El tesoro prehistórico que se descubrió por los incendios
As Neves
Los terrenos quemados por el fuego permiten descubrir en el concejo pontevedrés de As Neves un petroglifo con grabados de 25 caballos
30 Dec 2017. Actualizado a las 12:00 h.
Casi como si quisieran darle sentido al refrán de que no hay mal que por bien no venga, los incendios del pasado otoño que arrasaron centenares de hectáreas en Galicia y Asturias han permitido al menos un pequeño gran hallazago positivo, el encuentro de un fantástico grabado prehistórico en la provincia de Pontevedra. Los incendios que arrasaron los montes de As Neves han dado paso al descubrimiento de uno de los conjuntos de petroglifos más interesantes de los últimos años en Galicia. Más de 25 caballos hay representados sobre una piedra de plana en el monte de A Coutada.
El grabado de más de 4.000 años de antigüedad estuvo siempre cubierto con un manto de tierra que desapareció con el fuego. Lo descubrieron hace unas semanas el arqueólogo Xosé Lois Vilar, el etnógrafo Xilberte Manso y Cándido Verde Andrés y Xosé Álvarez, entusiastas del patrimonio que se esconde en los montes gallegos.
Habían ido a comprobar el estado de los petroglifos localizados en este Ayuntamiento después de los incendios. Su hallazgo casual fue toda una sorpresa. Xosé Lois Vilar, director de la sección de arqueología del Instituto de Estudos Miñoranos, manifiesta que es el descubrimiento más importante de arte rupestre en las dos últimas décadas «por su riqueza iconográfica, factura técnica, conservación y localización geográfica».
La piedra tiene múltiples representaciones y, entre ellas, destaca un cuadrúpedo esquemático de un metro de longitud, posiblemente uno de los más grandes encontrado hasta ahora en toda la península. Équidos grabados con diferentes técnicas y estilos, con trazos simples esquemáticos o mediante el vaciado de la piedra, conducen a pensar a los especialistas que la gran piedra grabada de As Neves es un mosaico de figuras que fue completado en diferentes épocas.
La piedra se encuentra en un plano inclinado y en la misma pueden apreciase también figuras abstractas, antropomorfos sexuados, además de más de una veintena de zoomorfos orientados en direcciones divergentes ocupando toda la zona. En su mayoría son representaciones de équidos y de algún perro, dada una mayor presencia en las figuras de colas espesas, orejas y ausencia de cuernos.
El objetivo de estas representaciones es motivo de investigación. Los expertos apuntan a que se trataría de una demostración de poder por parte de los antiguos habitantes de la zona.
El petroglifo se encuentra en muy buen estado de conservación gracias a haber permanecido cubierto bajo una capa de tierra y vegetación. Además se encuentra un lugar de fácil acceso, en una ladera situada a veinte metros de una carretera.