Muere el poeta llanisco Pablo Ardisana
Cultura
Formó parte de la segunda oleada del Surdimientu y practicó una poesía sencilla, emotiva y arraigada en su paisaje del Oriente asturiano
03 Apr 2017. Actualizado a las 11:56 h.
El poeta Pablo Ardisana (Hontoria, Llanes, 1940) ha fallecido esta madrugada en el Hospital Universitario Central de Asturias, donde permanecía ingresado. Aunque empezó a dar a conocer su poesía relativamente tarde, es uno de los nombres de referencia en la poesía en asturiano de las últimas décadas, con títulos como Única geografía (1982), en castellano; Armonía d'anxélica sirena (1986), Rosamaría (1986), Azul mirar d'amor (1989), Una luz inesperada (1991), Poemas del Ríomenor (2002), así como antologías como Iberia políglotta, editado en Colonia en 2001. Preparó, a su vez, una antología del poeta Celso Amieva (1985). Era licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Oviedo.
Aunque por edad se inscribe en la poesía del Surdimientu, su obra en asturiano empezó a publicarse relativamente respecto al inicio del movimiento, ya que Ardusana contaba ya con 46 años cuando publicó Armonía d'anxélica sirena. Sus temas y su sensibilidad estuvieron más próximos, según algunos de los estudiosos de la poesía asturiana, a los de los autores más jóvenes del Surdimientu, tanto en su cuidado estético y su atención a la autenticidad poética como por los temas, de corte personal e intimista frente a las preocupaciones sociales, reivindicativas o políticas de sus coetáneos: el amor, la infancia, el paso del tiempo, la vivencia personal de la naturaleza y del paisaje, el arte...
Su poesía se caracteriza por la sencillez formal, el intimismo, la interpelación a las emociones y un fuerte arraigo en los paisajes donde vivió el autor, pero también por un gran cuidado en las formas y un afán de depuración estética. De ella escribió Berta Piñán que «nun dexa llugar a la casualidá» y que todo en ella -la ordenación, el ritmo, las palabras- están escogidos en función «d'una teoría estética bien definía», por lo que «l'aparente cenciellez de los poemes ye sólu mascara d'un trabayu reflexivu y consciente» que no rebajan la «frescura primera» de sus versos gracias a la «gran intuición poética» que atribuye a Ardisana.
Escribió sobre todo poemas breves, en un tono de confidencia y cercanía, con constantes referencias al mundo natural del entorno en el que se crió y vivió. «Prefiero pasiar peles siendes de sol y solombra d'un fayéu, o la vera la mar, o la veriquina'l ríu, que dime a ver la Capilla Sixtina», escribió Ardisana.