Jesús García Maza, profesor de la Universidad de Oviedo «La mar es muy engañosa: si ves una zona rompiendo las olas y otra sin espuma, la que no tiene espuma es la peligrosa»
Asturias
El experto advierte sobre los principales síntomas de la resaca en las playas del Cantábrico: «Si en la orilla la corriente te quita la arena de debajo de los pies, ya hay que tener cuidado»
29 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.
El profesor de la Universidad de Oviedo Jesús García Maza, director de una tesis sobre las corrientes de resaca en la playa de Salinas, tiene claro que el mar Cantábrico puede ser muy traicionero, y lo único que cabe para evitar desgracias es la prudencia. «Al mar hay que tenerle mucho respeto. Es la base de todo», sostiene. Cada año, el Cantábrico se cobra un buen número de víctimas mortales por ahogamiento, y también es escenario de escenas angustiosas que, por suerte, acaban bien, como la ocurrida recientemente en la playa de La Franca, en la que ocho personas se vieron atrapadas por la marea y cuatro de ellas tuvieron que ser rescatadas por los servicios del 112 Asturias.
¿Cuál es la clave de que sigan ocurriendo estos incidentes? La fundamental, la falta de conocimientos de quienes se bañan. Lo fundamental, en opinión del profesor, es saber que hay zonas peligrosas. «Si lo sabes, no las desafías». Por eso es tan importante «seguir las instrucciones de los servicios de salvamento, respetar lo que dicen y preguntar si tienes dudas». Y, más allá de esto, porque hay ocasiones en las que no hay servicios de socorrismo y hay que extremar más si cabe la prudencia, se trata de conocer cuándo la mar puede ser un peligro, que no siempre es fácil porque a simple vista puede ser contraintuitivo. «La mar es muy engañosa, si ves una zona en la que rompen las olas con mucha espuma y una zona sin espuma, la que no tiene espuma es la peligrosa; porque la energía del mar que permite romper a la ola te mete para la playa, es la ola la que te devuelve a la orilla; en cambio, donde no hay espuma suelen formarse corrientes que te arrastran hacia dentro».
Otro problema es la morfología de la arena. Pueden formarse pozos que a primera vista no se aprecian, y que con la mar aparentemente en calma parecen inofensivos y resultan peligrosos. «La gente que viene de fuera, que no conoce la playa, ve una cosa que le parece que está totalmente plana, entra andando, se encuentra una olla, pierde el pie y ya tiene un problema». En cualquier caso, hay señales que todos los bañistas deberían interiorizar, síntomas de que hay resaca y la corriente puede arrastrarte hacia dentro. «Si en la orilla la corriente te quita la arena de debajo de los pies, ya hay que tener cuidado». Lo ideal es tenerle mucho respeto al mar y no adentrarse cuando hay sospecha de que puede haber corrientes. O renunciar. «En caso de duda, de que no estés seguro, hoy no me baño que no me gusta cómo está la mar», propone el experto.
Y si, llegado el caso, por falta de prudencia o por un contratiempo inesperado, la corriente nos arrastra hacia dentro, también es importante conocer cómo se comporta el mar. «Muchas veces, las corrientes son circulares, y si te dejas llevar es posible que te devuelvan de nuevo a la orilla», señala Jesús García Maza. No obstante, no siempre es así, y es posible que la corriente arrastre al bañista mar adentro. En cualquier caso, lo que nunca se debe hacer es lo que tendemos por naturaleza a hacer: nadar hacia la orilla contra la corriente. Suele tener demasiada fuerza para luchar contra ella, y la consecuencia suele ser el agotamiento. Lo suyo es nadar con la mayor tranquilidad posible de forma perpendicular para tratar de salir de la corriente y poder aprovechar las olas que van en el otro sentido. «Si vas perpendicular a la corriente, seguro que sales», asegura el profesor.
García Maza propone hacer estudios a través del 112 o de los ayuntamientos para caracterizar al menos las playas más masivas. Una vez caracterizadas, es más fácil saber cómo actuar en cada ocasión. A partir de esta información, se podrían hacer campañas de divulgación para invitar a que se tenga el respeto debido al mar y se conozcan las zonas en las que hay más peligro, con carteles indicadores que servirían para cuando no están los equipos de salvamento. Dicho esto, el profesor considera que lo importante es aportar mucha información «y luego transmitir a la sociedad que con respeto, todo se puede disfrutar, porque aunque siempre puede haber una fatalidad, los peligros se minimizan mucho».