Asturias duplica los incendios forestales y cuadruplica la superficie quemada en el primer semestre de 2026
Asturias
Cangas del Narcea, Allande y Tineo son los concejos que más extensión han visto arrasada por el fuego en lo que va de siglo; Llanes, el que mayor número de siniestros ha registrado
11 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.
Asturias registró entre enero y junio de este año 491 incendios forestales, casi el doble de los registrados en el mismo periodo de 2025, según datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei). El primer semestre del año pasado se contabilizaban 250 incendios en territorio asturiano. La cifra de este año implica un incremento 96,4%. Pero lo más grave es que, si los incendios aumentaron, la superficie afectada creció mucho más: pasó de 1.196 a 5.002 hectáreas, un aumento del 318,2%. Porque los daños no se explican solo por el mayor número de episodios sino también por su virulencia. La extensión media por incendio se duplicó, al pasar de 4,8 hectáreas en el primer semestre de 2025 a 10,2 hectáreas en el mismo tramo de 2026, un incremento del 113%.
Enero comenzó con solo 13 incendios y 80 hectáreas, por debajo de los 44 siniestros y 155 hectáreas del mismo mes de 2025. Sin embargo, en febrero se produjeron 126 incendios frente a 24 un año antes, y ardieron 1.259 hectáreas, casi doce veces las 106 de febrero de 2025. Marzo cerró con 143 incendios y 968 hectáreas, frente a 91 y 684 respectivamente. Abril fue el mes más grave por superficie: 138 incendios afectaron a 2.461 hectáreas, cuando en abril de 2025 se habían contabilizado 61 incendios y 189 hectáreas, lo que supone multiplicar por trece la superficie quemada. La situación se moderó en mayo, con 16 incendios y 57 hectáreas, y volvió a repuntar en junio, con 55 incendios y 177 hectáreas, muy por encima de los 20 incendios y 55 hectáreas de junio de 2025.
Pese al fuerte crecimiento interanual, el primer semestre de 2026 no se encuentra entre los más extremos de la serie histórica iniciada en 1990 que recoge el Sadei. Estos 491 incendios quedan lejos de los 1.990 registrados en el primer semestre de 1997, los 1.691 de 2009 o los 1.454 de 2008. Las 5.002 hectáreas afectadas tampoco alcanzan los valores de episodios especialmente graves, como las 16.562 hectáreas de 1997, las 14.998 de 2002 o las 14.375 de 2017. El dato de 2026 representa, por tanto, un deterioro muy acusado respecto al año pasado, pero no excesivo si se compara con la serie histórica desde que hay registros.
Los concejos más afectados
Los datos acumulados entre 2000 y 2024 (el último en el que hay distribución por concejos) muestran una fuerte concentración geográfica del problema: los diez municipios con más incendios forestales reúnen el 44% de todos los siniestros registrados en la región. Llanes lidera esta clasificación con 2.864 incendios en el periodo, casi el 7,5% del total autonómico, seguido de Piloña (2.384), Cangas del Narcea (2.159), Cangas de Onís (1.817) y Tineo (1.642). Completan los diez Lena, Grado, Oviedo, Aller y Allande, municipios que combinan monte bajo, tradición ganadera con quemas de pastos y elevada exposición al fuego intencionado.
Si el criterio es la superficie quemada en lugar del número de incendios, que al fin y al cabo refleja mejor los daños en cada territorio, Cangas del Narcea encabeza la lista con 32.621 hectáreas arrasadas entre 2000 y 2024, más del 12% de toda la superficie quemada en Asturias en ese periodo, seguido de Allande (25.080 hectáreas) y Tineo (21.644 hectáreas). Estos tres concejos, situados en el suroccidente asturiano, muestran que, aunque no siempre son los que más incendios sufren, sí registran los episodios de mayor extensión, probablemente por su masa forestal más continua y de más difícil acceso.
En el quinquenio más reciente, 2020-2024, Llanes vuelve a encabezar el número de incendios (353), seguido de Piloña (350), Lena (305), Cangas de Onís (282) y Cangas del Narcea (278). Sin embargo, en superficie quemada durante esos mismos cinco años es Valdés el más afectado, con 9.189 hectáreas pese a que el número de incendios fue mucho más reducido: 82, una cifra significativamente menor.
Las principales causas del fuego
La causa principal de los incendios en Asturias sigue siendo, por desgracia, la intencionalidad. En el último año del que hay registro de causas en el Sadei, 2024, se registraron 514 incendios, de los que 313 fueron clasificados como intencionados, lo que supone un 60,9%, y si atendemos a la superficie, el porcentaje es mayor. Los incendios provocados afectaron a 3.742,7 de las 4.338,5 hectáreas quemadas ese año, que corresponde al 86,3% del total, con una extensión media de doce hectáreas por episodio, muy superior a la media general de 8,4. La causa desconocida fue la segunda categoría, con 99 incendios (19,3%) y 244 hectáreas (5,6%).
El resto de causas —quemas agrícolas, regeneración de pastos, reproducciones, trabajos forestales y rayos, entre otras—tuvo una incidencia mucho menor. Entre todas sumaron 102 incendios y solo el 8,1% de la superficie. En el balance acumulado entre 2020 y 2024, con 5.683 incendios y 57.478 hectáreas quemadas, la causa desconocida fue la más numerosa (53,8% de episodios), pero los intencionados, aunque solo el 30,7% del total, concentraron el 71,1% de la superficie, con una extensión media de 23,4 hectáreas frente a las 4,9 de los desconocidos.
Si se excluyen los incendios sin causa determinada, los intencionados representan el 66,4% de los episodios clasificados y el 96,5% de su superficie. Sin embargo, la serie anual revela fuertes oscilaciones: en 2022 el 94,5% de los incendios figuró como de causa desconocida, mientras que en 2023 los intencionados, aunque minoritarios en número, quemaron 23.539,6 hectáreas debido a los grandes incendios de ese año, que por sí solos explican el 57,6% de toda la superficie intencionada del quinquenio. Además, de los 1.745 incendios intencionados del periodo, solo el 19% figura como de causa cierta; el 81% restante se clasifica como supuesta, lo que significa que, aunque todo indica que la intencionalidad existió, no ha quedado demostrada.
En cualquier caso, aunque los incendios provocados pueden ser muy dañinos, en muchas ocasiones lo que influye en su capacidad de daño no es tanto la propia intencionalidad como otros factores: el viento y las altas temperaturas, la orografía o el tipo de vegetación, que por una parte ayudan a la propagación y, por otra, dificultan enormemente las labores de extinción.