Antromero homenajea a sus marineros fallecidos en el siglo XIX a través de un reconocimiento de iniciativa popular
Asturias
La ceremonia, celebrada este lunes, incluyó la presentación del monolito, un discurso de agradecimiento y el descubrimiento de la placa conmemorativa, así como una ofrenda floral
29 Jun 2026. Actualizado a las 17:13 h.
Son varios los naufragios de navíos marineros que llevaban habitantes de Gozón y Carreño, que se sucedieron a lo largo del siglo XIX. Embarcaciones al descubierto que salían principalmente en el mes de enero, en la campaña del besugo, y que quedaban a merced de los temporales del Cantábrico, fácilmente hundibles cuando se cruzaban con una ola de gran tamaño. Si bien se estima un número elevado de naufragios, tan sólo están oficialmente registrados algunos de ellos: uno de los primeros, habría sucedido ya a finales del siglo XVIII, seguido de otro en 1840 y otro en 1872.
Muchas de las víctimas de estos accidentes pertenecían a la parroquia de Bocines, de Antromero, en el concejo de Gozón. En concreto, se estiman alrededor de unas cuarenta víctimas confirmadas a lo largo del siglo XIX procedentes de esta localidad. Estos sucesos marcaron profundamente a la población del pueblo, donde se produjo un freno demográfico que les dejó en unos 200 habitantes durante décadas, sin apenas crecimiento hasta el siglo XX, momento en el que comenzaron a recuperarse, con un crecimiento progresivo del número de ciudadanos.
Pese al paso de los años, Antromero nunca se olvidó de estas familias que quedaron rotas por la tragedia. Es en este contexto en el que nace la iniciativa de realizar un homenaje, impulsado por la acción popular y el apoyo de los poderes políticos y ayuntamientos locales. Para los habitantes, estos accidentes siempre estuvieron bien arraigados en el imaginario colectivo, por lo que de algún modo, a través de la colaboración ciudadana, logran por fin darle una salida. Tanto es así que cinco asociaciones relacionadas con la parroquia llegaron a colaborar al unísono por esta ilusión compartida por todos, dejando de lado cualquier tipo de diferencias o discrepancias.
Lo cierto es que el proceso ha sido relativamente rápido, naciendo la idea este mismo mes de junio a través de grupos locales en redes sociales, que recordaban aquellos fallecidos que estaban empadronados en la parroquia local. La iniciativa de los vecinos fue extendiéndose poco a poco hasta recibir luz verde por parte del Ayuntamiento de Gozón. En concreto, el homenaje consiste en un monolito dedicado a todos los náufragos, acompañado de una placa, con la inscripción «A todos los ahogados en el Cantábrico», recordando así que el mar no entiende de fronteras, y que el dolor es compartido entre todos.
La fecha elegida fue este lunes 29, día de San Pedro, ya que es el patrón de los marineros y pescadores, escogiendo la iglesia que lleva el mismo nombre para la realización del homenaje, San Pedro de Antromero. El lugar escogido para colocar el monolito ha sido la zona de la Atalaya, un tereno posterior a esta iglesia. Se trata de un lugar que los locales consideran historia viva del pueblo y de la parroquia, vinculada a la tradición marinera de esta población, lo cual la convierte en un lugar idóneo para situar un homenaje, precisamente a víctimas de un naufragio.
El evento comenzó a las doce del mediodía, pese a las adversas condiciones meteorológicas. Al acto asistieron alrededor de un centenar de personas, entre ellas el alcalde de Gozón, Jorge Suárez, así como representantes de la corporación municipal de Carreño. La ceremonia incluyó la presentación del monolito, un discurso de agradecimiento y el descubrimiento de la placa conmemorativa. Posteriormente, los asistentes realizaron una ofrenda floral en la que destacó el romero, símbolo de la memoria, el recuerdo y la fidelidad.
Con este homenaje, Antromero no solo recuerda a quienes perdieron la vida en el mar, sino que también recupera una parte fundamental de su memoria colectiva. El monolito pretende convertirse en un lugar de encuentro y recuerdo para vecinos y visitantes, preservando el legado de unas generaciones que hicieron de la mar su modo de vida, proponiéndose el objetivo de recordarles todos los años en esta misma fecha. De este modo, la iniciativa busca que el paso del tiempo no borre unos acontecimientos que siguen formando parte de la identidad del lugar.