Los comerciantes de Avilés critican la competencia ilegal de los «manteros»
Avilés
El colectivo exige a las instituciones que tomen las medidas oportunas para evitar la venta de productos ilegales
28 Dec 2016. Actualizado a las 05:00 h.
La Unión de Comerciantes de Avilés y Comarca denuncian la venta de productos falsificados y reclama a las instituciones pertinentes que tomen las medidas oportunas que protejan de estas prácticas ilegales. Afirman que, como ya es habitual en Navidad y grandes fiestas, se ha detectado en distintas zonas de la ciudad la presencia de «manteros» que ponen a la venta productos falsificados. Se tratan de imitaciones muy fidedignas de conocidas marcas que incumplen las normativas de calidad. UCAYC denuncia que esta situación no solo supone un flagrante delito contra la propiedad industrial, sino que también es un fraude para los compradores de estos productos falsificados. «Consideramos que esta situación se hace insostenible para los comercios, por su reiteración en el tiempo, ya que además de estar fuertemente castigados por una crisis que sigue sin remontar, ven con impotencia como los potenciales clientes adquieren este tipo de productos sin ningún tipo de garantía», afirman
La asociación recuerda que «solo los productos puestos a la venta y comercializados por establecimientos legalmente establecidos están amparados por la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios». Asimismo, explica que es necesario tener en cuenta que los impuestos que generan los comercios de Avilés y Comarca «sirven para sustentar los servicios públicos municipales, nacionales y del Estado del Bienestar, lo que no ocurre con la venta fraudulenta». Afirma, además, que la compraventa de este tipo de productos origina «un daño muy grande a los establecimiento, comprometiendo el empleo local y dañando la imagen de nuestras calles. Esto obstaculiza la labor comercial y hostelera, al mismo tiempo que sume al ciudadano en un completo desamparo de garantías jurídicas».
Desde UCAYC denuncian que quienes se dedican a estas prácticas ilegales son también víctimas de «organizaciones mafiosas» que se aprovechan de la vulnerabilidad y precariedad de estas personas para realizar este tipo de actos que «conlleva muchas veces la degradación, cuando no la humillación de las mismas».