Los aguinaldeiros de Asturias vuelven a echarse a los caminos
Cultura
Los aguinalderos reviven en una muestra fotográfica del Pueblu d'Asturies
Grado inaugura la itinerancia de una muestra sobre las mascaradas de invierno con fotos de Mara Herrero, producida por el Museu del Pueblu d'Asturies
21 Dec 2016. Actualizado a las 11:40 h.
Todos los años, por estas fechas, empezaba el jolgorio. Los jóvenes cogían cualquier cosa que hubiese a mano en casa, en la tenada, en los praos o el bosque cercanos, e improvisaban sus disfraces para convertirse en alguien muy distinto de quienes eran todos los días en su pequeña y limitada existencia rural -el Cura, el Maragato, el Diablu, el Osu, la Dama o el Galán- y, así ataviados, se echaban a las calles y caleyas para recorrer cada casa de los pueblos y parroquias pidiendo un presente: algo de dinero, embutidos, un puñado de castañas… que luego se consumían en una fiesta comunal. El aguinaldo que daba nombre a estas comparsas vuelve esta Navidad también en forma una exposición fotográfica -¡Vuelven los Aguinaldeiros!- producida por el Muséu del Pueblu d'Asturies que mañana inicia su itinerancia de un año en la Casa de Cultura de Grado.
Son 28 imágenes de Mara Herrero acompañadas por textos de Ramses Ilesies y Xosé Ambás en asturianu, gallego y castellano, que recogen las andanzas de los aguinalderos de tres parroquias del interior asturiano: Los Aguilandeiros de San Xuan de Villapañada, en Grado; Os Reises, de El Valledor, en Allande, y otros Reises, pero estos de la Montaña, del concejo de Ibias. Todas ellas han sido recopiladas por el Pueblu d'Asturies en su función de cabeza de la Red de Museos Etnográficos del Principado, por donde realizarán su andadura estos aguinalideiros en efigie cuya función es doble: por una parte, documentar esta costumbre ancestral en Asturias y conectarla con las otras mascaradas del invierno europeo, y por otra, sacar a los vecinos de sus casas, estimular sus relaciones y su actividad social y permitir una pausa con un poco de colorido en una vida por lo general dura y rutinaria. El mismo cometido que tenían los aguinaldeiros, cuya memoria sobrevive a duras penas en la Asturias rural del siglo XXI.