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Investigadoras asturianas revisan ensayos clínicos sobre el efecto de la música en pacientes de UCI con ventilación

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La Voz Oviedo
UCI del HUCA

El estudio, publicado recientemente en la revista Nursing in Critical Care, ha sido realizado por investigadoras del área de Enfermería de la institución académica asturiana y forma parte de la tesis doctoral de Carmen Fernández Álvarez

07 Jun 2026. Actualizado a las 11:11 h.

Un equipo de investigación de la Universidad de Oviedo ha llevado a cabo una revisión sistemática sobre el uso de la música para reducir los niveles de cortisol -la hormona del estrés- en pacientes ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y sometidos a ventilación mecánica invasiva (VMI). Los resultados muestran que, aunque se trata de una intervención prometedora y de bajo riesgo, la evidencia disponible es aún insuficiente para recomendar su aplicación rutinaria en la práctica clínica, debido a la heterogeneidad de los estudios analizados.

El estudio, publicado recientemente en la revista Nursing in Critical Care, ha sido realizado por investigadoras del área de Enfermería de la institución académica asturiana y forma parte de la tesis doctoral de Carmen Fernández Álvarez. Las autoras del trabajo recuerdan que el entorno de una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) constituye uno de los escenarios más hostiles para el ser humano. En el caso de los pacientes que requieren ventilación mecánica invasiva (VMI), esta situación se intensifica: a la gravedad de su patología se suma la imposibilidad de comunicarse, el ruido constante de alarmas, la iluminación artificial permanente y la exposición continua a procedimientos invasivos.

En los últimos años, la música se ha propuesto como una intervención sencilla, accesible y no farmacológica para modular la respuesta al estrés en estos pacientes. Su posible influencia sobre los niveles de cortisol (una de las principales hormonas relacionadas con el estrés) ha despertado un interés creciente en el ámbito hospitalario. Con el objetivo de conocer el estado actual del conocimiento, el equipo investigador llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura científica. En lugar de intervenir sobre nuevos pacientes, se analizaron de forma exhaustiva los estudios ya publicados que evaluaban el efecto de la música en personas adultas sometidas a VMI y que incluían el cortisol sérico como variable principal. Se optó por esta medida, y no por el cortisol urinario, debido a su mayor fiabilidad: el cortisol en orina puede verse alterado por la función renal y su recogida es más susceptible a errores.

Tras aplicar los criterios de inclusión, se identificaron cinco ensayos clínicos aleatorizados que, en conjunto, sumaban 208 pacientes. Tres de ellos informaron reducciones significativas en los niveles de cortisol tras la intervención musical, mientras que los dos restantes no hallaron diferencias relevantes entre los pacientes que escucharon música y los que no recibieron esta intervención.

Uno de los aspectos clave que emergió del análisis fue la notable variabilidad entre los estudios. No existía homogeneidad ni en el tipo de música utilizada, ni en la duración de las sesiones, ni en el nivel de sedación de los pacientes. Además, las muestras de cortisol no siempre se recogieron en el mismo momento del día, un factor especialmente relevante dado el ritmo circadiano de esta hormona.

A la luz de estos resultados, las investigadoras concluyen que, aunque la música continúa siendo una intervención prometedora por su bajo riesgo y su potencial para mejorar el bienestar del paciente, la evidencia disponible no permite recomendar su uso rutinario en la práctica clínica con el objetivo específico de reducir el cortisol en pacientes con VMI. Para avanzar hacia recomendaciones sólidas, serán necesarias investigaciones futuras con un mayor número de participantes y con un control más estricto de los factores de confusión.

«La música puede ser una herramienta útil para humanizar la atención en las UCI, pero en este momento la evidencia científica no permite respaldar su uso sistemático con el objetivo de reducir el estrés fisiológico», comenta Alba Maestro González, profesora del área de Enfermería de la Universidad de Oviedo. «Nuestro trabajo evidencia que existe interés y potencial en esta línea de investigación, pero también la necesidad de diseñar estudios más sólidos que permitan avanzar hacia recomendaciones clínicas fundamentadas», añade la doctoranda Carmen Fernández Álvarez.

El trabajo no cierra la puerta al uso de la música en la UCI, pero recuerda que, en enfermería, para que una «buena idea» se convierta en una recomendación clínica, es imprescindible contar con estudios de calidad.


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