De Cortés a Pelayo: los viajes divergentes de Barbón y Ayuso en México
Asturias
Las misiones institucionales de ambos dirigentes autonómicos casi coinciden en el tiempo pero su resultado ha sido totalmente opuesto
11 May 2026. Actualizado a las 08:08 h.
Ha sido una coincidencia temporal guiada por la casualidad pero que resulta muy descriptiva del tono y enfoque con que se desarrolla de forma imbricada la política autonómica, la nacional y la internacional: dos viajes a un mismo destino de dos presidentes autonómicos; los de Adrián Barbón desde Asturias e Isabel Díaz Ayuso desde Madrid, aterrizados en México pero con consecuencias, y resultados, completamente distintos. Barbón cerró una misión comercial y Ayuso terminó adelantando su regreso acusando al gobierno azteca de boicotear su tour.
Apenas unos días han separado las agendas de ambos dirigentes en tierras mexicanas (los dos criticados por sus oposiciones, en el Principado con una intensa polémica además alrededor del Caso Cerredo), pero el impacto de sus huellas ha sido del todo divergente. Mientras que la expedición asturiana buscó la integración y la diplomacia económica, la delegación madrileña se sumergió en una tormenta política que ha trascendido las fronteras, evidenciando dos formas opuestas de entender la representación institucional de una comunidad autónoma en el extranjero.
Aunque también ha hab ido una cierta coincidencia. Ambos presidentes han recurrido de forma explícita a elementos identitarios y figuras históricas para articular sus discursos, aunque con propósitos enfrentados. Barbón centró su narrativa en la «asturianía» y el peso emocional de la emigración, definiendo a Asturias como una tierra de salida y acogida que obliga a recibir siempre «con los brazos abiertos, con generosidad y con memoria». El presidente asturiano reivindicó la figura de Pelayo, cuya estatua preside el Centro Asturiano de México, no como un elemento de división, sino como un símbolo de la «Asturias exterior». En un mundo donde, según Barbón, «sobran muros y sobran islas», el dirigente subrayó que «los adversarios nunca pueden ser enemigos».
En el polo opuesto, Isabel Díaz Ayuso aterrizó en un clima de confrontación directa que ella misma había alimentado al calificar a México como un «narcoestado» durante la celebración de la cumbre progresista de Pedro Sánchez en Barcelona. Su defensa de una figura controvertida en el país azteca como es la de Hernán Cortés fueron interpretados por el Gobierno mexicano como una provocación. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum llegó a calificar a los organizadores de la gira de «trasnochados» y cuestionando la intención de la madrileña: «¿Para qué viene esta persona a México? ¿Para qué la traen?». La mandataria mexicana incluso apeló a la «ignorancia» de Ayuso sobre la historia al recordarle que el propio Carlos V ya cuestionaba las «atrocidades de Cortés» en el siglo XVI.
La cuenta de resultados y la agenda comercial
La divergencia también se hizo patente en los resultados de los viajes, en sus objetivos comerciales. El viaje de Adrián Barbón, de cinco días de duración, estuvo marcado por una agenda técnica y densa. Acompañado por una delegación de empresas líderes en sectores como la construcción naval (Armón y Gondán) o la ingeniería (TSK e Izertis), el presidente asturiano cerró la firma de tres memorandos de entendimiento con Canacintra, la principal patronal industrial de México, para fortalecer la inversión mutua en energía e infraestructuras.
Por el contrario, la gira de Ayuso, que no llegó a extenderse los diez días previstos, ha sido criticada por la falta de contenido institucional en varios tramos de su recorrido. Con jornadas de agenda vacía, la presidenta madrileña señaló que destinaría parte de su tiempo al descanso en la Riviera Maya con motivo de los Premios Platino; aunque finalmente canceló su participación para adelantar su regreso a Madrid. El principal anuncio económico de su viaje —una supuesta inversión de «77 millones de euros más» por parte del grupo de restauración Alsea— fue rápidamente puesto en entredicho ya que dicha inversión ya estaba contemplada en el plan estratégico que la compañía presentó en marzo de 2026, semanas antes del viaje.
El cierre de ambos viajes fue un agudo contraste. Mientras Barbón se despedía en la tradicional Jira del Parque Asturias, rodeado de centenares de emigrantes y con una reproducción de Pelayo para su despacho bajo el lema de «tender puentes», Ayuso abandonaba el país en una encendida polémica, enfangada en un enfrentamiento dialéctico con la presidencia de la República a cuenta de la figura de Hernán Cortés.