Vecinos claman contra «la ley de la selva» del tráfico en la avenida de la Costa de Gijón
Asturias
Comerciantes, viandantes y personas que viven en esta céntrica zona de la ciudad creen que «cualquier día va a haber una desgracia» a causa de la velocidad con la que circulan los coches, cuyos conductores, muchas veces, «no respetan las limitaciones, te pones a cruzar y parecen Fernando Alonso»
27 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Las personas que viven, trabajan y transitan por la avenida de la Costa, en Gijón, quieren soluciones ante un problema que está afectando al día a día en el barrio. En efecto, se quejan de que los turismos y motocicletas que transitan por esta céntrica calle (una de las vías clave de la ciudad) lo hacen a gran velocidad, muchas veces sin respetar las limitaciones e, incluso, los semáforos.
En agosto de 2025 un turismo derribó una farola en la avenida de la Costa de Gijón tras invadir la acera y el pasado mes de febrero un coche arrolló a una motocicleta al incorporarse a la mencionada vía desde la calle Luciano Castañón.
Son algunos de los últimos y más llamativos acontecimientos relacionados con la excesiva velocidad del tráfico en esta zona de la ciudad, si bien no son los únicos. Los vecinos y dueños de negocios consideran que es necesario establecer algún tipo de limitación adicional para que los conductores se vean más obligados que en la actualidad a respetar los límites.
«La ley de la selva» en pleno centro de Gijón
La presidenta de la asociación de vecinos Jovellanos de la zona centro, Maite Martín, considera que «el ruido es infernal e insoportable en la avenida de La Costa y adyacentes» y, respecto a la rapidez excesiva con la que circulan los coches, «en Pablo Iglesias pasa exactamente lo mismo».
Explica que «es una avenida muy larga y que no tiene aparcamiento en ninguna parte, con lo cual tampoco tienes peligro de que te salga ni que te aparque nadie». Asimismo, cree que los conductores «saben que la Policía Local está desaparecida» por lo que es «la ley de la selva».
La avenida de la Costa es «una vía que, aunque antiguamente era una nacional, ahora mismo es una calle de una ciudad y, como tal, tiene unos límites dentro del casco urbano». La presidenta de la asociación vecinal apunta que «no hay más desgracias, porque hay suerte, pero realmente a esas velocidades es peligrosísimo».
Y es que «el civismo brilla por su ausencia y cuando vemos que hay vía libre pisamos más el acelerador». Maite Martín también denuncia el caso de «los camiones de carga y descarga a las 6 de la mañana debajo de las ventanas de los que están internos, enfermos e ingresados en el hospital de la Cruz Roja».
«Desgraciadamente, lo que hace daño a la gente son las multas»
Sonia Alonso Gómez, vecina de la zona, pudo vivir una mala experiencia a causa de la velocidad del tráfico, la cual, por suerte, acabó bien. No obstante, pudo no ser así. «Estoy viva de milagro», apunta. «Como todos los días me disponía a cruzar por el paso de peatones y me tuve que echar para atrás porque un coche iba a todo lo que daba y casi me caigo, porque me pasaba por encima», recuerda.
Y es que «había pasado en rojo el coche» que le causó ese tremendo susto. «Otro día, saliendo de comprar me encontré una señora que iba con su madre en silla de ruedas, porque es paciente del hospital que hay aquí en la calle, y me dijo que un día pasaba con su madre por el paso de peatones y casi la arrolla un coche», apunta.
Esta vecina considera que, de cara a solucionar el problema, «lo primero sería poner un radar», ya que, «desgraciadamente, lo que hace daño a la gente son las multas».
«Cualquier día va a haber una desgracia»
Vanesa, cuidadora canina, pasea diariamente por estas calles, por lo que le «preocupa bastante» la situación, ya que «pasan los coches como auténticos cazas». En este sentido, se pregunta «por qué no respetan la limitación de velocidad» y teme que «cualquier día va a haber una desgracia».
«Ojalá un día metan mano», apunta, y considera que, de cara a que los vehículos que circulan por la avenida reduzcan la velocidad, «lo ideal sería un radar para que se cumplan esas limitaciones y no acaben en accidente».
Insiste en que la avenida de la Costa es «una de las arterias más transitadas en Gijón» y en ella «muchos no respetan las limitaciones, te pones a cruzar y parecen Fernando Alonso». Una comerciante de la zona, que prefiere mantener el anonimato, señala a La Voz que la de La Costa «es una avenida con mucho tránsito y sí es verdad que las velocidades a veces son extremas».
No obstante, también incide en ciertas actitudes de los peatones, «sobre todo la gente mayor, que no respeta y pasa por donde quiere». Destaca que son habituales los «acelerones, los pitos...» y considera que, «a lo mejor, un radar» podría ayudar a mejorar la situación, al menos en lo que a la velocidad del tráfico se refiere.
El «peligro real» que hay en la avenida de la Costa
Carlos Fueyo, que vive en esta parte de la ciudad, denuncia que ve con bastante frecuencia circular «motos o coches a 90 kilómetros por hora, por el carril de 30», lo que da una idea del «peligro real que hay en la avenida de la Costa».
Recuerda que «hace tres meses hubo un accidente, casi llegando al Continental, con un coche que espetó contra una farola que cayó y había una mujer con su hija y su perro que se salvaron de milagro». Lamenta que «no se respetan los límites de 30 ni de 50, ni hay radares», por lo que teme que solo se haga algo «el día que haya muertos». Considera que «falta un radar y medidas disuasorias, tipo cintas de desaceleración», algo de lo que está «harto de avisar y no hacen ni caso».
En este sentido, apunta que ha remitido una queja al área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento, ya que en esta frecuentada calle «hay un hospital» y mucha actividad comercial. Mari Carmen Sánchez, responsable de Family Calzados, explica que la situación es así «desde prácticamente todo el tiempo que llevo aquí, que ya son años» y, asimismo, «va en aumento la velocidad de esta calle».
Considera que «un poco de limitación, desde luego, sí que se echa de menos» y cree que el límite de velocidad «debería de ser un poco inferior». No sabe si un radar sería una medida eficaz para resolver este problema, si bien considera que, muchas veces, las personas «hacemos caso, lamentablemente, a base de multas».