Mieres, representativo por ser un municipio urbano
Cuencas
El director de Cecodet, Fermin Rodríguez, señala que el concejo perdió población en los últimos 50 años pero ganó calidad de vida
09 Aug 2016. Actualizado a las 05:00 h.
A la hora de analizar los datos anteriores de la evolución de la población en las comarcas mineras, el director del Cecodet, Fermín Rodríguez, se fija en el concejo de Mieres al considerarlo «un caso ejemplar y representativo» en tanto que más de la mitad de su población reside en la parroquia capital y analiza los datos desde principios del siglo XX. «Su curva evolutiva es casi simétrica con una cumbre en 1960 (71.000 habitantes) a la que asciende desde 1900 (18.000 habitantes) y una caída desde ese 1960 hasta la actualidad de 40.000 habitantes. Por tanto en la subida ganó 51.000 habitantes y en la bajada perdió 31.000», explica Rodríguez, quien apostilla que aunque en el balance del siglo «se puede decir que ganó más que perdió», no sólo cuenta la cantidad, sino el bienestar de la población. Y es que el mismo recuerda que en los momentos de crecimiento «se habitaban hasta las cuadras y las condiciones de hacinamiento eran difícilmente aceptables incluso en aquel tiempo».
El director del Cecodet incide en la calidad de vida de la población, aunque tiene presente «el envejecimiento más que el volumen de población», ya que según sus datos, «en los concejos de la Montaña Central hay 2 personas de más de 65 años por cada joven, esto es el doble que la media española». Pero lo realmente preocupante, según indica, es que «eso no se va a corregir pues la natalidad es muy baja» respecto a la media de España (9,69%) y el movimiento migratorio es negativo, con lo cual «el proceso se va a incrementar». Además, la tasa de mortalidad en la comarca es más alta que la media de Asturias con lo que el crecimiento vegetativo es negativo, más alto que la media de Asturias «y la previsión es la continuidad en la tendencia a la caída de la población», vaticina el director del Cecodet. A esto añade que «el desempleo tiende a aumentar en los últimos 9 años».
«Es un ambiente que no llega a dar las cifras de los concejos rurales críticos del interior montañoso, pero que destaca entre los ambientes urbanos, pues pocas ciudades industriales presentan en España este aspecto», manifiesta Fermín Rodríguez. Por tanto, en su opinión «el proceso de reestructuración está incompleto, pues la fuerza de la tendencia demográfica da una gran inercia y el peligro es la marginalidad». Así, dice que «conviene ser realista y no enajenarse con realidades ficticias» porque «hay que reconstruir la ciudad, adaptada a la topografía, reacondicionando los fondos de valle, reocupando de otra manera las laderas bajas, y en este conjunto urbano dar facilidades para que los viejos que se valen puedan vivir en una ciudad repensada para ellos». No obstante, advierte que «ni son, ni pueden ser los únicos» y señala que hacer atractiva, cultural y con servicios a la ciudad, además de bien comunicada «es factor de interés para los jóvenes, sin los cuales no hay dinamismo», comenta el responsable del Cecodet.
Fermín Rodríguez concluye, entonces, que «sigue siendo necesario, más que nunca, hacer ciudad con los mimbres que se tienen, concentrar la acción donde más eficaz ésta sea, tener en cuenta las características de la población, buscar a los jóvenes y evitar la marginalidad. Utilizar complementariamente los recursos rurales de otra manera. Hay esperanza, recursos valiosos y menos oportunidades».