Industria fuerte, servicios débiles: las claves de Asturias ante las crisis económicas
Asturias
El Banco de España examina la productividad regional entre 2000 y 2022 y sitúa al Principado entre las economías más resilientes en las recesiones por su estructura industrial, aunque con menor dinamismo en el sector servicios
20 Feb 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Asturias presenta un modelo productivo que muestra solidez en contextos de crisis económicas, pero mantiene debilidades persistentes en varios sectores clave, especialmente en los servicios. Así lo refleja el informe Banco de España Regional outlook on labor productivity in Spain, 2000-2022, publicado ayer jueves, que analiza la evolución de la productividad laboral de las comunidades autónomas en función de su estructura productiva y su especialización sectorial. El estudio sitúa a Asturias dentro de un grupo de regiones con perfil industrial relevante y comportamiento resiliente en fases recesivas, aunque con limitaciones estructurales en el crecimiento diferencial de productividad respecto al conjunto del país.
El análisis clasifica a las comunidades autónomas en cinco grandes clústeres según su especialización productiva. Asturias se integra de forma estable en el grupo caracterizado por una mayor presencia de industria y construcción, junto con País Vasco, Cantabria, Cataluña, Comunidad Valenciana, Aragón y Castilla y León. Este bloque, según el informe, presenta mayor capacidad de resistencia en periodos de crisis económicas, lo que refuerza la idea de que la base industrial actúa como factor estabilizador del crecimiento de la productividad.
El documento subraya que las regiones con mayor peso industrial —como el grupo en el que se sitúa Asturias— muestran un comportamiento más resiliente en recesiones que aquellas con fuerte especialización en servicios. Esta pauta se observa tanto en la crisis financiera de 2008-2013 como en la recesión asociada a la pandemia entre 2020 y 2022. En ambos episodios, los territorios con mayor componente manufacturero registraron un impacto relativamente menor en la evolución de su productividad media.
La educación y sanidad pública asturianas, los servicios que «se salvan»
Sin embargo, el informe también identifica debilidades estructurales en la dinámica de productividad asturiana cuando se analiza el crecimiento respecto a la media nacional. Asturias comparte con otras regiones de su grupo un patrón muy definido: contribuciones positivas de la industria y la construcción al crecimiento diferencial de la productividad, frente a aportaciones negativas de la agricultura y los servicios.
El estudio profundiza en el comportamiento interno del sector servicios y encuentra que Asturias presenta un perfil especialmente limitado en este ámbito. En la descomposición por subsectores terciarios, el único ámbito que muestra un crecimiento diferencial positivo de la productividad respecto al promedio nacional es el sector público, que incluye sanidad y educación. El resto de los servicios —financieros, comercio y turismo, transporte y comunicaciones, y otros servicios de mercado— registran resultados comparativamente inferiores.
El informe destaca que, mientras algunas comunidades logran compensar debilidades sectoriales con avances en servicios de alto valor añadido, el caso asturiano refleja una estructura terciaria con menor capacidad para generar ganancias diferenciales de productividad. A pesar de estas limitaciones, el estudio señala que las trayectorias de productividad no dependen únicamente del nivel inicial de renta o del posicionamiento global en el sistema regional español, sino de la combinación concreta de especialización sectorial y evolución subsectorial. En este sentido, Asturias muestra una trayectoria comparable a la de otras regiones con estructuras productivas similares.
El informe también pone de relieve la importancia de analizar la productividad en función del ciclo económico. La economía española presenta un comportamiento contracíclico: la productividad tiende a crecer en recesiones y a estancarse en fases expansivas. En este marco, las regiones con mayor presencia industrial —entre ellas Asturias— logran amortiguar mejor los efectos de las crisis, aunque no necesariamente lideran el crecimiento en etapas de expansión.