La Voz de Asturias

Estas son las recomendaciones de los socorristas si te bañas en la playa: «Haya o no socorristas, no deberíamos meternos más allá de la cintura»

Asturias

La Voz Asturias
Paseantes a la orilla de la playa de San Lorenzo en Gijón (Asturias)

Desde la Federación de Salvamento y Socorrismo del Principado de Asturias (FSSPA) recuerdan que muchos arenales aún no cuentan con vigilancia y alertan del peligro de las corrientes y los cambios bruscos de profundidad

01 Jun 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Las altas temperaturas adelantadas de este final de mayo han llenado de bañistas muchas playas asturianas antes incluso del inicio oficial de la temporada de verano. Sin embargo, el mar Cantábrico sigue recordando, año tras año, que la confianza y la imprudencia pueden convertirse en una combinación peligrosa. En apenas unos días se han sucedido varias situaciones de emergencia en distintos arenales del Principado, con personas arrastradas por las corrientes y rescatadas gracias a la intervención de surfistas y otros usuarios de la playa en el mejor de los casos, aunque en ocasiones el rescate no es posible, como es el caso del joven desaparecido hace unos días en la playa de Salinas, al cual todavía se busca.

Ante la sucesión de incidentes, los profesionales del salvamento trasladan un mensaje claro: el mar exige respeto y prudencia, especialmente cuando todavía no existe servicio de socorrismo activo en muchas playas. Basilio Martínez, director técnico de la Federación de Salvamento y Socorrismo del Principado de Asturias (FSSPA), advierte de los riesgos de actuar con «imprudencia» e insta a la gente «a concienciarse de que no hay servicio de salvamento». El mismo explica que uno de los primeros errores que cometen muchos bañistas es aventurarse a meterse en el agua, más aún cuando no se conoce el entorno. Así, insiste en la importancia de observar la playa antes del baño, sobre todo, cuando no se conoce ese arenal, aunque también cuando se es usuario. En ambos casos recomienda consultar la cartelería instalada en los accesos: «en todas las playas hay paneles informativos, que nos pueden informar de si hay algún tipo de peligro, zonas de corriente, desembocaduras de ríos o cambios bruscos de profundidad», señala.

Más allá de informarse sobre la playa, el experto también recomienda extremar las precauciones durante estos días de calor prematuro, en los que muchas personas acuden a la costa pensando más en refrescarse que en las condiciones reales del mar: «haya socorristas o no haya socorristas, no deberíamos meternos más de la cintura», indica el director técnico de la FSSPA, una medida sencilla que, según añade, puede evitar muchos problemas. «Aunque uno se quiera refrescar, no debería meterse más allá de la cintura, puede agacharse o coger agua. Hay que pensar que, si viene una ola, el agua ya me va a cubrir por el pecho y eso ya va a hacer mucho más difícil salir», argumenta.

 Para quienes se meten en el mar porque saben y quieren nadar, el consejo de Basilio Martínez es hacerlo siempre «pegadito a la costa y de forma lateral», evitando alejarse mar adentro y, en las playas que tienen boyas de seguridad, manteniéndose en la zona establecida para el baño. La explicación que ofrece es simple: en caso de sufrir algún problema, será mucho más fácil pedir ayuda o ser visto desde la orilla.

 Las corrientes de resaca son otro de los grandes peligros de las playas asturianas. A menudo pasan desapercibidas para los bañistas, que buscan precisamente las zonas donde el agua parece más tranquila. Sin embargo, el director técnico de la FSSPA aclara que es ahí donde suele esconderse el riesgo. «Hay mucha gente a la que le impresionan las olas y se mete en las zonas donde no rompe la espuma. Ahí es donde posiblemente haya una corriente o un cambio brusco de profundidad», explica el mismo, que considera muy importante fijarse en el comportamiento del agua antes de meterse. Resalta que las zonas más seguras suelen ser aquellas donde la espuma rompe de forma continua hasta la orilla, mientras que cuando se observa un tramo más oscuro o aparentemente calmado entre las olas, conviene desconfiar. «Vamos a alejarnos de las zonas donde no veamos espuma así como de desembocaduras de rías», resume.

Corrientes y cambios de profundidad

¿Y qué hacer si una corriente arrastra al bañista hacia el interior del mar? Basilio Martínez parte de la base de que el miedo y el nerviosismo pueden dificultar a ese bañista reaccionar con claridad, pero insiste en una idea fundamental: «lo primero es mantener la calma», a lo que añade que «nunca hay que nadar contra la corriente porque te vas a agotar». Su recomendación pasa por dejarse llevar inicialmente, pedir ayuda levantando el brazo y, cuando la fuerza de la corriente disminuya, intentar salir nadando de manera lateral hacia la zona donde rompen las olas y se ve espuma porque «llega un momento en el que esa corriente desaparece y podemos nadar hacia un lado para salir de ella», explica.

Además de las corrientes, Martínez pone el foco en otro riesgo menos visible pero muy frecuente: los conocidos como «pozos», cambios bruscos de profundidad que pueden aparecer incluso a pocos metros de la orilla debido al movimiento de la arena: «muchas veces la gente se ahoga muy cerca de la orilla porque cae en un desnivel», alerta el mismo teniendo en cuenta que la playa «no es una piscina con un fondo continuo. Puedes estar con el agua por la cintura y, dos pasos más allá, encontrarte un pozo que te cubra por completo».

«Si el niño está en el agua, el adulto tiene que estar en el agua»

Pero las condiciones del mar no es la única preocupación para los profesionales del salvamento. La vigilancia de los menores es otra de las cuestiones sobre las que hace hincapié. Basilio Martínez lamenta que todavía haya familias que consideren suficiente observar a los niños desde la toalla, cuando lo que debe hacerse es acompañar a los niños en todo momento. «Si el niño está en el agua, el adulto tiene que estar en el agua con él», recalca, incidiendo en que «no vale vigilarlo desde diez metros». Igualmente, llama la atención sobre el exceso de confianza de algunas personas mayores, especialmente aquellas acostumbradas a bañarse toda la vida en las mismas playas porque «muchas veces piensan que conocen perfectamente el mar, pero pueden tener problemas de movilidad o dificultades para incorporarse si caen», señala el experto.

El responsable de la Federación de Salvamento y Socorrismo del Principado de Asturias considera que el cambio climático y la desestacionalización del calor harán cada vez más frecuente que las playas se llenen y que la gente se quiera bañar en el mar fuera de la temporada oficial de verano y de los periodos en los que hay socorristas en ellas. «La gente no es consciente de la imprudencia que se comete cuando no hay servicio de salvamento», manifiesta Basilio Martínez, razón por la cual ve muy importante realizar campañas preventivas en los centros escolares desde edades tempranas. Como responsable de las campañas escolares de prevención, indica que desde el Club de Salvamento Gijón, en colaboración con distintas administraciones, lleva años impartiendo formación en colegios asturianos. «Ya hemos llegado a unos 14.000 niños», destaca Martínez, convencido de que la educación es la mejor herramienta para reducir las situaciones de riesgo en la playa en el futuro. «Es fundamental la prevención y las campañas formativas e informativas», concluye.


Comentar