La Voz de Asturias

Los pescadores asturianos, desesperados ante la falta de pulpo: «Es un desastre total»

Asturias

Marcos Gutiérrez Redacción
pesquerías tradicionales del pulpo en el occidente de Asturias

El Gobierno regional anunciaba este lunes que Asturias suspenderá la campaña hasta junio si no se recuperan las capturas en marzo. Los profesionales insisten en que «no hay sobrepesca» ya que, de hecho, el esfuerzo pesquero «es muy inferior al que había hace 4 ó 5 años». «La gran mayoría de las embarcaciones ya no van a pulpo, porque no sale a cuenta», añaden

04 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.

El Principado anunciaba esta semana que la campaña de pesca del pulpo en Asturias, tanto la profesional como la recreativa, quedará suspendida a partir del 1 de abril y hasta su finalización el próximo 12 de junio si a lo largo del mes de marzo no se recupera la normalidad en el volumen de capturas, que ya registró un descenso «anómalo» durante el pasado ejercicio, según anunciaba el director general de Pesca Marítima del Principado, Francisco González.

Fernández se reunía este lunes con las cofradías de pescadores que participan del plan de explotación del pulpo, tras constatar durante los dos primeros meses del año un descenso del volumen de capturas después de que los profesionales del sector y la administración optaran por dar un margen de tiempo para comprobar si se trataba de una situación puntual y que obedeciese a una fluctuación interanual normal.

«Parece que algo está ocurriendo en la costa atlántica, porque Galicia también se está viendo afectada», apuntaba González tras recordar que el objetivo para este año era testar la situación de la pesquería durante los dos primeros meses de campaña y que el Gobierno del Principado ya había habilitado fondos en su presupuesto para 2026 ante la posibilidad de tener que adoptar medidas extraordinarias si las capturas seguían reduciéndose.

Y es que, en efecto, los profesionales no dudan en afirmar que la actual es una de las peores costeras de pulpo de los últimos años. Adolfo García, presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias, recuerda, al hilo de la reunión mantenida con el Principado, que «ya se habló el año pasado de una veda para que queden más pulpos hembra al final de la costera». Apunta que «los planes de explotación del pulpo era un 70% o un 60% de la facturación anual» para estas embarcaciones.

«No entendemos muy bien lo que está sucediendo»

Hace una semana el Gobierno regional acordó con las cofradías permitir la compatibilidad de la actividad del pulpo con la del percebe en días distintos para que la flota mantenga su actividad. Tras la reunión de este lunes, se ha decidido esperar a ver a los resultados de marzo para, si no mejoran, decretar la veda total de la captura de la especie, medida que vendrá acompañada de un paro biológico durante el mes de abril para toda la flota afectada por el plan de explotación del pulpo que será voluntaria y llevará aparejadas unas ayudas del Fondo Europeo de Mar y Pesca mientras que durante el resto de la campaña, en caso de que la veda se mantenga, las embarcaciones afectadas podrán trabajar en otras modalidades de pesca dada su polivalencia

En este sentido, Adolfo García insiste en que, «como otras pesquerías, cuando hay un cierre biológico o de recuperación, entendemos que tienen que ayudar a paliar un poco los gastos económicos que tienen las empresas y los barcos».

Este profesional explica que «los planes de gestión eran un instrumento que funcionaba superbien». Se refiere a las herramientas normativas orientadas a la pesca sostenible mediante vedas biológicas (habitualmente en primavera), limitaciones en el número de nasas, horarios restringidos y control de peso mínimo para garantizar la reproducción y evitar la sobrepesca.

Precisamente en este sentido, el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores insiste en que en la región «no hay sobrepesca, al contrario, el esfuerzo pesquero es muy inferior al que había hace 4 ó 5 años».

«No entendemos muy bien lo que está sucediendo, porque también se habla del cambio climático, pero conocemos pesquerías de pulpo, por ejemplo en Conil de la Frontera, en las que la temperatura del mar es igual o superior a la de aquí, por lo que no tenemos una teoría», apunta.

García recuerda que «el Centro de Experimentación Pesquera encargó estudios este año para para ver si había otras condiciones ambientales que podían influir, pero a día de hoy no hay una conclusión».

«No hay buenas perspectivas»

José Manuel García es el patrón mayor de la cofradía de pescadores Santo Ángel de la Guarda de Viavélez y también ejerce como vicepresidente de la Asociación de Armadores de la Pesquería del Pulpo con Certificado de Sostenibilidad (Arpesos). Comenta que «el tiempo está malo, aunque ahora parece que empieza a mejorar un poco, y no hay buenas perspectivas de momento pero, claro, hay que esperar a ver si mejora un poco para saber si hay algo más».

No obstante, pese a lo anterior, admite que «muy buena pinta no tiene» la costera del pulpo en la región. A la hora de encontrar causas que justifiquen la situación se refiere a la ausencia de alimento para los cefalópodos, «las corrientes» y, seguramente, «el cambio climático, algo tiene que ver, porque llevamos tres o cuatro años fatales».

Explica que en esta campaña «se trabajó muy poco» a causa de la sucesión de temporales del invierno, si bien «para el Atlántico, en Galicia sí cogieron pulpo meses atrás, pero ahora también dicen que está fallando».

«Si para capturar dos o tres pulpos estás toda la mañana o todo el día, no compensa»

Elvira García es la secretaria de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Rosario, de Luarca. No duda en calificar como «un desastre total» la costera del pulpo. Explica que una de las posibles explicaciones a la ausencia del cefalópodo de las costas asturianas puede estar en el hecho de que «la temperatura del agua, que estos años atrás subió» y, en este sentido, el alimento del cefalópodo, «el patiello (ndr: cangrejo de mar que se utiliza como cebo), subió todo para a Francia y, lógicamente, el pulpo va detrás de la comida».

Apunta que está comenzando a recalar en caladeros no tradicionales. «Lo que antes era una especie que prácticamente no existía, por ejemplo en Inglaterra, ahora es un problema porque es invasora», explica.

En este sentido, comenta que en el Cantábrico la costera «fue bajando muchísimo y cada año cada año lo notamos más». Y es que «antes había campañas muy grandes, empezaban a cogerlo en diciembre y hasta marzo o abril eran costeras importantes, mientras que ahora mismo la campaña de pulpo es irrisoria». Elvira García admite que «la gran mayoría de las embarcaciones ya no van a pulpo, porque no sale a cuenta, pues si estás toda la mañana o todo el día para coger dos o tres pulpos, no compensa».

Esto hace que lo que en su día fuera una comida, hasta cierto punto, popular se esté convirtiendo en un producto gourmet. «El pulpo de aquí, el de roca, tiene un precio carísimo pero, lógicamente, todo es oferta y demanda, ya que en el mismo momento que no hay producto suben los precios, algo que se puede extrapolar a un montón de especies, porque hubo una caída generalizada de la pesca de unos años para acá», resalta.

La secretaria de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Rosario demanda que se agilicen «unas medidas que compensen la pérdida que está teniendo la flota». No obstante, como destello final para la esperanza, Elvira García remarca que «la temperatura del agua está bajando, porque la gente que tiene años en el oficio dice que es cíclico, y ya se nota que hay una temperatura que no es la que había hace 1 ó 2 años».

 


Comentar