Asturias saca buena nota en fracaso escolar en bachillerato pero mala en FP
Asturias
Un informe contabiliza el impacto económico del abandono de los estudios
27 May 2026. Actualizado a las 08:35 h.
Aunque Asturias presenta una tasa de abandono escolar con números relativamente positivos respecto al resto del país, el sistema educativo autonómico registra una brecha muy amplia entre la situación de los alumnos que eligen la vía del Bachillerato y aquellos que se decantan por la Formación Profesional. Así lo señala el informe de 2025 titulado «Los costes económicos del fracaso escolar en España y los beneficios de la detección temprana de dificultades», elaborado por Víctor Soler Penadés de la Universitat de València para la organización Dide. El estudio analiza además el impacto financiero de la ineficacia escolar y cita entre sus conclusiones que, si se lograra que un 10% de los alumnos que actualmente no lo hace consiguiera terminar la ESO y prolongase sus estudios hasta la educación superior, la recaudación anual del Estado en concepto de IRPF se incrementaría a largo plazo en más de 84 millones de euros debido al acceso a empleos de alta cualificación.
El caso concreto de Asturias es singular mostrando luces y sombras en los resultados de su modelo. En lo relativo al fracaso escolar en la Educación Secundaria Obligatoria, entendido como el alumnado que sale de la ESO sin el título (con datos del curso 2021-22), Asturias se posiciona como la tercera comunidad con mejor desempeño de España, registrando una tasa de apenas el 10%. Esta cifra sitúa al Principado notablemente por debajo de la media de España, que se establece en el 12,5% , y sólo es superada por Cataluña y Galicia, ambas con un 9,3%. En contraste, los niveles más altos de fracaso en esta etapa obligatoria se localizan en la Región de Murcia (18,3%), Melilla (28,0%) y Ceuta (32,9%).
Pero los desequilibrios internos del modelo asturiano se hacen evidentes al contrastar las trayectorias de quienes eligen Bachillerato y quienes optan por la Formación Profesional, especialmente en los Ciclos Formativos de Grado Medio. En Bachillerato, según estimaciones del año 2024, Asturias lidera la permanencia a nivel nacional junto a la Comunidad de Madrid, registrando la tasa de abandono temprano más baja del país con un 10,5%, frente a una media nacional del 13,0% y máximos del 26,0% en Melilla. Sin embargo, la situación se invierte en los grados medios de FP durante el curso 2022-23: Asturias escala hasta la zona de alto riesgo con una tasa estimada de alumnado que no terminó sus estudios del 54,4%, superando ampliamente la media de España del 46,4%. A esta problemática de la FP se suma una brecha de género estructural en el abandono escolar general. Históricamente, las estadísticas muestran que la probabilidad de abandono es negativa para los chicos en comparación con las chicas. En el año 2005, la tasa de abandono masculino en España era del 36,4% frente al 25% femenino; aunque las cifras generales han mejorado con los años hasta alcanzar en 2024 un 16% para los hombres y un 10% para las mujeres, se mantiene de forma persistente la diferencia en perjuicio de los alumnos varones.
Para el conjunto del país, el informe cuantifica el impacto económico negativo del fracaso escolar en centros públicos en más de 5.000 millones de euros anuales. Esta pérdida se compone de un sobrecoste por repetición de curso de 1.267 millones de euros en Educación Primaria, ESO y Bachillerato, que afecta a 172.199 alumnos (el 4,6% del total matriculado). Asimismo, se identifican recursos invertidos de manera ineficaz por valor de 1.332,5 millones de euros en la ESO debido al alumnado que no se gradúa, y un desaprovechamiento de 2.502,7 millones de euros por abandono temprano en educación postobligatoria y superior, desglosado en 468,3 millones en Bachillerato, 572,9 millones en CFGM, 569,5 millones en Ciclos Formativos de Grado Superior (CFGS) y 892,1 millones en Grados universitarios.
Como propuesta central, el informe plantea la inversión en herramientas de detección temprana de dificultades del aprendizaje. La investigación concluye que además que esa inversión se amortizaría por completo sólo con lograr que 1.650 alumnos dejen de repetir curso, abriendo la puerta tanto a un ahorro directo como a una mejora sustancial en la inserción laboral y el bienestar social de los estudiantes.