Cangas de Onís confía en su recurso contra la prohibición del tren cremallera en Covadonga
Asturias
El parlamentario popular defiende que este tipo de infraestructuras se usan en toda Europa y son la solución más ecológica
25 Jun 2026. Actualizado a las 15:27 h.
El alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González, ha mostrado este jueves su confianza en que prospere el recurso presentado por el Ayuntamiento contra el Plan Rector de Uso y Gestion (PRUG) del Parque Nacional de los Picos de Europa por incluir una prohibición expresa a la construcción de un tren cremallera entre Covadonga y los lagos de Enol y de la Ercina.
Según González, con esta decisión se produjo un «indefensión manifiesta» dado que el texto definitivo incorpora una limitación no recogidas inicialmente en el período de alegaciones y que condicionan de forma determinante cualquier futuro estudio sobre el tren cremallera. El regidor ha insistido ha lamentado el cambio «unilateral» de criterio en la redacción del documento por parte de la administración autonómica, y ha defendido que el Ayuntamiento mantuvo su posición contraria en el Patronato del parque por la falta de transparencia en el proceso.
González ha incidido en que el recurso no cuestiona la protección del espacio natural sino la forma en la que se ha introducido la prohibición, «que impide incluso valorar técnicamente alternativas de movilidad más sostenibles» y ha reiterado que la defensa del tren cremallera como posible solución para el acceso a los Lagos de Covadonga debe poder estudiarse sin vetos previos.
«El PSOE y el Gobierno de Asturias deben subirse a este tren porque el futuro de acceso al Parque no pueden ser cuarenta autobuses de gasoil subiendo diariamente al espacio protegido», ha añadido durante una rueda de prensa junto al diputado del PP Pedro de Rueda tras el rechazo en una comisión parlamentaria de una iniciativa que pedía estudiar la posible implantación de un tren cremallera en el Parque Nacional.
El parlamentario popular ha defendido que infraestructuras de ese tipo se usan en toda Europa y son la solución más ecológica dado que permite regular el acceso, «saber quién sube y quién baja» y reducir la presión del tráfico rodado y ha puesto como ejemplo el caso del monasterio de Montserrat, informa Efe.