La Voz de Asturias

Vuelve «Jugadores de billar», la última gran novela ovetense

Cultura

J. C. Gea
José Avello

Trea reedita la obra más ambiciosa de José Avello, cuya presentación se celebrará el próximo martes en la Librería Cervantes

11 Apr 2018. Actualizado a las 07:47 h.

Oviedo siempre ha tenido quien bien la novele. El hito de La Regenta, que reservó sitial propio para la ciudad en la historia de la gran literatura, no solo no ha abrumado sino que parece más bien haber servido como acicate a la ambición de otra serie de escritores para emprender su propia novelización de sus calles, sus gentes y sus historias presentes y pasadas. La línea parte en línea recta desde la obra maestra de Clarín hasta Tigre Juan, de Ramón Pérez de Ayala, pasa por la recientemente recuperada y restaurada Nosotros, los Rivero, de Dolores Medio, y alcanza otra cima indiscutible en la que quizá sea, incomprensiblemente, la menos conocida de esta constelación de la novela ovetense: Jugadores de billar, de José Avello (1943-2015), un monumental y acabado empeño narrativo publicado originalmente por Alfaguara en 2001. Diecisiete años después, la editorial asturiana Trea ha estado al quite para obtener los derechos y dar nueva vida a la obra más cumplida de Avello: una reedición que se presentará en la Librería Cervantes de la capital asturiana el próximo martes, día 17 de abril, a las 19,00 horas en un acto en el que intervendrán los escritores José Antonio Mases, Miguel Barrero y Fernando Menéndez. El prólogo a una segunda vida para un texto que merece reencontrarse con los lectores y que seguramente también los mejores lectores se merezcan.

La obra pone pie en un Oviedo retratado con minuciosidad y un gran sentido de la atmósfera y el detalle para relatar la relación entre cuatro amigos cuarentones con rumbos vitales muy distintos, pero igualmente erráticos y más o menos desnortados, que se reúnen diariamente para jugar al billar en un destartalado café ovetense. El juego se convierte en algo así como un mapa, un esquema y una alegoría de sus propios trayectos y las colisiones entre ellos, sobre el trasfondo de hechos que se van revelando poco a poco, que remiten al pasado personal e histórico -la Guerra Civil y sus consecuencias- y que se estructuran a lo largo de 26 capítulos repartidos en cuatro bloques, uno por cada estación del año. Realismo e imaginación, introspección, acidez y humor dan vida a unos personajes minuciosamente construidos y a la ciudad, perfectamente reconocible, donde habitan.

 

«Es difícil que encuentren un libro como Jugadores de billar de José Avello. Su novela empieza donde  termina Leopoldo Alas Clarín, y su Regenta. Con ese beso al sapo, que aún hoy llena de estupor a cualquier lector sensible». El parecer del periodista ovetense Gregorio Morán dejaba constancia de la ilustre filiación de la obra; pero también de la admiración que la convirtió en una suerte de pieza de culto que no llegó a obtener la difusión que merecía a pesar de llegar a finalista del Nacional de Narrativa y del Andalucía de novela en 2002 y recibir los premios de la Crítica de Asturias en el año de su publicación y el Villa de Madrid al año siguiente. El crítico Sergio Vila-Sanjuán la saludó como «una de las mejores novelas de la literatura española contemporánea» y José María Merino resaltó en su reseña las virtudes «en la ordenación de la trama, en la construcción del escenario, en la elaboración de los personajes, en el estilo» de «un proyecto ambicioso en todos los extremos». Y comentaristas más jóvenes, como el también novelista Isaac Rosa, resaltaban también la excepcionalidad de uno de los «temas más controvertidos y menos visitados de la literatura española» con la Guerra Civil en trasfondo: «el expolio que los vencedores realizaron sobre los vencidos».

Todo ello está en el voluminoso cuerpo de una obra en la que José Avello quiso echar el resto; algo que estaba en su temple de novelista, puesto que ya en la primera de sus dos novelas, La subversión de Beti García, finalista del Nadal de 1983, había demostrado su músculo, su amplitud de miras y sus dotes. Jugadores de billar queda, no obstante, como el legado principal de Avello, nacido en Cangas de Narcea, 1943 y fallecido en Madrid hace ahora tres años, profesor en las Facultades de Ciencias de la Información y de Bellas Artes de la Complutense de Madrid, entre otros muchos desempeños, y sobre todo, escritor, aunque de producción relativamente escasa, repartida en un puñado de cuentos y sus dos novelas.

La reedición de Jugadores de billar es también ocasión para el rescate de esos textos, que aparecerán junto a un estudio de la profesora Elena de Lorenzo en un próximo suplemento de la revista cultural El Cuaderno.

 


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