Homenaje a la historia del Real Oviedo en Fozaneldi: los benjamines azules y del Arenas de Getxo recrean el primer partido de la historia
Azul Carbayón
El barrio ovetense se volcó con una exitosa jornada conmemorativa junto a los aficionados, combinando memoria, ambiente festivo y fútbol base en el mismo escenario donde nació la historia azul
02 May 2026. Actualizado a las 13:44 h.
Fozaneldi respondió. Y de qué manera. El barrio ovetense se volcó este 2 de mayo con un evento que ya forma parte de la memoria sentimental del oviedismo: la recreación, cien años después, del primer partido en la historia del Real Oviedo. Lo que sobre el papel era una cita especial acabó convirtiéndose en una jornada redonda de fútbol, historia y comunidad, con éxito de asistencia y un ambiente que mezcló emoción y orgullo azul.
Desde primera hora, el entorno del antiguo Campo de Vetusta empezó a llenarse de aficionados, vecinos y familias que no quisieron perderse una conmemoración única. La inauguración del mural en la calle Darío de Regoyos marcó el arranque de una jornada cargada de simbolismo, con la primera alineación del Real Oviedo como protagonista y con muchos asistentes deteniéndose a comentar nombres, anécdotas y recuerdos transmitidos de generación en generación. El pulso del día se mantuvo también en el centro social de Vetusta, donde la exposición sobre la Memoria Azul atrajo a decenas de visitantes interesados en profundizar en los orígenes del club. Fotografías, documentos y relatos ayudaron a contextualizar lo que estaba a punto de vivirse unas calles más abajo.
Pero el momento más esperado llegó en la pista del parque Miguel Induráin. Allí, los benjamines del Real Oviedo y del Arenas de Getxo tomaron el relevo de aquellos pioneros de 1926 para recrear, con la frescura de su edad y el respeto por la historia, aquel primer enfrentamiento. Equipados con uniformes inspirados en los de la época, los jóvenes futbolistas ofrecieron un partido vibrante en formato 4 contra 4, entre aplausos y sonrisas desde la grada improvisada. El resultado fue lo de menos. Lo importante fue la imagen: dos equipos, dos ciudades y un siglo de historia unidos en un mismo espacio. Padres, peñistas, curiosos y veteranos compartieron conversación y recuerdos, generando una atmósfera difícil de replicar en el fútbol profesional, pero profundamente auténtica.
La jornada se completó con la paella popular, que reunió a decenas de asistentes en un ambiente festivo. La organización, impulsada por las peñas Casa Tina, La Colonia y Manolín, junto a Les Sacaveres y la APARO, recibió el reconocimiento unánime por un trabajo que ha logrado conectar pasado y presente de forma sencilla pero muy efectiva. Fozaneldi vivió un día especial. Un homenaje a la historia del Real Oviedo que no solo miró al pasado, sino que también sirvió para reforzar el sentimiento de pertenencia de una afición que, cien años después, sigue muy viva.