«Fingir es muy importante en la sociedad actual»
Cultura
Carlos Gil de Gómez presenta el 30 de mayo su primera novela, «Empleado público», en la Librería Santa Teresa de Oviedo
30 May 2017. Actualizado a las 10:41 h.
La librería ovetense Santa Teresa acoge el 30 de mayo a las 19.30 horas el debut en el género de la novela del hasta ahora ensayista Carlos Gil de Gómez (Logroño, 1976), que con su obra Empleado público pretende atrapar al lector con un «realismo sucio» apto para todo tipo de público. El trabajador de la administración pública riojano afirma que, pese a que su novela hable de un entorno profesional que conoce muy bien, «no se trata de una obra autobiográfica».
Empleado público pretende mostrar la realidad paralela que vive cada uno fuera de su ambiente laboral y «la contraposición entre lo público y lo privado» que se genera si comparamos el comportamiento humano de cara a la galería y la conducta que desarrollamos en situaciones de soledad. Para ello, el autor utiliza distintas estrategias que ubican al lector en una posición muy cercana a la de los personajes hasta el punto de que sea capaz de «identificarlos con algún conocido». La historia intenta responder a una pregunta que muchos se formulan: «¿qué hacen nuestros compañeros de trabajo fuera de su jornada laboral?»
Con unos diálogos abundantes y cotidianos, un nivel de descripción bajo para dar primacía al contenido y un lenguaje «muy accesible», Gil de Gómez trata de mostrar de manera ágil aquellos hechos que «suceden en la vida real pero que no se escriben». En otras palabras, quiere describir «situaciones que se suelen pasar por alto en otras novelas». Para aportar un ejemplo más palmario de este «realismo sucio» que defiende, el autor comenta que «la obra empieza por un '¡no me jodas!' y termina con un '¡hija de puta!'». Sin embargo, a pesar de que el escritor pone «una cámara frente a lo que hacen los personajes», recalca que él sabe «todo lo que va a pasar a continuación».
En cuanto a unos posibles tintes autobiográficos en la historia, Gil de Gómez niega su identificación con «ninguno de los personajes». De hecho, añade que solamente hace «un pequeño cameo de dos líneas» y que lo único que está basado en su propia vida es el entorno en el que se desarrolla la obra.
Por otro lado, con respecto al tema elegido, es decir, el contraste entre lo que el ser humano dice y lo que hace, entre lo que piensa y lo que expresa, el autor sostiene que «fingir es muy importante en la sociedad actual», ya que «si dices todo lo que piensas, puedes acabar en el calabozo». Además, ante el auge de fenómenos como las redes sociales, el escritor subraya que estos medios «ayudan a fingir todavía más, puesto que uno no establece como foto de perfil una imagen en la que sale mal». También agrega que el hecho de «querer formar parte de la sociedad nos obliga a poner nuestra mejor cara constantemente». De todas formas, Gil de Gómez opina que «no es malo fingir; de hecho, es necesario».
El autor riojano, a pesar de haberse iniciado en el género del ensayo con la publicación de textos como Reflexiones (poco académicas) sobre la sociedad actual (2013), La silenciosa victoria (neo)liberal (2014), Vida grafeno, junto a Arturo Téllez (2015) o Política ficción: las cinco mentiras de la democracia (2016), recalca que para él «escribir es una necesidad» y que «salvo la poesía, que no soy capaz ni de producirla ni de leerla, no me importa el formato». Según afirma, «el ensayo es un género demasiado abstracto», mientras que la novela, en cambio, permite mostrar la realidad de una forma más cercana e informal. Por eso, destaca que llevaba ya un tiempo queriendo adentrarse en este género, aunque concluye que se debe realizar un «esfuerzo distinto» al de otros tipos de texto.