Un arquitecto asturiano combate la despoblación en un pequeño pueblo de Japón: «Queremos hacerlo más atractivo»
Asturias
Héctor Barrante Montes lidera un proyecto de revitalización en Akizuki que apuesta por la vivienda, la cultura y la participación vecinal para atraer nuevos habitantes
09 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.
La despoblación en las áreas rurales es un problema que afecta a buena parte del territorio español. Sin embargo, parece ser una tendencia que se sigue dando en países de todo el mundo y que continúa al alza, llegando incluso a Japón, donde se enfrentan también a serias dificultades de vaciado en pueblos, unido a un descenso general del nivel de población.
Esta tendencia supone a menudo una pérdida del patrimonio cultural, con la desaparición de ciertas fiestas, tradiciones u oficios locales, además del cierre de comercios y de servicios públicos como escuelas o centros de salud. Sin embargo, con el objetivo de evitar este tipo de pérdidas, comienzan a darse también ciertos movimientos de revitalización rural. Es el caso de Héctor Barrante Montes, asturiano residente en Japón desde hace varios años, que está llevando a cabo una importante labor social para revitalizar Akizuki, un pequeño pueblo japonés de unos 500 habitantes en la isla de Kyushu que sufría una grave despoblación.
Héctor estudió Arquitectura en España y decidió finalizar sus estudios en Japón, ya que el país asiático tenía una oferta formativa muy atractiva en este sector, además del prestigio y la posibilidad de trabajar con arquitectos a los que él admiraba cuando aún realizaba sus estudios. Una vez finalizada su etapa formativa, pudo realizar varios proyectos arquitectónicos en Taiwán, los cuales le dieron una experiencia transferible a la labor social que hoy lleva a cabo en Akizuki, junto con su socia japonesa, Hana Hayakawa, donde llevan ya cinco años.
Según recuerda: «Sucedió la oportunidad de Japón porque mi compañera es de aquí y teníamos la opción de acceder a un pequeño capital para hacer esta localidad más atractiva para familias jóvenes que se quieran mudar y generar industria». El inicio del proyecto también se debió, en parte, a la reforma de la escuela primaria y secundaria del pueblo.
Su labor en Kyushu consiste, sobre todo, en proyectos urbanísticos que puedan responder a las necesidades inmediatas de los habitantes del pueblo. «Observamos los problemas, trabajamos con la comunidad e invertimos en infraestructuras», explica.
El objetivo principal es, por tanto, atraer a más habitantes construyendo nuevas casas, pero actualmente también se encuentran realizando el proyecto de construcción de unos baños públicos de estilo «onsen», tradicionales de Japón, además de fomentar actividades culturales como el festival de cine local. Por otro lado, también están reformando una parcela abandonada para transformarla en una vivienda colectiva que podría atraer a más habitantes. «Podría atraer a unas ocho nuevas familias», declara. Los resultados están siendo prometedores, si bien prefieren enfocarse en el corto plazo, respondiendo a las necesidades más inmediatas.
Pese al éxito que están teniendo en el presente, lo cierto es que hubo un momento en el que el proyecto no contaba con todo el apoyo del que hoy disfrutan por parte de la población local. «Al principio éramos un elemento invasor. Había dudas sobre cuál era la verdadera intención», destaca.
Aún después de varios años residiendo en Japón, Héctor recuerda con nostalgia Asturias, donde también le gustaría, eventualmente, poner en práctica los conocimientos adquiridos en el país nipón. Además, según explica, los problemas de despoblación a los que se enfrentan ambos países no son tan distintos y muchas de las medidas de revitalización rural que ha aprendido son transferibles también a España. Según recoge: «Vivimos en un mundo tan globalizado que no hay muchas diferencias. Hay problemas comunes con la economía, la industria o la cultura que sí se pueden resolver».
Aunque el proyecto aún se encuentra en desarrollo y sus responsables prefieren centrarse en responder a las necesidades más inmediatas del municipio, la experiencia de Akizuki demuestra que la despoblación no es un proceso necesariamente irreversible. A través de la rehabilitación de espacios, la construcción de nuevas viviendas y el impulso de iniciativas culturales, el equipo liderado por Héctor Barrante Montes y Hana Hayakawa está contribuyendo a hacer del pueblo un lugar más atractivo para nuevos residentes sin perder su identidad.
Su trabajo pone de manifiesto que la revitalización del medio rural requiere tiempo, inversión y la implicación tanto de la comunidad local como de quienes apuestan por desarrollar nuevos proyectos. En un contexto en el que cada vez más regiones del mundo afrontan el reto del envejecimiento y la pérdida de población, iniciativas como la de Akizuki reflejan que la colaboración entre instituciones, vecinos y profesionales puede abrir nuevas vías para garantizar el futuro de estas localidades y preservar su patrimonio cultural y social.