Jesús Merayo, oftalmólogo: «Hay que disfrutar del eclipse, pero evitando cualquier riesgo de daño ocular»
Asturias
El director del Instituto Universitario Fernández-Vega advierte de que observar el eclipse total de sol sin la protección adecuada puede provocar lesiones irreversibles en la retina y recuerda que las únicas gafas seguras son las homologadas para este tipo de fenómenos astronómicos
20 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.
El próximo 12 de agosto, Asturias se convertirá en uno de los mejores lugares de España para contemplar el esperado eclipse total de sol, un acontecimiento excepcional que captará la mirada de miles de personas. Sin embargo, detrás del espectáculo astronómico también existen riesgos de los que los especialistas llevan semanas advirtiendo. Jesús Merayo, director del Instituto Universitario Fernández-Vega y catedrático de la Universidad de Oviedo, alerta de que observar dicho fenómeno sin la protección adecuada puede causar lesiones irreversibles en la retina e incluso pérdidas permanentes de visión. Así, en la entrevista concedida a La Voz de Asturias explica por qué los remedios caseros no sirven, qué síntomas deben poner en alerta tras la exposición al sol y cuáles son las recomendaciones imprescindibles para disfrutar del eclipse con seguridad, una de las que destaca, estar pendientes de niños o personas con discapacidad. Por tanto, su mensaje es claro: «hay que disfrutar del eclipse, pero evitando cualquier riesgo de daño ocular», porque la experiencia merece la pena, pero no a costa de la salud de nuestros ojos.
—Asturias será uno de los lugares privilegiados para observar el eclipse total del próximo 12 de agosto. ¿Hasta qué punto puede una experiencia tan excepcional llevar a algunas personas a bajar la guardia y asumir riesgos para ver mejor el fenómeno?
—Efectivamente, Asturias es un sitio privilegiado para el eclipse total de sol, un fenómeno raro, razón por la cual genera tanta curiosidad y, un poco, digamos, la alerta y las recomendaciones para que esa curiosidad y esa experiencia de ver un fenómeno tan raro, no cause daño. Pero claro, estamos mirando al sol y, en condiciones normales, nadie mira al sol porque resulta molesto, porque da fotofobia y hace que cierres los párpados y así se evitan daños. El sol, cuando vamos a la playa o a la montaña, vamos protegidos con protectores solares para que no nos queme la piel, pues imagínense esa acción del sol teniendo una lupa, que es la córnea y es el cristalino, que enfoca las imágenes en la retina y que multiplica con ese efecto lupa la energía del sol. Puede causar lesiones que son irreversibles porque puede hacer quemaduras en la retina, que destruye una parte muy importante de la retina, que es donde vemos el color, donde vemos las agujas del reloj, donde leemos, que se llama mácula, y si se destruye esa parte, se queda uno ciego. Entonces, hay que disfrutar del eclipse, pero evitando cualquier riesgo de daño ocular, que es un poco el mensaje para toda la gente que tenga curiosidad en verlo.
—Muchas personas creen que, si el sol está parcialmente cubierto o el ambiente se oscurece, el peligro disminuye. ¿Por qué esta es una de las falsas sensaciones de seguridad más frecuentes durante un eclipse?
—Cuando empieza y cuando acaba el eclipse, hay zonas donde el sol está emitiendo la energía y esa energía del sol es la que puede hacer ese daño, puede hacer esas lesiones irreversibles en la retina y puede ocasionar ceguera, como comentaba antes. Por lo tanto, durante el tiempo que nos preparamos para ver el eclipse y durante el tiempo del eclipse, los ojos tienen que estar protegidos, y tienen que estar protegidos de la única manera que conocemos que da seguridad, que son con las gafas homologadas, que afortunadamente son económicamente viables y se encuentran en los establecimientos que como consumidores tenemos confianza. Entonces la idea es: cuando nos preparamos y hasta que acaba, hay que estar protegidos con esas gafas de protección, porque no hay alternativas a eso, no hay ninguna cosa que nos dé la seguridad, ni remedios caseros ni ninguna otra alternativa que a veces vemos por ahí, que nos den la seguridad de que vamos a tener los ojos protegidos.
—¿Qué ocurre exactamente en nuestros ojos cuando miramos al sol sin la protección adecuada durante un eclipse?
—Vamos a partir de que esto ya no lo va a hacer nadie, porque todo el mundo está alerta de que tienen que estar protegidos. Dicho esto, la acción del sol sobre los ojos en unas situaciones, por ejemplo, como tomar el sol en la playa o la montaña, pueden ser quemaduras como en la piel y como hay una zona transparente en la parte de adelante del ojo, que es la córnea, se puede afectar; al ser el tejido con más inervación sensitiva de todo el cuerpo, pues nos da dolor, nos da esas molestias con la luz, lo que llamamos fotofobia, y hay que tratarlo. Y esto sería una exposición, digamos, habitual al sol. Pero ¿qué pasa el día del eclipse? Que estamos enfocando, que estamos poniendo esa lupa, que es el cristalino; esa lupa, que es la córnea, enfocando para que toda la energía, todas las imágenes del mundo exterior, se focalicen en esa zona tan especial que es la retina, y ahí es donde puede dañarse la retina, con esa quemadura de esta estructura neurológica que es un trocito del sistema nervioso central que sale para afuera del cerebro y que no se regenera. Una vez que se produce la quemadura, no se regenera esa zona de la retina y, por lo tanto, el paciente puede quedar ciego.
—Entre todos los errores que suelen cometerse, ¿cuáles son los más preocupantes para los oftalmólogos cuando se acerca un evento de estas características?
—Afortunadamente, hace tiempo que no vemos pacientes con lesiones por este tipo de eventos, pero solían ser pacientes que, en un momento de bajo nivel de conciencia, por ejemplo, causado por los efectos del alcohol, se habían generado una lesión irreversible en la mácula. Pero, también hay otras personas que pueden sufrir daños por un bajo nivel de conciencia, no porque quieran ver un fenómeno así, sino porque no conocen los riesgos, como pueden ser los niños o personas con discapacidades. Por ello, a la hora de disfrutar de un evento como este, hay que estar pendientes de los niños, para que lleven las gafas y que no se las quiten, para proteger esa estructura ocular tan importante y que se daña con tanta facilidad si hacemos cosas que no estamos preparados para ello.
Los remedios caseros no sirven: solo gafas homologadas
—Todavía hay quien piensa que unas gafas de sol muy oscuras, una radiografía o un cristal ahumado pueden servir de protección. ¿Por qué estos métodos son tan peligrosos a pesar de que reducen el deslumbramiento?
—Todos esos métodos con la energía tan importante que emite el sol no ofrecen las garantías adecuadas que si tienen los filtros y las gafas homologadas para ver el eclipse. Entonces, no nos la podemos jugar ni con unas gafas antiguas que no sepamos si están rayadas o no, ni con cualquier remedio de estos caseros porque no sirven; con ninguno de ellos vamos a tener la garantía de que nos van a proteger. De ahí que tienen que ser específicamente gafas homologadas. Hay situaciones, por ejemplo, laborales en las que los trabajadores tienen sus EPI y sus sistemas de protección, como pueden ser los soldadores, que están en contacto con luz ultravioleta de alta energía; electricistas; o gente que tiene exposición a alta energía, como trazadores láser de miras, que tienen gran energía y que los usuarios tienen la protección adecuada. Son protecciones muy parecidas a las que ofrecen estas gafas de ver el eclipse homologadas.
—Uno de los aspectos que más llama la atención es que el daño puede producirse sin dolor inmediato. ¿Cómo se explica que una persona pueda lesionarse la retina sin darse cuenta en ese momento?
—Donde hay más inervación sensitiva es en la piel, en la conjuntiva, en la córnea, en lo que llamamos la superficie ocular. La retina está preparada para ver y toda la estructura está preparada para captar la energía y transmitirla y procesarla a las otras estaciones para evocar esas imágenes del mundo exterior. Pero como está muy especializada en ver, se protege muy mal. Y aunque sí que hay algún receptor sensitivo, no es lo mismo que las estructuras de la parte de protección del ojo de la superficie ocular. Por tanto, el daño puede que no sea evidente en ese momento, pero cuando el paciente quiere hacer una actividad de mirar un cartel de lejos o de leer, se va a dar cuenta que tiene dificultades para eso o que, directamente, ve un manchón en el centro. Es una lesión muy grave, muy importante, pero seguro que a ninguno de los lectores de La Voz de Asturias se le va a producir porque van a estar muy protegidos, tanto ellos como sus familiares o las personas que dependen de ellos
—¿Qué síntomas deberían alertarnos en las horas o días posteriores al eclipse de que puede haberse producido una lesión ocular?
—La lesión en la mácula se vivencia como alteración de la huella visual, que ves mal, puedes ver manchones en el centro, puedes tener dificultades para leer o puedes ver borrosidad también en determinadas actividades de lejos, como puede ser la lectura de un cartel. Las lesiones del sol en la superficie ocular, que son cuando se dan, por ejemplo, a la gente que está esquiando sin gafas de protección o que se ponen a tomar el sol en la playa sin protección, son más quemaduras, muy parecidas a las de la piel, pero en unas estructuras de la superficie ocular, como es la córnea y la conjuntiva, que generan dolor, eso duele muchísimo y el paciente está alerta y enseguida requiere atención oftalmológica. Pero estas lesiones importantes en la retina que pueden causar esa disminución de visión, o incluso la ceguera, ya digo que seguro que no se le van a producir en ninguno de los lectores porque estarán muy alerta y van a disfrutar muchísimo de un evento precioso y raro, pero bien protegidos.
Filtros adecuados si se quiere captar el fenómeno
—Cada vez es más habitual intentar fotografiar o grabar fenómenos astronómicos con teléfonos móviles, cámaras, prismáticos o telescopios. ¿Qué riesgos existen cuando estos dispositivos se utilizan sin los filtros adecuados?
—Los que son aficionados a la astronomía y a sacar fotografías de estas especiales y artísticas al Sol, como están muy orgullosos de sus equipos, los cuidan muy bien y todas las lentes, todas las lupas especiales, tienen sus filtros y su protección adecuada para que no se dañen. Digamos que la lente, que sería en el caso del ojo, sería la córnea y el cristalino. En cuanto al sensor, a lo que capta la imagen, esos sensores también son muy sensibles a la radiación. Por lo tanto, el exponer, digamos, aparatos de óptica, cámaras sin protección, sin los filtros adecuados, pues pueden también dañar no solo la lente, sino el sensor donde se recogen las imágenes. Y, de nuevo, sin saber si el dispositivo que tenemos tiene las medidas de protección adecuadas, lo que dice el sentido común es protección universal y si miramos a través del móvil, que sea con nuestras gafas de protección y estar bien protegidos de ese riesgo, básicamente porque no tenemos información del dispositivo que usamos. Además, si le tienes cariño al teléfono móvil, pues lo suyo también es protegerlo, pero, en definitiva, si se te estropea, es cuestión de dinero y no hay daños irreversibles.
—Durante el eclipse total habrá un momento en el que el sol quede completamente cubierto. ¿Considera seguro retirar las gafas de protección y después volver a colocarlas o es mejor no quitarlas en ningún momento?
—La recomendación sería que permanezcan puestas siempre porque todo pasa en cortos periodos de tiempo, igual estamos haciendo alguna otra actividad de socialización y darse el fenómeno de que se empiece a retirar el eclipse total y que esa energía nos dañe. Entonces la recomendación es dejarlas todo el tiempo y disfrutar del evento sin tener que estar pendiente si sale un rayito o no sale.
—Si tuviera que trasladar un único mensaje a quienes el 12 de agosto salgan a disfrutar de este acontecimiento histórico, ¿qué recomendación considera imprescindible para proteger la vista sin renunciar a la experiencia?
—La más importante es usar las gafas de sol homologadas especiales para el eclipse, que es lo que nos da garantía de que vamos a estar protegidos durante el evento, antes y después del eclipse y durante los momentos del eclipse que tienen energía del sol. Usar las gafas y estar pendientes de los niños y de personas que dependan de nosotros para que usen también las medidas de protección adecuadas. Por lo demás, será un fenómeno del que todos vamos a poder disfrutar y va a ser un placer porque se podrá ver en Asturias y en zonas del norte de Castilla y León, así que todas las personas que puedan tener esta experiencia, que la disfruten pero siempre bien protegidos para que no haya lesiones.