Antonio Rivas, director de cantera del Real Oviedo: «El trato cercano y estar atento a todo son dos de las claves de este trabajo»
Azul Carbayón
Tras una temporada en la que el club carbayón se proclamó campeón en todas las categorías regionales, LA VOZ DE ASTURIAS entrevista a Antonio Rivas para analizar todo lo sucedido en El Requexón
02 Jul 2026. Actualizado a las 10:50 h.
Fue en Las Rozas, hace ya semana y media, donde la cantera del Real Oviedo puso el broche a una histórica temporada con el triunfo del benjamín A en el campeonato de España. Diez categorías regionales se juegan en el fútbol base del Principado de Asturias y todas las ganaron los que vestían con camiseta azul y pantalón blanco. Todas las ganó el Real Oviedo. El director de cantera carbayón, Antonio Rivas (Alcázar de San Juan, Ciudad Real; 1965), cumple cinco años en el cargo y atiende la llamada de LA VOZ DE ASTURIAS para analizar esta 25/26 y tratar muchos temas más, incluido la ausencia de canteranos en el primer equipo o la fuga de talentos.
—Toca analizar. ¿Cómo valora la temporada de la cantera del Real Oviedo?
—Pues como comenté a la gente que integra la cantera, la valoración es que ha sido un año, siempre entre comillas, exitoso. Básicamente porque se ha hecho que nunca se había conseguido, que es ganar todas las competiciones territoriales. ¿Es para inflarnos y presumir demasiado? Pues yo diría que no, porque al final el éxito es una consecuencia, no es el objetivo. Estamos orgullosos de los resultados, pero no podemos medir nuestro trabajo por los títulos de la cantera. Lo más importante es que estamos viendo a los chavales cada vez más preparados de cara a dar el salto al fútbol profesional, que esa es básicamente la esencia de una cantera. Si a eso lo acompañas con resultados pues evidentemente te conviertes en una cantera ganadora y eso nunca está mal.
—El año pasado fue bastante similar en cuanto a resultados.
—Fue un buen año también, sí, e insisto en que no me quiero centrar solo en los títulos. Toda la gente de cantera está haciendo un grandísimo trabajo. En esto del fútbol parece que solo importa quién es el campeón y no, pero en este caso sí se corresponde el éxito competitivo alcanzado con la grandísima implicación de todos los que hacemos posible la cantera del Real Oviedo.
—¿Le preocupa que los entrenadores se obsesionen con las victorias y dejen de lado la formación?
—Creo que no, porque hay un conocimiento grande de los entrenadores que tenemos y del mensaje que les transmitimos. Es cierto que después de una gran temporada existe un riesgo de pensar que todo está hecho o que lo importante solo son los títulos, eso sería un error. Se trata de seguir en la misma línea de hacer entender que lo formativo siempre es lo importante y que, claro, la exigencia ya empieza de nuevo este 1 de julio. Cuando volvamos intentaremos trabajar sobre las mismas bases. Valores, humildad y cultura del esfuerzo, esto no tiene más secreto. Evidentemente, el porcentaje de repetir éxitos es alto porque somos un club profesional con muchos más medios que la mayoría de los clubes de la comunidad, es así y decirlo no significa quitarnos mérito.
—Se cumplen cinco años desde su regreso al Real Oviedo. ¿Con qué se queda?
—Uno no se para a pensar en eso, creo que eso tocará en un futuro. El tema laboral lo afronto queriendo estar cerca de la gente. Muchas veces lo consigo y otras no, pero estoy muy cerca de todo lo que sucede en la cantera y de cualquier tipo de problema que se pueda ocasionar. Me gusta estar cerca tanto de entrenadores como de delegados y que exista un funcionamiento claro dentro de una normalidad. Eso, poco a poco, ha generado una confianza con todo el personal que hay a mi alrededor y se han ido construyendo unas conexiones y todos vamos en la misma idea y línea de trabajo. Y con esta forma de trabajar ha surgido que todos los equipos fuesen campeones, porque entendemos que la mejora individual del jugador hace que mejoren los grupos. Ese trato cercano y estar atento y conectado a todo es una de las claves de esto, aunque entiendo que otras canteras trabajan de forma parecida.
—En el fútbol asturiano se comenta que el Real Oviedo ha dado un paso adelante en la captación.
—No sé si hay una gran diferencia con lo que se hacía antes de que llegásemos. Hay un cambio, digamos, cuando Álex Díaz, que hizo un trabajo fantástico en cantera, pasa a la secretaría técnica del primer equipo y entra Bernardo Entrialgo como encargado de captación. Por lo demás, hemos gestionado con la misma gente prácticamente y alguna incorporación más. Trato de llegar al compañero, de mucha comunicación y de reuniones. Que captación tenga un plano grande de lo que es la cantera y saber a la perfección qué jugadores tenemos y dónde podemos mejorar. La unión no solo de un área, si no de todas las áreas. Se lo comenté a los técnicos en el mensaje final de temporada, todos desde su sitio han intentado hacer su trabajo de la mejor manera y ha salido bien.
—¿Cómo es el reparto de tareas de la dirección de la cantera?
—Todas las mañanas tenemos un trabajo de despacho y de visualización, con Bernardo y la aportación de Javi (Benavides) y la relación con los entrenadores. Trabajo diario, no semanal. Estar ahí antes de que surja un problema, estar encima y que no nos sorprendan las cosas. Siempre digo eso. Estar preparados por si surge algún imprevisto y atajarlo.
—Cuando llegó firmó hasta 2025, pero ahora va año a año.
—Lo llevo con tranquilidad. Al final, cuando vuelvo a Oviedo en 2021 estaba en una situación estable en el Atlético de Madrid y el cambio era importante. Lo que me hago me gusta, pero el sitio es clave, si la llamada no hubiese sido del Real Oviedo igual no hubiese dicho que sí. Era dejar la familia allí y pasar de entrenar a dirigir y ser cabeza visible. Necesitaba una seguridad en cuanto al tiempo y los procesos van de tres a cinco años, se suele decir, y por eso firmamos cuatro años. A partir de ahí, los contratos son cómo son y van pasando muchas cosas. Seguramente llegará un momento en el que el club o yo mismo diremos que hasta aquí, o al revés, querremos continuar, por eso prefiero que el tema de las renovaciones ahora sea anual. Cuando acabe cada temporada hacemos resumen de lo que ha sido, si los objetivos se han cumplido, si todos estamos a gusto, pues se continúa. Ojo, hay muchos motivos para que algo se pueda romper, incluyo yendo bien, pues se asumirá, se afronta y ningún tipo de problema.
—Con la marcha de Lucas Ahijado el primer equipo del Real Oviedo pierde otro representante de la cantera. ¿Teme que los niños se queden sin referentes?
—No es un tema fácil y, evidentemente, quedarnos sin canteranos en el primer equipo no es bueno. El jugador de cantera mira arriba buscando referentes y se ve proyectados cuando esos canteranos están ahí. Ahora mismo, esos referentes son escasos. Sé que en el club hay inquietud por darle a la vuelta a la situación, son conscientes de ello y me lo han hecho ver en alguna reunión que hemos tenido. Creo que es posible que se empiece a dar más protagonismo a chavales que entendemos que están haciendo bien las cosas, aunque una cosa es hacer bien las cosas y otra enrolarte en la plantilla del primer equipo. Como siempre digo, la cantera puede abrir la puerta, pero el rendimiento decide quién entra. Es una mezcla de todo, porque hay que estar preparado a nivel futbolístico y anímico, no hay tiempo de espera porque la exigencia es la que es. Nos pasa a nosotros en cantera cuando adelantamos procesos formativos y lo pagamos con algún peaje relacionado con los resultados. En el primer equipo imagina, ahí los peajes son mucho más caros. Nuestra obsesión es exigir desde abajo porque el futuro nos va a demandar muchísimo esfuerzo para estar en el primer equipo.
—¿Cuánto ayudaría tener la deseada ciudad deportiva?
—En este tema, la nueva ciudad deportiva es fundamental y, me atrevo a decirlo, vital. Es el paso de futuro clave para el bienestar de la entidad que mejorará absolutamente todos los estamentos del club. Una ciudad deportiva moderna que dé amparo al primer equipo y a toda la cantera.
—Este verano se cambia el césped de las Instalaciones Tensi, por fin.
—Así es. Es una noticia muy buena e importante por parte del Ayuntamiento, era algo que llevábamos años demandando. Esos campos ya lo estaban pidiendo y se cambiarán los dos de fútbol 11 y los dos de fútbol 8. Seguro que nos dará mucha más calidad al entrenamiento y algo más importante, seguridad en el trabajo. Hemos tenido sustos en forma de lesiones y esta mejora lo minimiza mucho.
—Cuando hay que enseñar las instalaciones y el lugar de trabajo, el Oviedo tiene los Tensi y el Sporting, por ejemplo, tiene Mareo. Y están luchando contra ello.
—Hablamos de lo que hacemos, no de lo que no hacemos. Cuando hay una reunión con las familias, que quiero recalcar que en los últimos años su comportamiento ha sido fantástico y comprensible en muchos casos, tratamos de hablar del proyecto que queremos para su hijo, de la formación que pueda tener y de lo que el club pone a su disposición. Ser cercano y transparente, para mí eso es fundamental. Estamos hablando de chicos muy jóvenes, que parece que solo nos quedamos con los juveniles. No, hablamos de niños muy pequeños que tienen que coger una furgoneta para entrenar y la responsabilidad es muy alta. Yo no quiero engañar a nadie, no quiero envolver como un caramelo algo que no puedo ofrecer solo porque ese niño es muy bueno. Me niego a ello. Ahí los padres ven esa cercanía y ellos deciden, les podemos convencer o no y eligen otras opciones.
—Este verano se van tres cadetes a la Real Sociedad, Celta y Valencia. ¿Qué análisis hace?
—A mí, personalmente, y ya tras tener un conocimiento y un trabajo acumulado en estos años, porque cuando yo llegué al club también había pasado esto de que se marchen canteranos, me ha supuesto una pequeña decepción. Veníamos haciendo un trabajo de años de formación, de generar unos contextos que entendíamos que eran buenos para su progreso, incluso en alguno de ellos aguantamos y repetimos procesos porque les habíamos adelantado la etapa y después de que se le complicase un poco lo reforzamos. Hemos sido cuidadosos, muy cuidadosos, para llegado este momento clave en el que más cerca están del fútbol juvenil poder fidelizar. Y no ha valido. Cada chaval tiene su familia y la mayoría ya tiene representantes, bueno, es su decisión. Es entendible y no solo nos pasa a nosotros. Al final uno le da vueltas al tema, piensa qué ha hecho mal y dónde hemos podido fallar. Seguramente algo mal hicimos, pero no encuentro algo que realmente cambiaría una vez pasado todo. Y lo he comentado con ellos. Solo puedo pensar en los que están y no en los que ya no están, deseándoles evidentemente todo lo mejor.
—¿Por qué al Real Oviedo le cuesta tanto competir por los primeros puestos en División de Honor? Es algo que lleva pasando mucho tiempo.
—Es una pregunta que me hago mucho y que ahora mismo no sabría muy bien qué responderte. Quitando el año ese en el que estuvimos en la final four de la Copa y por momentos luchó la liga, pienso que nos falta creer un poco más en lo que hacemos. El juvenil A es el último eslabón antes del filial y sí que nos alejamos mucho de los puestos de arriba. Ganar o no es otro tema, pero me preocupa la distancia de puntos que se está dando. No sé, quizá nos falta algo en el mensaje, algo más de ambición. Igual es culpa mía. No tengo la respuesta y mira que llevo tiempo preguntándomelo. Está el tema de que muchas veces jugadores importantes acaban teniendo más protagonismo en el filial, como nos pasó con Enzo Pérez o Agudín, pero eso también le pasa a otros clubes y al final es positivo para la cantera. Este año quedamos quintos, que de ahí no debemos bajar, y reconozco que la labor de Paco, que es amigo y compañero, ha hecho un trabajo fantástico. Y lo digo de verdad. Fue una temporada complicadísima para el juvenil A, con infinidad de lesiones, sobre todo en una parcela muy importante como la ofensiva. Nos hemos tenido que reinventar ahí. Ha costado y puedo decir que el trabajo diario fue muy bueno.
—Paco Fernández es compañero y amigo. ¿Cómo gestionó esa decisión?
—Fue delicado, está claro. Ya no es que sea mi amigo, es que es un grandísimo profesional. Y no es fácil. Entendimos tras reunirnos mucho y poner en común diferentes puntos de vista que era necesario el cambio. Cambiar algunas cosas también respecto al juego y darle la oportunidad a entrenadores que llevan años haciendo las cosas francamente bien, nos apetecía alimentar eso. Muchos de los jugadores que están teniendo protagonismo en el filial pasaron por Paco y eso quiere decir que los prepara bien para el profesionalismo, algo que Roberto Aguirre agradece. Me alegro mucho de que Paco siga en el club, es una de las cosas que más me preocupaban y se merece seguir en nuestra estructura. Será un gran reto ponerse al frente del primer equipo femenino y le deseo lo mejor.
—El Sporting se carga a los benjamines y al cadete B. ¿Esto repercute en el Oviedo?
—Sinceramente, tengo un respeto muy grande para todos los clubes y por el Sporting por supuesto. Nunca he estado muy pendiente de lo que no depende de mí. La gente me decía que iban a hacer tal y cual, y sus razones tendrán, supongo que están buscando lo mejor para su cantera. Yo me responsabilizo de lo que pasa en la mía, tanto cuando va bien como cuando va mal. No he hecho ese análisis respecto a las decisiones del Sporting.
—Asturias es de las pocas federaciones en las que los benjamines juegan en sala. ¿Cree que se debe pasar a campo?
—Cuando estaba en Madrid los benjamines ya jugaban al fútbol 7, creo que es algo que va a hacer Asturias en alevines, que aquí estábamos con el fútbol 8 todavía. Yo creo que hay que apostar por unificar todo lo que es el fútbol español. Volviendo a los benjamines, hay dos cosas. Los veo trabajar y jugar, hace poco proclamándose campeones de España, y notas que la sala tiene un componente a nivel técnico muy importante para los chavales, hay mucha continuidad con balón y con el juego, algo que no se ve tanto en fútbol 7. Eso sí, si me preguntas, apostaría más por lo que hacen en el resto de España y que poco a poco la sala vaya pasando a fútbol 7. Ese es mi punto de vista. Luego también hay que ver el escenario de juego, el aumento de la demanda de campos de todos esos equipos que están en polideportivos… Son varias cosas.
—La última. ¿La Escuela Internacional Real Oviedo que dirige la Fundación puede ser otra especie de cantera para el club?
—Se está consolidando poco a poco. Ya hemos tenido algún chaval en cantera, con más o menos éxito. La relación que tenemos es muy cercana y van ganando en importancia. El tema con el juvenil y el filial es que te encuentras con los periodos de los 18 años y el tema de las licencias para poder jugar en España, muchos de ellos solo pueden jugar federados en meses muy concretos. Casi está más enfocado al filial, por ejemplo, pero sí que en cantera estamos muy pendientes y trabajamos juntos.