Cómo funciona la nota de la PAU: las claves para entender las ponderaciones y el acceso a la universidad
Selectividad
La calificación final de la selectividad no siempre es la misma para todas las carreras. Las ponderaciones y la fase voluntaria pueden marcar diferencias decisivas en el acceso a los grados con más demanda
30 May 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Hasta llegar a bachillerato, muchos estudiantes y familias tienen una idea bastante difusa sobre cómo funciona realmente la PAU y de qué manera se calcula la nota para acceder a la universidad. Conceptos como nota de acceso, ponderaciones o nota de admisión suelen generar dudas entre quienes se enfrentan por primera vez al sistema universitario.
La primera cuestión clave es que la nota base de la PAU nunca supera los 10 puntos. Esa calificación se obtiene combinando dos elementos: la media de bachillerato y el resultado de la fase obligatoria de la prueba. El expediente académico tiene un peso del 60%, mientras que la parte obligatoria de la selectividad representa el 40% restante.
La fórmula es sencilla. La nota media de bachillerato se multiplica por 0,6 y la de la fase obligatoria por 0,4. La suma de ambas cantidades da lugar a la llamada nota de acceso, calculada siempre sobre un máximo de 10 puntos.
Además, esta nota es permanente. Aunque un estudiante puede volver a presentarse a la fase obligatoria para intentar mejorarla, el sistema conserva siempre la mejor calificación obtenida, de manera que repetir la prueba nunca perjudica al alumno.
La conocida barrera de los 14 puntos corresponde realmente a la nota de admisión, que es la que utilizan las universidades para adjudicar plazas en cada grado. Esa cifra se consigue añadiendo a la nota base los resultados de la fase voluntaria, también conocida como fase específica.
Las asignaturas de esta parte no son obligatorias, pero sí fundamentales para quienes quieren acceder a titulaciones con una elevada demanda. Los estudiantes pueden examinarse de materias relacionadas con la carrera que desean cursar y sumar puntos adicionales en función de la ponderación que tenga cada asignatura.
Para que esas notas cuenten es necesario aprobar los exámenes. Después, las calificaciones se multiplican por 0,1 o por 0,2 según el grado universitario elegido. Como se pueden utilizar hasta dos asignaturas, el alumno puede añadir un máximo de cuatro puntos extra y alcanzar así los 14 puntos.
Las ponderaciones son precisamente uno de los aspectos más importantes del sistema. Cada carrera universitaria establece qué materias específicas tienen mayor valor para el acceso. El objetivo es favorecer a los alumnos que llegan con una preparación más vinculada a ese ámbito de conocimiento.Por eso un mismo estudiante puede tener notas distintas dependiendo de la carrera a la que quiera acceder. La nota base no cambia, pero sí lo hacen los puntos añadidos por las asignaturas voluntarias.
Por ejemplo, un alumno con un 10 en Economía de la Empresa podría sumar dos puntos completos si esa materia pondera 0,2 para Relaciones Internacionales. Sin embargo, esa misma nota solo aportaría un punto en un grado donde la ponderación fuese de 0,1, como podría ocurrir en Pedagogía.
El sistema también permite que algunas materias obligatorias sirvan a la vez para mejorar la nota en la fase específica. Es el caso de asignaturas como Matemáticas, que en determinados grados pueden utilizarse en ambas partes de la prueba y aportar más puntos al resultado final.
Otra de las referencias habituales es la nota de corte. Se trata de la calificación del último estudiante que consiguió plaza en un grado el curso anterior. Aunque sirve como orientación, no garantiza el acceso. Tener una nota ligeramente superior no asegura entrar en una carrera concreta, ya que todo depende del número de plazas disponibles y de las notas del resto de aspirantes de ese año.
En los últimos cursos, además, muchas titulaciones han registrado un aumento progresivo de las notas de corte debido al incremento de la competencia entre estudiantes.Otra de las preguntas frecuentes es si se puede aprobar la PAU obteniendo un 4 en la fase obligatoria. La respuesta es sí, aunque con condiciones. Para lograrlo, el alumno necesita contar con al menos un 5,7 de media en bachillerato.
La explicación está en el propio cálculo. El 4 de la fase obligatoria, multiplicado por 0,4, aporta 1,6 puntos. Por su parte, el 5,7 de bachillerato, multiplicado por 0,6, suma 3,42. El resultado final alcanza justo el 5 necesario para superar la prueba de acceso a la universidad.