No es país para la ficción: el brillante nuevo cine asturiano
Cultura
Ramón Lluis Bande recorre los nombres de los cineastas que están renovando el panorama audiovisual desde la memoria y la denuncia social
09 Mar 2021. Actualizado a las 05:00 h.
Aunque sea una realidad «intermitente» y de la que se habla desde hace años, Ramón Lluis Bande aprecia la consistencia de un grupo de autores, con rasgos comunes, a los que se les podría etiquetar bajo el título de nuevo cine asturiano. Son rodajes de no ficción, documentales, son digitales y miran a la historia reciente o no demasiado lejana en el tiempo con un marco carácter social.
«Ye un cine preocupau por traducir en cierta manera qué significa Asturies o qué ye Asturies y traducir esa idea dende diferentes perspectives al lenguaje cinematográfico. Temáticamente ye un cine generalmente político», señaló el cineasta. Quien más y quien menos de este grupo ha pasado por el escaparate del Festival de Cine de Xixón.
Precisamente de la última edición, y tras cosechar siete premios, Bande destaca a Celia Viada con La Calle del agua «una película que cumple todo esto, cine de memoria, no ficción, y con intención política». Es la vida de Benjamina Miya, que formó parte de la resistencia antifranquista y cuyo legado trata de recuperar.
De años pasados, y pasados también por ediciones del certamen, Bande cita a Elisa Cepedal «que aunque ya tenía una trayectoria como cortometrajista estrenábase en el largo con El trabajo o a quién le pertenece el mundo; que también está en esa línea de traducir políticamente la realidad». Se cuenta también a Tito Montero, participante en varias ediciones, la última ocasión con Los Ladrillos; y, aunque algo más lejano en el tiempo, el nombre de Marcos Merino con ReMine y también In Memoriam.
Un último apunte de Bande es el nombre de Diego Llorente quien aunque «era más conocido como cortometrajista de ficción, con Entrialgo empezó a compartir coses con esa otra escena».
También, sería injusto negarlo, el propio Bande. Si Ramón Lluis recuperó con voces de coro y también la de Nacho Vegas, los Cantares de una revolución, en su siguiente proyecto se fue sólo unos pocos años más allá de la revuelta de octubre de 1934, a la Asturias asediada del 37, en plena guerra civil española, que, sola en mitad de la tierra, se declaró soberana, junto a León, para resistir el avance de las tropas nacionales.
Vaca mugiendo entre ruinas es el título de la obra que recupera la epopeya de Belarmino Tomás y el Consejo Soberano de Asturias y León. Su gabinete, su mesa de despacho , sillas y breve mobiliario, se guarda hoy en la sede de la Presidencia del Principado, para el uso en actos protocolarios, como un vestigio que une a la de democracia actual con la legitimidad republicana y todavía el presidente presente, Adrián Barbón, firmó su primer decreto sobre ese escritorio.
«Yo ya llevo unos años definiendo una línea de reflexionar cómo convertir en cine la memoria política de la izquierda asturiana a lo largo del siglo XX y estas dos películas estan unidas por un protagonista, porque en las dos Belarmino Tomás está en el centro»
Pero «la última historia es más desconocida que la del 34; la del Consejo Soberano de Asturias y León que organiza la resistencia contra el fascismo con el control político y militar del territorio y que es una historia que estaba sin contar incluso en libros, y hubo que hacer un trabajo de documentación grande porque todo estaba ahí pero había que unir las piezas».
De este nuevo cine asturiano, Bande destaca que le unen «varios factores, uno que no es menor, es el económico. La no ficción ye más barata que tener que trabayar con actores, ye más asequible en un sitio como esti, que no está acostumbrado a producir cine. Y otro que tiene que ver con la realidad de Asturies en sí, vivimos como los tiempos de una identidad en disolución que deja muchos flecos sueltos y la no ficción encuentra la forma de acercarse a muchas historias sin resolver de la historia reciente. Una historia no clausurada que tiene que ver con la clase obrera y los horrores de la Guerra Civil, pero también con el cierre de les mines».