La Voz de Asturias

La inversión extranjera en Asturias es más del doble de lo que reflejan los datos oficiales por el «efecto sede»

Asturias

Nel Oliveira Redacción

Un estudio económico de la Universidad de Cantabria demuestra que las estadísticas se ven distorsionadas debido a la ubicación legal de la sede social de las multinacionales, perjudicando así a regiones como el Principado

25 Jan 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Un estudio académico publicado en la International Review of Economics and Finance por los economistas Adolfo Maza y María Hierro, de la Universidad de Cantabria, ofrece una nueva lectura de los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) en las comunidades autónomas españolas al corregir un sesgo estadístico conocido como el «efecto sede». Esta distorsión provoca que grandes centros administrativos, como Madrid, concentren de manera artificial buena parte de la inversión extranjera en las estadísticas oficiales. Al aplicar una metodología que redistribuye los flujos de IED en función del destino real de la actividad productiva, el análisis revela que regiones industriales como Asturias están claramente infravaloradas en los datos oficiales.

Según las cifras publicadas por Maza y Hierro, la inversión extranjera media anual asignada a Asturias en el periodo comprendido entre 2003 y 2020 era de 294 millones de euros en los datos oficiales, lo que suponía 1,29 % del total nacional. Sin embargo, al corregir este «efecto sede», la estimación se eleva a 679 millones de euros, lo que representa 3,34% del total. Esta diferencia no es marginal: supone más del doble de inversión real que la atribuida en los registros oficiales tradicionales.

¿Qué es el «efecto sede» y cómo altera los datos de inversión extranjera?

En las estadísticas oficiales españolas, los flujos de IED se asignan a la región donde está legalmente ubicada la sede social de la multinacional receptora, independientemente de dónde se localicen realmente las inversiones o los activos. Esto genera una concentración de las cifras en regiones como Madrid o Cataluña, que alojan, normalmente, las sedes corporativas de las empresas, ocultando así la distribución real de la inversión en el territorio.

El estudio define el «efecto sede» como la tendencia administrativa a registrar la inversión extranjera en la región de la sede central de la empresa, un fenómeno que, aunque muy visible en España, también se ha observado en estudios europeos más amplios. Para corregirlo, los autores construyen una serie de IED «libre de efecto sede» que redistribuye los flujos nacionales de inversión según la participación de cada comunidad autónoma en empleo y activos fijos vinculados a la inversión extranjera.

A partir de esta redistribución, la foto de los flujos de IED cambia de forma drástica. Madrid, por ejemplo, pasa de absorber más del 65% de la inversión extranjera según las cifras oficiales a alrededor del 27,7% en los datos corregidos. La misma transformación beneficia a regiones como Asturias, que ven aumentar su cuota relativa de forma significativa.

Vista de la línea de galvanizado de ArcelorMittal en Avilés (Asturias). ARCHIVOJ.L. Cereijido | EFE

Las cifras ajustadas muestran que Asturias, lejos de figurar como un receptor marginal de inversión extranjera, duplica su participación cuando se tiene en cuenta dónde se crea realmente empleo y actividad productiva vinculada a capital foráneo. Con los datos corregidos, sus 679 millones de euros de media anual la colocan como una región con más IED de lo que sugieren las estadísticas sin ajuste.

El estudio entra a desgranar proyecto por proyecto ni identifica directamente qué sectores o empresas explican esta mayor participación en Asturias, sino que se limita a aportar una estimación más fiel de la ubicación económica real de los flujos. El objetivo es, de hecho, superar un sesgo metodológico en la contabilidad tradicional de la IED regional.

Inversión extranjera y relación con el PIB regional

Más allá de la mera cuantificación de la IED, el artículo explora la relación entre estos flujos de capital y el crecimiento económico de las regiones españolas. Con los datos sin corregir —los tradicionales—, la inversión extranjera no muestra un efecto significativo sobre el crecimiento regional del PIB. Es decir, con la IED medida de forma convencional, no se observa que más inversión extranjera se traduzca en un mayor crecimiento de las economías autonómicas. En cambio, cuando se utiliza la serie corregida del efecto sede, la inversión extranjera sí exhibe un efecto positivo y estadísticamente significativo sobre el crecimiento. Por tanto, el documento subraya que la conclusión varía por completo según se tenga o no en cuenta el sesgo estadístico.

 

Aunque el análisis general del crecimiento no se focaliza exclusivamente en Asturias, el estudio incluye estimaciones de coeficientes regionales que indican cómo varía el impacto del IED corregido en cada comunidad. En esos resultados, Asturias aparece con un coeficiente asociado a la inversión extranjera positiva y significativo, lo que implica que, según el modelo aplicado, la IED libre de «efecto sede» —como la que ahora se asigna correctamente a la región— está relacionada con un impulso del crecimiento económico asturiano.

Los datos corregidos también revelan que muchas otras comunidades ven aumentada o mermada su participación en la IED total de España. Cataluña, por ejemplo, pasa a cifras similares a las de Madrid. Por su parte, otras regiones industriales y del interior, como Castilla y León o la Comunidad Valenciana, también ganan peso con el ajuste. El documento avanza, además, que el problema del «efecto sede» no es exclusivo de España y que se observa en estudios europeos que utilizan fuentes alternativas de datos sobre inversión extranjera. Por ello, los autores recomiendan que cualquier análisis de IED a nivel subnacional tenga en cuenta estas distorsiones para no llegar a conclusiones erróneas sobre la eficacia o el impacto de la inversión extranjera en la economía regional.

 


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