La Voz de Asturias

La primera liberación de urogallos criados en cautividad deja un resultado desolador: solo sobrevive uno de los 30 ejemplares

Asturias

J.C. Redacción
Urogallo

La experiencia impulsada por la Junta de Castilla y León en el Alto Sil confirma el fuerte impacto de la depredación sobre una especie al borde de la desaparición y aporta información para futuros proyectos de recuperación

04 Jun 2026. Actualizado a las 11:26 h.

La lucha por evitar la desaparición del urogallo cantábrico sigue enfrentándose a obstáculos difíciles de superar. La Junta de Castilla y León ha puesto en marcha durante los últimos años un amplio programa de conservación para intentar revertir el declive de esta emblemática ave, pero la primera experiencia de liberación de ejemplares criados en cautividad ha puesto de manifiesto hasta qué punto la supervivencia de la especie continúa comprometida en el medio natural. Seis meses después de la suelta realizada en la montaña leonesa, únicamente una hembra permanecía viva.

La actuación se llevó a cabo en la ZEPA Alto Sil, uno de los territorios considerados prioritarios para la conservación del urogallo en la cordillera Cantábrica. Más allá de incrementar el número de aves presentes en libertad, la iniciativa buscaba comprobar cómo respondían ejemplares nacidos y criados en cautividad una vez expuestos a las condiciones reales de su hábitat.

Para ello, entre finales de octubre y comienzos de noviembre de 2025 fueron trasladados 30 urogallos procedentes del Centro de Cría de Valsemana, en León. Los animales se distribuyeron en cinco grupos y pasaron por una fase previa de adaptación antes de quedar definitivamente en libertad. Esa etapa inicial arrojó resultados favorables. Los técnicos verificaron que las aves utilizaban correctamente los refugios disponibles, ocupaban posaderos de forma adecuada y conservaban capacidad de vuelo. Además, mostraban conductas consideradas propias de la especie. Todos los ejemplares, salvo uno, completaron con éxito este proceso y abandonaron las instalaciones de presuelta sin incidencias.

La situación fue muy distinta una vez desapareció la protección que ofrecían esos recintos. Gracias al seguimiento realizado mediante emisores VHF y dispositivos GPS, los responsables del proyecto pudieron conocer qué ocurrió con cada uno de los animales tras la liberación. Los datos reflejan una mortalidad muy elevada. De los 29 ejemplares que llegaron a soltarse, 28 murieron durante los meses posteriores. Solo una hembra logró mantenerse con vida durante 180 días, lo que situó la tasa de supervivencia en apenas un 3,4 %.

La información recopilada durante el seguimiento apunta de forma clara a los depredadores como principal causa de las pérdidas registradas. De las 29 muertes documentadas, 26 estuvieron vinculadas a ataques de fauna silvestre. Entre todos los depredadores identificados, el zorro fue el que tuvo una incidencia más destacada. Los técnicos confirmaron su participación en 12 de los casos analizados. Tras él aparecen las aves rapaces, relacionadas con seis bajas, y la marta, asociada a otras cuatro.

Conclusiones para el futuro

Pese a la dureza de los resultados, los responsables del programa consideran que el ensayo ha cumplido el propósito para el que fue diseñado. La experiencia ha permitido reunir información que ayudará a comprender mejor qué factores condicionan la supervivencia del urogallo cuando abandona los centros de cría y se enfrenta al entorno natural.

El informe técnico deja además algunas conclusiones de interés para futuras actuaciones. Una de ellas es que los grupos formados por machos y hembras obtuvieron mejores resultados que aquellos integrados exclusivamente por machos. Los especialistas consideran que las hembras podrían desempeñar una función relevante en la detección de amenazas y en la emisión de señales de alerta frente a posibles peligros.

A partir de estas observaciones, el documento propone distintas medidas para mejorar próximas liberaciones. Entre ellas figuran una preparación más intensa frente a la presencia de depredadores, la incorporación de una mayor complejidad ambiental en los voladeros utilizados durante la adaptación y un refuerzo del control de depredadores en las zonas seleccionadas para futuras actuaciones.

La experiencia se produce mientras el Centro de Cría de Valsemana continúa incrementando su producción. Durante 2025 nacieron en estas instalaciones 76 ejemplares, el registro más elevado alcanzado hasta la fecha, una cifra que mantiene abiertas las expectativas de recuperación de una especie que ha desaparecido de buena parte de su área de distribución histórica en la cordillera Cantábrica.

El ensayo forma parte de un programa de conservación al que la Junta de Castilla y León ha destinado más de 5,1 millones de euros entre 2019 y 2026. Esa inversión engloba las obras de construcción y ampliación del Centro de Cría de Valsemana, los trabajos de mejora del hábitat, los programas de reproducción en cautividad y las labores de seguimiento de ejemplares. Aunque el objetivo principal de esta primera liberación era obtener información científica que permitiera perfeccionar futuras actuaciones, el balance final evidencia la enorme complejidad de recuperar una especie que se encuentra en una situación límite.


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