La Voz de Asturias

Un proyecto artístico devuelve a la vida a Villaoril de Ibias: «Está viniendo muchísima gente a visitar el pueblo»

Asturias

Carlos M. Riesco Redacción
Dos vecinos de Villaoril de Ibias al lado de una de las obras de «Érase una vez en Villaoril», de María del Roxo

La iniciativa «Érase una vez en Villaoril», llevada a cabo por la artista asturiana María del Roxo, ha revitalizado el pueblo haciendo de sus vecinos los protagonistas de muchas obras

22 Feb 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Sólo doce personas habitan Villaoril de Ibias, un pequeño pueblo situado a dos horas de Oviedo. Podría ser perfectamente un ejemplo más de la España rural afectada por el auge de las grandes ciudades y el consecuente éxodo. Sin embargo, esta localidad ha sido noticia en los últimos días por una intervención artística realizada por la creadora María del Roxo, que ha revitalizado la vida de este entorno con su proyecto «Érase una vez en Villaoril», en el que sus propios vecinos son los protagonistas.

La relación de la familia de la artista con el pueblo se remonta a hace siglos. «Allí es donde tenemos la casa familiar desde hace más de 300 años. Tenemos una casona que se ha ido heredando de generación en generación», explica la asturiana. Con estos lazos históricos, sumados a la decadencia de la aldea, cada vez más despoblada, del Roxo decidió llevar a cabo una primera intervención en 2008. «Hice un mural en la entrada del pueblo para ocultar un garaje que había allí, que era muy feo. Llegué a un acuerdo con el dueño: si él lo embellecía un poco, yo le hacía un mural con algunos de los habitantes», relata.

Tras aquella acción inicial, más de una década después, allá por 2022, la asturiana retomó el proyecto con la intención de aportar su granito de arena para mejorar la situación del lugar. «Hace cuatro o cinco años empezamos con la idea de devolver un poco de vida y actividad al pueblo. Como mis vecinos cuidan mucho el entorno y mantienen en buen estado los caminos, las flores y todo lo demás, pensé: voy a aportar mi granito de arena con distintas intervenciones artísticas», explica.

La primera obra de esta nueva etapa surgió casi por casualidad. «Estaba allí sola y me gustó mucho una casina abandonada, con unas puertas y ventanas magníficas. No lo comenté ni en casa ni a mis padres. Me puse a pintar y, cuando lo terminé, los vecinos quedaron sorprendidos; estaba todo el mundo encantado. Ahora, cada vez que hago algo, pido permiso a los dueños o consulto si tienen algún inconveniente, pero en general todos están encantados».

En total, ya son más de una veintena las intervenciones repartidas por Villaoril de Ibias, además de dos o tres esculturas. No obstante, del Roxo asegura que el proyecto seguirá creciendo: «Cuando estoy allí en verano o tengo tiempo, siempre me surgen nuevas ideas». Por ello, afirma que «es un proyecto abierto» que además cuenta con «otros artistas que están empezando a colaborar y a hacer sus aportaciones», por lo que previsiblemente continuará ampliándose poco a poco.

Aunque el objetivo de la iniciativa siempre estuvo claro —«devolverle un poco de vida al pueblo»—, la temática ha ido evolucionando. «Son cosas que van surgiendo. Pinto sobre todo retratos porque es lo que más me gusta y porque quiero devolver presencia a todas esas personas que ya han desaparecido, dejando un recuerdo permanente en alguna esquina del pueblo». Así, aunque su intervención principal gira en torno a la figura humana, del Roxo señala que «también surgen ideas más innovadoras o más coloristas», de modo que acaba haciendo lo que le apetece y le pide el cuerpo.

Respecto a la situación actual de Villaoril de Ibias, del Roxo recuerda que, en una conversación reciente con su padre, él le contaba que en su niñez vivían en el pueblo «unas 150 personas aproximadamente», mientras que «ahora en invierno aquello queda vacío; no hay nadie, porque la gente es muy mayor, ha fallecido o pasa unos meses en Oviedo, Gijón u otros lugares más cómodos», explica la asturiana. Sin embargo, la artista destaca que «a raíz de esta iniciativa y de otras intervenciones en la zona, está viniendo muchísima gente a visitar el pueblo», concluye.


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