El eclipse total de sol, un hito astronómico inédito en 100 años
Asturias
Asturias es la única comunidad española en la que todo el territorio quedará oscurecido por la interposición de la luna entre la tierra y el sol el 12 de agosto
03 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Hacía más de 100 años que no ocurría. El miércoles 12 de agosto de 2026, después de las ocho de la tarde, la Luna se interpondrá entre la Tierra y el Sol y oscurecerá el cielo de Asturias durante casi dos minutos. Será el primer eclipse solar total visible desde la península ibérica desde el 30 de agosto de 1905. Aunque la franja de totalidad (la zona que quedará totalmente oscura gracias a que la Luna cubre todo el disco del Sol) llegará a varias comunidades autónomas españolas, Asturias es la única a la que cubrirá por completo. Es un acontecimiento excepcional que nadie se quiere perder, y no solo los asturianos. Son muchas las personas que han reservado alojamiento para ese día, de modo que es casi imposible encontrar ya dónde pasar la noche.
El eclipse comenzará en Asturias con una fase parcial a las 19.30 horas, cuando la Luna empiece a cubrir el disco solar. Durante aproximadamente una hora, la cobertura irá en aumento hasta que, hacia las 20.26 horas, comenzará la totalidad, cuya duración variará según la zona. El occidente registrará el tiempo más elevado. Se calcula que Navia y Luarca rozarán el minuto y 50 segundos; Oviedo y Avilés, el minuto y 48 segundos; y Gijón, un minuto y 45 segundos.
Este eclipse es singular por una razón: el hecho de que ocurra al caer la tarde hará que el Sol esté muy bajo, cerca del horizonte, algo que tiene una cara y una cruz. La parte buena es que visualmente puede tener un mayor impacto. Es posible que el cielo esté anaranjado o rojizo, que las estrellas más brillantes aparezcan muy visibles y que la corona solar, el halo exterior del Sol que normalmente no puede verse, aparezca rodeando la silueta de la Luna. La mala es que habrá que asegurarse un buen lugar para observarlo. Si no hay una visión clara del poniente, si entre nosotros y el Sol se interponen montañas, bosques o edificios, lo único que veremos será cómo el cielo se oscurece durante un rato.
Por eso, es necesario acudir a lugares elevados y abiertos al oeste, sin edificios ni montañas en esa dirección. La astrofísica Lucía González Cuesta recomienda planificar con mucha antelación el lugar desde el que observar el acontecimiento, porque «son miles de personas las que se van a mover para ver el eclipse buscando un buen lugar; lo de los desplazamientos a última hora no es muy recomendable, y es bueno tener un sitio elegido con mucha antelación; habrá mucha gente en coches y autocaravanas, y si lo dejamos para el final es posible que nos lo perdamos».
Algunos municipios ya prevén afluencias masivas y han decidido regularlas. Es el caso del Ayuntamiento de Valdés, que ha habilitado varios puntos de observación en el entorno de Luarca con aforo controlado. También son especialmente atractivos el cabo de Peñas, en Gozón, y el cabo Vidio, en Cudillero, ya que están muy abiertos al horizonte y ofrecen una buena visibilidad. El único problema de las zonas costeras es que pueden formarse bancos de niebla que impidan la observación. En cualquier caso, el tiempo será crucial y seguirá siendo una incógnita hasta pocos días antes de la fecha del eclipse.
La astrofísica prevé que haya desplazamientos de millones de personas hacia la franja de totalidad. El registro de los últimos eclipses refleja siempre movimientos de millones de personas y, además, «ocurre que, a diferencia de otras ocasiones en las que el eclipse pasa por varios países, aquí solo lo hará por España, parte de Islandia y Groenlandia; ante esto la gente elegirá España». Estos acontecimientos no son solo para aficionados a la astronomía; esa es la gran diferencia. «Cuando la gente sabe que va a pasar, lo quiere ver todo el mundo», asegura Lucía González, que recuerda que las dos grandes ciudades españolas, Madrid y Barcelona, quedarán fuera de la franja de totalidad, por lo que es previsible que se produzcan desplazamientos masivos desde ellas. Hay precedentes de ese tipo de masificación. En Estados Unidos hubo un eclipse en abril de 2024 y se produjeron atascos de hasta cuatro horas. Por eso, lo más importante es «tener varios planes en mente».
Otra cuestión importante es la seguridad. Para ver el eclipse con garantías y evitar daños severos en la retina por la exposición directa a la luz solar, solo hay dos opciones: máscaras de soldar de una gama determinada o gafas de eclipse homologadas. En el caso de las máscaras, solo servirían las de sombra 12, 13 y 14. Por debajo de estos números no serían suficientemente oscuras y, por encima, oscurecerían demasiado la imagen. En cuanto a las gafas especiales, Lucía González advierte de que deben estar homologadas por la Unión Europea y cumplir la normativa ISO correspondiente. «Algunas te las venden como gafas de eclipse cuando en realidad tienen un filtro de gafas de sol normal; tienen que estar certificadas para este uso». Una trampa en la que se puede caer es la de las letras CE. Según cómo estén dibujadas, pueden aludir a la Certificación Europea o a China Export (que indica únicamente el lugar de procedencia). Hay que quedarse con las de la Certificación Europea.
Y, por supuesto, no sirve de nada utilizar radiografías, negativos fotográficos ni otros remedios caseros que popularmente se consideran eficaces. El riesgo de dañar la retina es alto y, además, una vez que ocurre el daño es irreversible. Incluso hay que tener cuidado con las gafas homologadas, cuyos fabricantes establecen un tiempo máximo de exposición. «Te permiten mirar tantas veces como quieras, pero los intervalos no deben superar un tiempo determinado, que suele ser de tres minutos».
Entonces, lo mejor es empezar a organizar la observación con tiempo. Buscar lugares adecuados que tengan buen acceso y no estén tan masificados que resulte imposible acudir, procurarse unas gafas o un protector adecuado para mirar con garantías y cruzar los dedos a la espera de que el tiempo acompañe y haya un cielo despejado que permita disfrutar de un espectáculo de la naturaleza que se da muy pocas veces en la vida.