La Voz de Asturias

Los altercados y la fuga de internos vuelven a poner el foco sobre el centro de menores de Sograndio: «Estamos sobreviviendo turno a turno»

Asturias

Carmen Liedo Redacción
Valla del centro de menores de Sograndio

Trabajadores y vigilantes denunciaban esta semana falta de personal, instalaciones insuficientes y una conflictividad creciente tras los últimos incidentes, hechos que han derivado en la dimisión de la directora, Aida Rodrigo

08 Aug 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Los sucesivos altercados que se vienen produciendo en los últimos meses y las continuas fugas de internos, sobre todo, las dos que se han producido esta semana, han vuelto a poner el foco sobre el Centro de Internamiento Juvenil de Asturias. Y es que mientras trabajadores y vigilantes del conocido como centro de menores de Sograndio se mantenían aún en alerta tras el motín registrado el lunes, durante el cual se fugaron cinco internos y otros tantos vigilantes resultaron heridos, en la mañana de ayer viernes se producía un nuevo incidente con resultado de otros tres internos fugados y otro vigilante herido por la patada que recibió de uno de los jóvenes desde la valla al tratar de impedirle que huyera. Este hecho sucedía apenas unas horas después de que fueran retornados al centro los dos internos mayores de edad que se habían escapado el lunes, los cuáles fueron detenidos el jueves en Irún cuando trataban de cruzar hacia Francia. 

Esto da cuenta de la realidad que se vive dentro de unas instalaciones que, según vienen denunciando desde hace tiempo trabajadores y vigilantes, atraviesan una situación cada vez más compleja por un cúmulo de factores que van desde las propias deficiencias del centro hasta la falta de personal por la acumulación de bajas. Sólo los episodios ocurridos esta semana dejan un total de seis vigilantes heridos, por lo que quienes trabajan en el centro interpretan que no se trata de hechos aislados. Al contrario. Tanto el comité de empresa como la representación de los vigilantes sostienen que la fuga es la consecuencia más visible de una serie de problemas que se arrastran desde hace tiempo y que, lejos de resolverse, se han agravado en los últimos tiempos. 

Una de las principales denuncias hace referencia a la falta de personal de vigilancia y la hace Hugo Baldajos, presidente del comité de empresa de la Consejería de Hacienda y Justicia, quien asegura que cuando se produjo el motín el pasado lunes no estaban cubiertos todos los puestos previstos. «Lo que no puede ser es que el día de los hechos faltaran cuatro personas en el turno», lamenta el mismo, al tiempo que advierte de que se trata de «una dinámica que llevamos viviendo meses por las faltas de personal de vigilancia». Así, aunque reconoce que una vez iniciado el conflicto se movilizaron refuerzos, considera que la medida llegó demasiado tarde y que «de nada sirve» cuando lo suyo es que el turno esté cubierto con el número de vigilantes estipulado. «De nada me sirve que luego llamen a gente de fuera cuando ya pasó el incidente», sostiene Baldajos, para quien la Administración es la que debe exigir a la empresa adjudicataria que cumpla las condiciones recogidas en el contrato, especialmente en una instalación que alberga a menores con medidas judiciales. 

La preocupación es compartida por los propios vigilantes. Javier Moreno, su representante, describe un escenario de tensión permanente y asegura que la falta de efectivos se ha convertido en algo habitual en el Centro de Internamiento Juvenil de Asturias. «Todos los días faltan efectivos de vigilancia. No hay ni un solo día que estén cubiertos todos los puestos», denuncia el mismo. A esa escasez de personal se suma una realidad cada vez más difícil de gestionar, como es que las instalaciones no están preparadas para el perfil de algunos internos que actualmente residen en el centro. En este sentido, el representante de los vigilantes explica que «nos enfrentamos con chavales de 18, 20 años», a lo que añade que algunos cuentan con una complexión física que dificulta cualquier actuación de contención. Así, una de sus conclusiones es que «hoy por hoy este centro ya no está cumpliendo su uso de contención con el nivel de agresividad que hay ahora mismo». 

«La bomba perfecta» que acabó en fuga 

A su juicio, la combinación de sobreocupación, falta de medios y presencia de internos cada vez más conflictivos convierte el centro en «la bomba perfecta». La propia fuga del lunes ilustra, según su valoración, las limitaciones operativas existentes. Y es que, mientras varios trabajadores trataban de controlar una pelea entre internos en uno de los patios, otras zonas quedaron desatendidas, en concreto, otro patio. «Todos los efectivos que había fueron a la trifulca», relata Moreno, que comenta que fue entonces cuando algunos jóvenes aprovecharon la situación para escapar por una zona del vallado que presenta debilidades conocidas desde hace tiempo, según apuntan tanto el representante de los vigilantes como el presidente del comité de empresa. 

Al mediodía de ayer viernes se producía en el centro de menores de Sograndio una nueva fuga, en esta ocasión, de tres internos mayores de edad que se escapaban por el patio del primer piso, pese a ser el de más seguridad. Como consecuencia, un vigilante resultó herido cuando trataba de impedir la huida en la valla al recibir una patada de uno de los internos que le hizo caer al suelo. 

Quienes trabajan a diario en Sograndio insisten en que el problema trasciende a los altercados de esta semana: «Llevamos avisando mucho tiempo de esto», advertía Javier Moreno esta semana, para quien la situación ha entrado en «una espiral que no para», una percepción que comparten los trabajadores, que reclamaban días atrás soluciones de fondo para evitar que episodios como este vuelvan a repetirse porque, según asegura el representante de los vigilantes, «estamos sobreviviendo turno a turno». 

Más medidas de seguridad y más vigilancia 

Todo lo acontecido esta semana ha derivado en la dimisión de la directora del Centro de Menores de Sograndio, Aída Rodrigo, dimisión que comunicaba en la tarde de ayer el consejero de Hacienda, Justicia y Fondos Europeos, Guillermo Peláez, justo antes de anunciar que se implementarán nuevas medidas de seguridad en el centro, tales como el refuerzo de las vallas, o la construcción de más camarillas, además de la contratación de emergencia de un refuerzo del personal de vigilancia, lo que eleva a 21 los vigilantes por turno en el Centro de Internamiento Juvenil de Asturias para una población de 53 internos, algo que «mejorará notablemente la seguridad del centro», señalaba Peláez. 

El consejero achacaba en unas declaraciones que hacía en la tarde de ayer en el exterior del centro de menores al cambio de perfil de los internos en Sograndio, ya que 23 de los 53 internos son mayores de edad. Es más, el mismo apuntaba que algunos de esos internos ya tienen perfiles penitenciarios, por lo que los trabajadores del centro perciben que el equipamiento «ha pasado de ser un centro de menores a convertirse prácticamente en un centro penitenciario». «Ni la infraestructura, ni el personal socioeducativo, ni la vigilancia estaban preparados para un cambio tan rápido», admitía el consejero, quien ve necesaria la adaptación del centro penal con la construcción de un nuevo centro. Otra medida a la que ha hecho referencia es que desde la Viceconsejería de Justicia se ha iniciado el procedimiento para «tratar de acelerar los trámites» para que los mayores de edad internos en Sograndio, en función del delito que hayan cometido, puedan pasar al régimen cerrado y cumplir el resto de su pena en el Centro Penitenciario de Asturias.

 


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