La Voz de Asturias

Despedida de una residencia de mayores por insultos graves a una anciana: «Eres mala, cerda y guarra; si quiero no te pongo el pañal»

Asturias

Nel Oliveira Redacción
Las manos de un anciano

En mitad de la agresión verbal, la señora consiguió llamar por teléfono móvil a su hija, que pudo escuchar en directo los continuos reproches y amenazas a su madre

25 May 2026. Actualizado a las 05:00 h.

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha confirmado el despido disciplinario de una gerocultora de una residencia de mayores de Asturias tras considerar probado que insultó y trató de forma vejatoria a una residente dependiente durante su turno de trabajo. La trabajadora recurrió la primera sentencia que ya había avalado su expulsión, pero el alto tribunal asturiano ha rechazado ahora sus argumentos y ha dado por buena la versión sostenida por la empresa y recogida en el fallo inicial.

El caso se remonta a la noche del 24 de noviembre de 2024. Según los hechos que la Justicia considera acreditados, la trabajadora, que llevaba empleada en el centro desde mayo de 2018, se encontraba realizando el turno de tarde y participaba en las tareas habituales de acostar a los residentes. Sobre las nueve de la noche acudió a la habitación de una usuaria del geriátrico, una mujer dependiente que necesitaba ayuda para su higiene y cuidados diarios. La sentencia señala que no existió ninguna discusión previa entre ambas y que, aun así, la empleada comenzó a dirigirse a la residente con expresiones ofensivas. Según recoge literalmente el fallo, le dijo que «era una cerda, una guarra», que «era mala», que «nadie en el centro la podía ver» y que «no debía de estar allí».

En medio de esa situación, la residente consiguió llamar por teléfono móvil a su hija para contarle lo que estaba sucediendo. De acuerdo con la resolución judicial, mientras la conversación telefónica seguía abierta, la trabajadora continuó con los reproches y amenazas verbales. En concreto, le dijo que «si ella no quería no le ponía el pañal» y añadió que podía hablar a la directora del centro, porque «me importas lo mismo tú que ella». La resolución también recoge que la anciana se encontraba «muy alterada y nerviosa» tras lo ocurrido. Después de abandonar la habitación, la trabajadora pidió a otra compañera que acudiera a acostar a la residente. Esa segunda empleada encontró a la mujer agitada y tuvo que tranquilizarla.

Al día siguiente, la hija de la usuaria presentó un escrito ante la dirección de la residencia denunciando lo sucedido. A raíz de esa denuncia, la empresa abrió un expediente disciplinario a la trabajadora por una falta considerada «muy grave» en el convenio estatal de atención a personas dependientes. Finalmente, el 5 de diciembre de 2024 le comunicó el despido disciplinario con efectos inmediatos. La gerocultora decidió entonces impugnar la decisión empresarial ante los tribunales. En su demanda defendía que los hechos no habían ocurrido tal y como los describía la empresa y sostenía que en ningún momento había entrado en la habitación de la residente. Su versión era que había sido otra compañera la encargada de acostar a la usuaria aquella noche.

El Juzgado de lo Social número 1 de Mieres, que analizó inicialmente el caso, rechazó esa versión y dio por acreditados los hechos denunciados. La jueza consideró válidas las pruebas presentadas, especialmente los testimonios practicados durante el juicio, y concluyó que el despido estaba justificado. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha terminado dando la razón a la empresa, considerando que la empresa describió de manera clara y concreta los hechos en la carta de despido, permitiendo además a la trabajadora defenderse adecuadamente. La Sala subraya también que los insultos y expresiones dirigidos a la residente constituyen un caso de «malos tratos de palabra» recogido en el convenio colectivo como falta muy grave sancionable con despido.

 


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