La Voz de Asturias

La caza del Podemos rojo

Opinión

Xosé Luís Barreiro Rivas

26 May 2016. Actualizado a las 09:17 h.

El título de este artículo está sacado de la película de John McTiernan en la que el agente y analista Jack Ryan (Alec Baldwin), trata de averiguar las intenciones, y justificar la cacería, del capitán del submarino Octubre rojo (Sean Connery). Y he escogido este filme -The Hunt for Red October- para hablar de Podemos. Porque tengo la impresión de que, en la campaña desatada contra Iglesias, no sabemos muy bien si tratamos de averiguar las intenciones de la formación morada o si ya hemos iniciado una cacería mediática que, por exagerada o tergiversada, puede ser injusta y manipuladora.

La base de mi sospecha es la inversión argumental de esta cacería, que, lejos de venir motivada por el programa de Podemos -que yo considero un absoluto y peligroso despropósito para un país moderno, próspero e integrado en la UE-, está basada en imputaciones contra un pasado que aún no tienen, en su presunta adhesión a populismos autoritarios, y en una presunta financiación irregular que, en el supuesto de existir, no sería comparable con las aberraciones financieras practicadas por el PSOE y el PP desde los maletines del caso Flick y los konvoluts (billetes envueltos en papel de periódico) de las fundaciones democristianas, hasta ayer mismo por la tarde. Comparar los baúles de los clásicos con las limosneras retribuciones de los emergentes es tal canallada y tal insulto a la inteligencia que ni siquiera merece comentario.

El problema es que esta caza se hace así -mintiendo, exagerando y confundiendo las anécdotas con las categorías- por puros motivos electoralistas. Porque estando todos convencidos de que el verdadero peligro de Podemos es su programa económico y su radical cuestionamiento de la Constitución, la transición y la economía de mercado, también creemos que si atacásemos por ese lado favoreceríamos al PP, que se sitúa en el polo contrario y constituye la única garantía de contención del hipotético desastre. Y eso, claro está, no nos parece aceptable, porque la proa que le hemos puesto a Rajoy es irracional y obcecada, y prefiere un nuevo bloqueo de la investidura antes que una solución continuista. Por eso cargamos directamente contra una presunta vocación totalitaria de Podemos que se pondría de manifiesto en la financiación de Maduro, y que, además de convertir a Podemos en casta trasnochada, y de crear un nicho retórico para el centrismo de Sánchez, permite meter a Iglesias y Rajoy en el mismo saco de la financiación irregular y matar dos pájaros de un tiro.

Claro que este jueguecito no va conmigo, que no tengo ningún inconveniente en ir contra Podemos por lo que ellos dicen de sí mismos. Y por eso quiero desvincularme de esta treta tan generalizada, simplona y populachera que me suena a La caza del Podemos rojo, que, vista así, es una injusticia y una desvergüenza.


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