La Voz, casa del Real Oviedo
Azul Carbayón
El club más representativo de la ciudad nació hace 92 años en una reunión celebrada en la primera redacción de La Voz de Asturias en la calle Gil de Jaz
30 Mar 2018. Actualizado a las 05:00 h.
Siempre tuvieron un aire de familia el Real Oviedo y La Voz de Asturias. Para ser concretos, de la familia Tartiere, que estuvo detrás de la fundación de dos de las instituciones más reconocibles de la ciudad. Si el diario fue desde el principio un proyecto empresarial, no exento de finalidad política, dada la proyección social y el poderío económico de José Tartiere Lenegre, el club de fútbol, según las historias que recapitulan los tiempos de su creación, nació con el propósito de tender un puente intergeneracional sobre el cisma que el deporte había abierto entre el patriarca y su hijo Carlos Tartiere de las Alas Pumariño. Uno apoyaba al Real Stadium y otro era hincha del Real Club Deportivo, las dos entidades que se fusionaron para dar inicio al periodo azul del fútbol en la capital asturiana. Desde el principio, las dos iniciativas de los Tartiere se entremezclaron. Como recuerdan una escultura y una placa instaladas hace dos años en ese mismo lugar, la reunión en la que se decidió poner en pie el Real Oviedo se celebró en la primera redacción de La Voz, situada en el número 3 de la calle Gil de Jaz.
Lejos de funcionar como el concurrido centro comercial de la ciudad que es hoy en día, en los años 20 del siglo pasado, esa zona del ensanche del casco antiguo mezclaba las villas, los jardines y las huertas a la sombra de la por entonces nueva estación de ferrocarril de la calle Uría. En ese entorno suburbano y reposado empezó a confeccionarse en 1923 La Voz de Asturias junto al domicilio de su fundador y propietario. Tres años después, en la octava y última página de su número 913, publicado el día 27 de marzo de 1926, un sábado, el diario informaba a sus lectores de que la comisión gestora encargada de la disolución del Stadium y el Deportivo para su fusión en un único club había culminado sus trabajos la tarde anterior y había constituido la primera junta directiva de un Oviedo que aún no era Real. Lo que se ponía en marcha era el Oviedo F. C.
Ni el periodismo ni el fútbol se entendían por entonces como en esta era del espectáculo. Hace 92 años, La Voz era una publicación austera, sin fotos. Toda la sección de deportes ocupaba apenas la sexta parte de la última página. El nacimiento del Oviedo llevaba un titular modesto, sin alardes en la tipografía ni ningún esfuerzo llamativo para llamar la atención. «Ha quedado constituida la directiva del Oviedo F. C.», decía la noticia, reforzada por el subtítulo «llegó la hora de trabajar», que, como era el estilo del diario, iba en caja alta, todo en mayúsculas como un mal tuit, podría pensarse ahora. Y en ese exiguo espacio aun se amontonaban el anuncio de un partido de juveniles en Lugones y de la suelta de palomas que, al día siguiente, llevaría a cabo la Sociedad Colombófila en el alto de Trubia.
Pero si hoy la noticia de la fundación de un club con la aspiración de representar a toda la ciudad iría rodeada de actos para atraer publicidad, en lo esencial el periódico sí cumplió su función. La nota dejó constancia para la posteridad de la composición de la primera junta del club y sirve casi como acta de un momento que la mayoría de los equipos no conservan con tanta fidelidad. Aquella directiva, presidida por Carlos Tartiere, tenía otros 14 miembros más. A ellos se dirigía esta exhortación: «A trabajar, pues, bien unidos, perfectamente compenetrados y dejando en el rincón del olvido cosas que por lo mismo que fueron ya no son ni deben volver. Oviedo por todo y ante todo: ese debe ser en adelante nuestro lema».
Desde entonces, el club y el periódico se han alimentado en sus trayectorias. Los dos conocieron épocas gloriosas en el siglo XX y a ambos se les atragantó la entrada en el siglo XXI. El Real Oviedo, sumido en una crisis deportiva y económica que todo se lo tragaba, se vio desterrado del fútbol profesional. Ahora, por fin, se ve cerca del final de la travesía para regresar a la élite del fútbol español. La Voz tuvo sus propios problemas y enmudeció durante cuatro años. Volvió en el 2016 y tiene la intención de quedarse para reflejar durante mucho tiempo los éxitos del equipo imaginado por primera vez junto a su rotativa.