La Voz de Asturias

Cristian Ardines, el piloto asturiano de 11 años que sueña con llegar a la NASCAR: «Quiero llegar a lo más alto»

Asturias

J.C. Redacción
Cristian Ardines

El joven de Laviana compagina el karting y el carcross mientras prepara su participación en 2027 en un programa de desarrollo de talentos vinculado al entorno de la NASCAR en Charlotte, Estados Unidos

18 Jun 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Con apenas 11 años, el lavianés Cristian Ardines ya acumula una trayectoria poco habitual incluso entre pilotos mucho mayores. Karting, carcross, competiciones regionales, campeonatos nacionales y una capacidad de adaptación que le ha permitido competir con vehículos diseñados para adolescentes cuando él todavía era un niño. Ahora, su horizonte se amplía aún más: en 2027 viajará a Charlotte (Carolina del Norte), considerada una de las capitales del automovilismo estadounidense, para participar en un programa de desarrollo de jóvenes talentos vinculado al entorno de la NASCAR.

La historia de Cristian comenzó muy pronto. Empezó a entrenar con un kart a los cuatro años y debutó en competición con apenas cinco. Como él mismo recuerda, los comienzos estuvieron marcados por la mezcla de ilusión y respeto. «La primera vez le tenía un poco de miedo porque pensaba que andaba mucho», reconoce. Sin embargo, aquella sensación duró poco. «Cada día que íbamos era subirme al kart y empezar a rodar», explica.

Su progresión fue inmediata. En campeonatos de Castilla y León y Asturias destacó desde las primeras temporadas, convirtiéndose en uno de los pilotos más rápidos de su categoría. Aún recuerda cómo perdió una oportunidad de título en Asturias por una avería mecánica. «Yo fui subcampeón porque en una carrera llovía muchísimo y los frenos empezaron a fallar. Me fui fuera de la pista», relata. Con el tiempo descubrieron que el problema probablemente estaba relacionado con un vuelco sufrido días antes durante unos entrenamientos en Benamariel.

Aquella salida fue uno de los momentos más delicados de su carrera deportiva. «Intenté adelantar por dentro, el otro piloto se cerró y yo salí volando», recuerda. El accidente le hizo perder parte de la confianza y durante un tiempo tuvo que aprender a convivir con el miedo. Sin embargo, continuó creciendo como piloto.

Cristian Ardines

La historia de Cristian trasciende el ámbito deportivo. El joven lavianés tiene diagnosticadas altas capacidades intelectuales e hiperactividad, una combinación que ha encontrado en el automovilismo un espacio donde desarrollarse plenamente. Su capacidad para mantener una concentración extraordinaria dentro del vehículo y su necesidad constante de superación forman parte de una personalidad que sorprende a quienes le conocen.

Del kart al carcross antes de tiempo

Si algo define la trayectoria de Cristian Ardines es su capacidad para asumir retos poco habituales para su edad. Con apenas nueve años comenzó a pilotar un carcross, una disciplina mucho más exigente físicamente y pensada para pilotos de mayor edad. «Nos dijeron que si queríamos probar un carcross y compramos uno que tenía más de veinte años», explica. Aquellos primeros entrenamientos no fueron sencillos. «Al principio me costaba muchísimo», admite. Sin embargo, la adaptación fue rápida y descubrió que la tierra le aportaba nuevas herramientas para entender la conducción y mejorar incluso en el karting.

«La mayor diferencia es que en tierra los pilotos son mucho más agresivos en las curvas», explica. Además, destaca cómo esta experiencia le ha ayudado en otras condiciones de carrera. «Gracias al carcross, cuando llueve en karting ya sé lo que va a pasar y me anticipo». Actualmente compagina un kart X30 de última generación con un carcross FIA, una combinación poco frecuente para un piloto de su edad y que le permite seguir ampliando recursos técnicos y experiencia.

Charlotte, la gran oportunidad

La gran cita marcada en el calendario de Cristian Ardines llegará en 2027. El próximo verano viajará a Charlotte para participar en un programa de competición y evaluación de jóvenes pilotos relacionado con los Legend Cars, una de las principales categorías formativas del automovilismo estadounidense y una de las puertas de entrada al universo NASCAR.

«Todo surgió porque un equipo relacionado con la NASCAR nos propuso hacer unas pruebas», explica. La aventura estaba prevista inicialmente para este año, pero las dificultades económicas obligaron a aplazar el proyecto. «Este año no pudimos ir porque no pudimos pagar todo y se complicó el proceso, pero el año que viene vamos a ir», afirma.

El programa contempla ocho semanas de competición y diez carreras durante el verano estadounidense. Una experiencia única para un joven piloto español y, especialmente, para un niño de Laviana que sueña con abrirse camino en uno de los campeonatos más importantes del mundo. «A mí me parece algo muy guay porque lo ves y te engancha», comenta sobre la NASCAR.

Cuando se le pregunta por su sueño deportivo, Cristian no duda. Quiere llegar a la máxima competición posible. Y la oportunidad de Charlotte puede convertirse en uno de los pasos más importantes de su carrera.

Un piloto con carácter

Fuera de la pista, Cristian mantiene la naturalidad propia de cualquier niño de su edad. Compagina los entrenamientos con los estudios y reconoce entre risas que le cuesta quedarse quieto. «Necesito estar haciendo algo siempre», admite.

Antes de las carreras mantiene además una tradición muy especial. Durante años habló con su abuelo antes de salir a pista, incluso después de su fallecimiento. «Era mi talismán», recuerda emocionado. Y cuando se le pide que se defina como piloto en tres palabras, tiene la respuesta clara: «Loco, agresivo y perseverante».

Con solo 11 años, el joven lavianés prepara el mayor desafío de su vida: cruzar el Atlántico para participar en un programa de desarrollo de talentos vinculado al entorno de la NASCAR y seguir persiguiendo su sueño en el automovilismo.


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