La Voz de Asturias

El aumento de la inversión extranjera en Asturias: más de 600 millones en 2024

Asturias

Sergio M. Solís Redacción
Aerogeneador y subestación eléctrica de un parque de eólica marina de Iberdrola

La llegada de capital extranjero se enmarca en la iniciativa de la región por convertirse en un hub de industrias emergentes de alto valor añadido, destacando tecnologías como la producción de hidrógeno verde y la energía eólica marina

09 Dec 2025. Actualizado a las 05:00 h.

La Inversión Extranjera Directa (IED) en el Principado de Asturias alcanzó una cifra récord en 2024, superando los 618 millones de euros, lo que consolida a la región como un polo de atracción de capital internacional, principalmente en el ámbito de la energía y la transición ecológica. La cifra supone un aumento respecto a los 528 millones de euros de capital extranjero registrados en el año 2023, mostrando así una clara tendencia al alza. Este creciente interés desde el exterior se recoge en el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), 'Rethinking Regional Attractiveness in Spain's Asturias Region' (Repensando el atractivo regional en la región española de Asturias), que analiza la clara y decidida dirección en la transformación de la base productiva asturiana.

Según el análisis de la OCDE, el 87% de la inversión total registrada en 2023 en el Principado se focalizó específicamente en los sectores de electricidad, gas y suministro de aire. Este patrón de inversión, altamente concentrado, confirma la orientación estratégica de Asturias hacia la diversificación, marcando una ruptura definitiva con su histórica dependencia de la minería del carbón y la siderurgia tradicional para apostar por la nueva economía energética.

La llegada masiva de capital extranjero se enmarca en la iniciativa de la región por convertirse en un hub de industrias emergentes de alto valor añadido, destacando la promoción de tecnologías como la producción de hidrógeno verde y el desarrollo de la energía eólica marina como motores clave. La OCDE destaca que este cambio estratégico, si bien ambicioso, está comenzando a generar resultados tangibles y a validar la planificación industrial regional.

No obstante, aunque el informe celebra el éxito en la atracción de capital, también contextualiza este fenómeno dentro de los profundos desafíos estructurales que amenazan la sostenibilidad de esta nueva dirección a largo plazo. El documento indica que, si bien la inversión extranjera directa es vital para la necesaria transformación industrial, Asturias aún enfrenta problemas significativos y acuciantes en la gestión de su talento y en la dinámica de su mercado laboral.

Esta es quizás la contradicción más aguda señalada por el organismo internacional: Asturias posee una fuerza laboral con un altísimo nivel educativo, con el 44% de la población en edad de trabajar con educación terciaria, una cifra que supera con holgura tanto la media nacional española como la de la Unión Europea, posicionándose como un activo invaluable y un factor de atracción. Sin embargo, este capital humano no está siendo retenido ni aprovechado plenamente. La región lucha con una de las tasas de desempleo juvenil más elevadas del país, alcanzando el 33,1%, la quinta más alta de España, lo que alimenta la migración constante de este talento joven cualificado en busca de oportunidades laborales más dinámicas o mejor remuneradas fuera de las fronteras del Principado.

La OCDE insiste en que uno de los retos cruciales es lograr que el éxito en la atracción de capital extranjero y la inversión en macroproyectos energéticos se traduzcan de manera efectiva en la creación de nuevas empresas y empleo sostenible. El informe recuerda que el dinamismo empresarial es débil: la tasa de creación de empresas empleadoras en Asturias es del 6,4%, una cifra baja en comparación tanto con los promedios de España como con los de la Unión Europea. Esta baja vitalidad emprendedora actúa como un freno estructural, dificultando la absorción del capital humano altamente formado y la diversificación real del tejido productivo más allá de los grandes proyectos tractores.

La clave, según el organismo internacional, reside en asegurar que esta inversión exterior de alto nivel no sea un fenómeno aislado, sino que logre anclarse profundamente en el tejido productivo asturiano. El objetivo final es generar un impacto positivo y duradero, revirtiendo la tendencia de la pérdida de talento y fortaleciendo la empleabilidad para garantizar la sostenibilidad económica y demográfica de la región.


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