La Voz de Asturias

Rafael Prieto Reguero, empleado de una empresa de envases de alimentación: «Elegí FP porque me gustaba la robótica y tenía más salida»

Asturias

Manuel Noval Moro Redacción

El gijonés, de 22 años, consiguió empleo solo quince días después de terminar un curso de especialización en Robótica Colaborativa, complemento del Grado Superior de Formación Profesional

26 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Rafael Prieto Reguero, gijonés de 22 años, acabó de estudiar hace apenas un mes y ya tiene trabajo. Es otro de esos casos cada vez más abundantes de jóvenes que deciden estudiar una Formación Profesional porque su interés está, sobre todo, en aprender un oficio y ponerse a trabajar cuanto antes. Según explica, él tenía en mente estudiar Biología. Le interesaba esta disciplina, pero también tenía mucho interés por la robótica, y acabó convenciéndose de que esta última opción sería mejor para él. Empezó a estudiar un grado medio de Instalaciones Eléctricas y Automáticas. «Me lo recomendaron y acabé haciéndolo; elegí FP porque me gustaba la robótica y tenía más salida», asegura.

A continuación, decidió dar un paso más y hacer un grado superior en Automatización y Robótica Industrial, que le llevó dos años, y posteriormente un curso de especialización en Robótica Colaborativa. Lo bueno de esta formación es que es muy práctica. «El curso te enseña a trabajar directamente, estuvo muy bien hacerlos; no me arrepiento de haberlo hecho, y además tuve un buen profesorado, que es muy importante». Cursó estos estudios en el IES Fernández Vallín de Gijón.

Tanto en el grado medio como en el superior hizo prácticas en empresas, que le ayudaron mucho a conocer el oficio. Y una vez acabó el curso de especialización el pasado mes de junio, solo tardó dos semanas en encontrar trabajo. Y eso que llamó solo a una puerta, la de la empresa Sonoco, ubicada en Siero, dedicada a envases de alimentación. «Un amigo mío estaba de prácticas y me animó a que enviara el currículum. Se lo envié y me cogieron; no esperaba que fuera tan rápido». Tiene un contrato como fijo discontinuo con el que está muy contento.

A su juicio, uno de los valores de haber estado haciendo FP es que, además de las prácticas en las empresas, han trabajado mucho en clase con maquetas, lo que hace que se hagan muy fácilmente al trabajo. Otra gran ventaja es que las clases no son muy numerosas. En los grados medios y superiores nunca pasa de veinte personas, y en la especialización no fueron más de diez. «Al haber menos gente, los profesores se centran más y todo está más tranquilo».

Es curioso, porque a Rafael Prieto siempre le decían que en los grados de robótica se iban a llenar las convocatorias, y en realidad hubo la gente justa. Esto significa que otros posibles alumnos se han perdido una muy buena oportunidad de aprender un oficio con garantías muy altas de empleabilidad, y también que quienes vayan tendrán todavía más oportunidades tanto por la calidad de las clases como por el hecho de que serán menos a competir por los puestos. «Nos dijeron que posiblemente se encontraría trabajo rápido, y así fue».

En el colegio, Rafael Prieto no tenía mucha afición por las matemáticas y las asignaturas abstractas o teóricas, pero lo práctico, los montajes, se le daban bien. Cuando niño, en casi todos los colegios había cursillos de robótica como actividad extraescolar. «Yo me apuntaba todos los años, con piezas montabas un robot y me gustaba mucho». Por entonces no podía saber que aquella afición acabaría convirtiéndose en un oficio.

Ahora quiere dar un paso más y hacer un curso de especialización en inteligencia artificial. En cuanto salgan las convocatorias tiene la intención de seguir formándose. Hasta entonces, podrá seguir trabajando en el oficio que aprendió y que consideró «una oportunidad muy buena». Un ejemplo de que si eliges la formación adecuada hay muchas posibilidades de conseguir un empleo para iniciar bien temprano la vida laboral.


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