La Voz de Asturias

Cervero: «Puede que el sábado juegue mi último partido con el Real Oviedo»

Azul Carbayón

Victor Martín Redacción
Diego Cervero

El delantero asume la culpa de los futbolistas en el fracaso de la temporada en una rueda de prensa con sabor a despedida

31 May 2016. Actualizado a las 14:40 h.

Pasaba un minuto de las doce y media del mediodía cuando Diego Cervero entraba en la minúscula sala de prensa de El Requexón. La expectación de los medios era grande. Iba a hablar el capitán de los carbayones después de que las matemáticas consumasen las opciones de ascenso del Real Oviedo. Suele ser el '9' de los azules un interlocutor que no esquiva las responsabilidades y así iba a suceder. Aunque lo que empezó siendo una comparecencia al uso, acabó sonando a despedida.

Reflexiones que empezaron con «agradezco mucho al Grupo Carso, a Joaquín del Olmo, al Real Oviedo y a los dos entrenadores que tuvimos el haber confiado en mí diariamente. Era un joven-viejo debutante en la liga de fútbol profesional. Estoy orgulloso de haber vestido la camiseta del Real Oviedo en Segunda A. Un sueño impensable en 2003». Palabras emotivas que poco después irían 'in crescendo' con reconociendo que «es muy difícil que esta oportunidad se me vuelva a presentar en la vida. Voy cumpliendo años, el tren pasa y seguramente no va a parar en la estación».

Reflexión esta última que obligaba a hacer la pregunta a la que parecíamos abocados. La respuesta habla por sí sola. «El sábado puede ser mi último partido con el Real Oviedo. Es una realidad. El año pasado jugué muy poco. Este año muy muy poco. Así que podría ser el último. Estoy agradecido a este club al que no tengo nada que pedir. Ojalá pudiera continuar, sería un sueño. Pero soy mayorcito para entender las situaciones».

Interrogado por si sus palabras eran fruto de algún tipo de reunión o comunicación por parte de la secretaría técnica, Cervero reconoció que no. «No he hablado con el club. La esperanza de seguir la tienes y te aferras a cualquier cosa. Pero pase lo que pase lo entenderé. El Oviedo sigue y el proyecto es muy bueno. Estamos en una posición privilegiada y seguro que los jefes no van dejar que esto decaiga».

Intentando aguantar las lágrimas, emocionado, el capitán carbayón ponía la puntilla reconociendo que «En lo personal y en lo profesional este ha sido el peor mes de mayo de mi vida. Se dio todo para conseguir algo guapo y los jugadores no supimos alcanzarlo. No supimos enderezar la situación. No fuimos capaces y caímos en barrena por no estar a la altura. Fuimos de menos a más, una montaña rusa que ahora acaba en caída. Lo tocamos con los dedos por eso entendemos el enfado de los aficionados».

Tampoco quiso obviar calificativos a la hora de explicar la marcha de Sergio Egea y la llegada de David Generelo. «Probablemente hicimos cosas mal pero cuando se hicieron creíamos que era por el bien del Real Oviedo, por intentar mejorar. Ahora me toca agachar la cabeza y asumir la parte de culpa que me toca. Los que jugamos en el prado somos lo jugadores, no los técnicos o la directiva. El fracaso es de los futbolistas». Incluso llegó a eximir de parte de la responsabilidad al que hasta enero era otro de los capitanes. «Es difícil intentar plasmar en tres meses una idea futbolística. A 'Gené' no tenemos nada que reprocharle» sentenció.

Cervero había salido para hablar de fútbol y del partido ante Osasuna. Y también lo hizo entre tanta carga de profundidad emocional. «Nunca rehuyo a jugar en el Tartiere con la camiseta del Real Oviedo. El partido ante Osasuna estaba marcado para que nos la jugásemos pero no será así. No todos los días uno puede jugar en ese estadio y en esta categoría. Así que si me toca jugar lo haré encantado y responsabilizado de todo lo que se me pueda decir».

Es posible que se le puedan reprochar muchas cosas a Cervero --no es el caso-- pero nunca su compromiso. El delantero acaba contrato el 30 de junio y sus palabras hoy suenan a despedida. De ser así, el sábado el Carlos Tartiere debería dejar de un lado los enfados pasajeros para despedir puesto en pie a uno de los mitos vivientes del oviedismo.

 

 


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