La pareja que rescató El Cuco, la tienda de Cangas del Narcea a la que la gente va en zapatillas
Asturias
Zoraida González y Adrián Mayo regentan el negocio que había cerrado por la jubilación de su anterior dueño: «no es el tipo de súper que entras y sales y nadie habla contigo, hay un trato mucho más cercano»
30 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
José Manuel Cachón, propietario de la tienda de alimentación El Cuco, en el barrio de El Fuejo, en Cangas del Narcea, decidió jubilarse el año pasado. La tienda funcionaba pero su propietario decidió que era el momento de parar y echó el cierre, para disgusto de los vecinos, que perdían el lugar en el que habían comprado toda la vida y se veían obligados a recorrer una larga distancia para hacer cualquier tipo de compra.
Por suerte para ellos, la pareja formada por Zoraida González Menéndez y Adrián Mayo Bueno hizo que el disgusto durase poco. Dos meses después del cierre, reabrieron el negocio, gracias al programa «Reconectando generaciones: relevo generacional de pequeños negocios rurales». Zoraida, que trabaja de enfermera en el hospital comarcal de Cangas del Narcea, señala que siempre había querido montar su propio negocio, y esta idea de relevo pareció ajustarse a su propósito. Después de barajar varias propuestas, se decantaron por El Cuco y dieron el paso.
Para los inicios, contaron con la colaboración del antiguo dueño, que los ayudó a poner en marcha la tienda, a conocer a todos los proveedores y, en suma, a seguir con el trabajo al que él había dedicado tantos años con buenos resultados. «La tienda lleva funcionando muchísimos años, siempre funcionó muy bien», explica Zoraida.
Una de las razones es, como explica Adrián, que ahora dedica todo su tiempo a la tienda, la distancia con las ciudades y los grandes centros comerciales. «Si viviéramos más cerca, quizá sería más complicado, porque la gente iría a los centros comerciales; esto está más apartado», sostiene Adrián. Es una tienda de barrio como las de siempre, con alimentación, carnicería, charcutería, etcétera, pero bien montada. Y un ejemplo de que puede mantenerse vivo un tipo de comercio que parecería abocado a desaparecer: «Nuestra clientela es muy de casa, muchos vienen en zapatillas, te hablan y te cuentan su vida; no es el tipo de súper que entras y sales y nadie habla contigo, hay un trato mucho más cercano, no tiene nada que ver».
Es de esas tiendas en las que propietarios, empleados y clientes se conocen por sus nombres. «La gente mayor lo valora mucho», aseguran. Lo cierto es que su clientela es, sobre todo, gente mayor, pero las cosas parece que están cambiando poco a poco. Porque está empezando a llegar al barrio gente joven, gracias sobre todo a los precios asequibles de las viviendas. Se venden bien las viviendas de segunda mano y también se está construyendo alguna vivienda nueva. Y también es muy habitual que la clientela crezca durante las vacaciones de verano o Semana Santa, por la gente del pueblo que se fue a vivir a otros lugares. En esas épocas es muy habitual el regreso de hijos y nietos a su tierra de origen.
A los propietarios les gusta aportar novedad, competir en precios y cercanía, pero nunca perder la autenticidad de la tienda de toda la vida. En este último aspecto, hay algo en lo que siguen siendo una referencia indiscutible: la matanza. «El Cuco en esto es una tienda de referencia; el 90 por ciento de la gente lo compra todo aquí: tripas, pimentón, carne por encargo y demás, saben que lo vamos a tener todo y vienen a por ello».
Pueden, además, permitirse los horarios de toda la vida, lejos de de la jornadas interminables de las grandes superficies. De hecho, cierran al mediodía. Por semana, abren de nueve de la mañana a dos de la tarde, y de cuatro a ocho de la tarde. Y los sábados, solo por las mañanas de nueve a dos.
La pareja ha hecho una inversión considerable, algo más llevadera gracias a una ayuda económica de la Gerencia de Desarrollo Rural (GDR) Alto Narcea-Muniellos. Ahora, esperan que la iniciativa salga bien, que la tienda siga funcionando y, también, que otra gente siga su ejemplo. «Es importante que se valoren estas cosas, que la gente coja negocios que van cerrando, para que esto no se muera y siga creciendo». Defienden la vida en sitios como Cangas del Narcea, donde hay «una calidad de vida muy diferente a la ciudad; se vive muy bien». Lo importante es que siga habiendo iniciativas como la suya para que la calidad de vida siga siendo igual de buena.