La Voz de Asturias

¿Quién denunció al barquillero de Salinas?

Avilés

Noelia Rodríguez Redacción
El barquillero de Salinas y Avilés, apodado Pelayo

Un local de la playa niega que haya denunciado a un conocido vendedor de la zona después de que las redes hayan estallado contra el negocio

26 Feb 2018. Actualizado a las 18:17 h.

Decir hoy en día que las redes sociales están que arden es una obviedad similar a afirmar que todos los días sale el sol o que en Asturias llueve, aunque menos de lo que lo hacía antes. Todos los días hay algo o alguien capaz de provocar la ira de la gente. Y precisamente en el Principado cuando se trata de comida se desencadena una tormenta a la mínima que lleva a que en redes sociales no se hable de otra cosa, incluso aunque esa cosa no fuera tan conocida antes. Es lo que le ha ocurrido a Pelayo, el vendedor ambulante de barquillos y castañas, cuya familia ha tentado a varias generaciones de avilesinos con sus manjares. Pelayo es una institución en la comarca: en invierno vende castañas en el centro de Avilés y en verano barquillos en la playa de Salinas -y cuando no hace tan bueno también en la villa del Adelantado. Es una de las personas más reconocidas de la comarca, pero desde última hora del domingo a Pelayo lo conocen en toda Asturias y parte del extranjero. Lo que le había ocurrido horas antes se comparte por los muros de Facebook a velocidad de vértigo y hace que un establecimiento de la localidad castrillonense haya sido amenazado con un boicot por algo que, dicho sea de paso, niega tajantemente. «Todos con Pelayo» es el nombre de la campaña en defensa y solidaridad con el barquillero y se han creado imágenes con la bandera avilesina y el tambor de barquillos. Hay quienes no han dudado en ponerla de foto de perfil, como cuando se muestra la solidaridad como cuando se produce un atentado.

Según cuentan las redes el domingo por la tarde Pelayo -que en realidad se llama Guillermo- estaba en el paseo de Salinas con el habitual tambor rojo en que lleva los barquillos cuando se le acercó la Policía Local de Castrillón, que había recibido «una denuncia» contra él por vender barquillos a la entrada del establecimiento. Le dijeron que podría acarrearle una multa de 300 euros. Los presentes, según relata el texto que se ha compartido cientos de veces en Facebook, notaron el «disgusto» que se llevó el hombre, al que los agentes instaron a retirarse de la zona para evitar la sanción. Apuntan a que el vendedor se encontraba en el paseo de la playa y señalan a un negocio específico como el que llamó a la policía. Lo que podría quedar como una observación crítica se ha convertido en toda una campaña de márketing que ha dado a conocer a Pelayo y ha extendido el sentimiento de que tanto él como su familia son «una institución». Y de paso ha comenzado otra, de desprestigio, contra el local que supuestamente cursó la denuncia. Sus responsables, en declaraciones a LA VOZ DE ASTURIAS, niegan haber llamado a la Policía ni haber interpuesto ningún tipo de queja contra el barquillero, con el que dicen no tener ningún problema.

Campaña en defensa del barquillero de Salinas y Avilés, apodado Pelayo

A pesar de eso, están viviendo con preocupación las desairadas reacciones en redes sociales, con algunas que llaman a boicotear al establecimiento. Esta mañana la página de Facebook del local no aparecía en el buscador y lo cierto es que ya el día anterior habían sido varios los usuarios que habían acudido allí para dejar por escrito su malestar por lo ocurrido y criticar duramente al local. Sus responsables se enteraron de lo ocurrido en las redes sociales, ya después de haber cerrado el establecimiento el domingo. En Twitter se repitieron las quejas y las críticas hacia el mismo. Además, también hay quien debate sobre si es competencia desleal la venta ambulante de barquillos a unos metros de un establecimiento que sirve comidas y bebidas y si los agentes de la Policía Local no fueron excesivamente duros con el vendedor.

¿Quién llamó a la Policía?

Frente a la versión de Facebook, cuyo origen se ha perdido, y es única, nadie aporta más datos y la negativa del local de haber llamado a la Policía queda saber precisamente quién fue el que hizo la llamada. Los agentes de Castrillón acudieron al paseo de Salinas el domingo y hablaron con el barquillero a instancias. De momento, todo apunta a que podría ser otro local del entorno del paseo.


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