«La Descarga es el ADN que define el sentimiento y el ser cangués»
Cangas
El periodista José Luis Rodríguez Mera da vida en su último libro a cientos de aventuras y vivencias de los vecinos de Cangas del Narcea
31 Dec 2021. Actualizado a las 05:00 h.
Con el objetivo de retratar el «ser cangués» a través de sus celebraciones, el periodista extremeño y corresponsal de La Voz de Asturias durante décadas, José Luis Rodríguez Mera ha publicado Remembranzas festivas canguesas. Una obra de 105 capítulos, distribuidos en 378 páginas, donde toman vida cientos de aventuras y vivencias, aderezadas con grandes dosis de humor, para que «esta especial forma de vivir» en Cangas del Narcea no quede en el olvido.
-¿Cómo surge la idea de recopilar las vivencias de los cangueses?
-De las continuas sugerencias de amigos y allegados. Me instaban a recopilar todo lo publicado a lo largo de estos últimos 50 años, los que llevo en Cangas. Cuando me jubilé me puse a ello comenzando con Remembranzas berzocaniegas, mi pueblo allá en Extremadura. Cuando me enfrenté al de Cangas me encontré con que me iba a un libro de más de 1.000 páginas, y ello desechando material, así que me centré tan solo en el aspecto festivo dejándolo en 378.
-¿Cuánto tiempo le ha llevado escribir esta obra?
-Muchos de los capítulos estaban ya escritos. He tenido que recopilarlos de un sitio y otro, corregirlos y adaptarlos, ya que algunos de ellos estaban redactados como información de un hecho o un sucedido. Decidí dotarlos de vida y hacer intervenir de forma activa a los que fueron sus protagonistas. Aparecen también guiños a un pasado más lejano en determinados artículos. En cuanto al tiempo, no llevé la cuenta, pero quizás dos años.
-¿Cuántos cangueses participaron en ella?
-No sabría especificar cuantos cangueses desfilan por sus páginas, unos cientos. Aunque algunos se repiten por su incidencia en la vida festiva canguesa (El Jefe, Morocho, los miembros más activos de las peñas y la Sociedad de Artesanos que iniciaron el despegue y consolidación de las fiestas en general y la Descarga en particular), y aquellos otros más cercanos a mi entorno y forma de vivir las fiestas.
-¿Qué nos vamos a encontrar con Remembranzas festivas canguesas?
-Una serie de artículos independientes entre sí que creo conforman una historia y un retrato de lo que fue y es Cangas en sus vivencias festivas. Unas vivencias que, estoy convencido conforman el ser cangués, y las que desgrano en este libro para recuerdo de unos, ya cada vez menos, conocimiento de otros y, especialmente, para que esa memoria de pueblo no se pierda en el polvo de los caminos lejanos de los que vinieron y vienen detrás. Para que, colgados en los retazos de vida que conforman estos relatos, nietos, bisnietos y tataranietos, puedan recuperar su personal historia, la de sus mayores, las de sus raíces, las de aquellos hombres y mujeres que vivieron duros tiempos de trabajo y sufrimientos, pero que supieron sobreponerse a todo. Y esa especial forma de vivir, esa forma de encarar el día a día con espíritu y ansias de un futuro mejor en todos los sentidos, son las que he querido plasmar, envuelta en el fino humor de los cangueses, en estas páginas.
-¿Qué suponen las fiestas para los cangueses?
-Una forma de ser y existir. Su conteo del año se acaba e inicia el 16 de julio. Se vive en la calle y comunitariamente, todos con todos. Las peñas se reúnen en sus sedes, pero seguidamente se concentran por las calles del centro formando una sola peña de múltiples uniformes: la de Cangas, que encarna la Sociedad de Artesanos. E igual ocurre con las familias o con los amigos, y con los compañeros de trabajos, y con los grupos de forasteros que llegan. Y no solo las de julio. Igual ocurre con las de la Vendimia, El Acebo, Santarbás, Narcenatur… son unas fiestas de calle, tremendamente ruidosas y explosivas en el más estricto sentido de la palabra.
-¿Y la Descarga?
-El todo. Como decía uno de los presidentes de la Sociedad que la organiza, Pablo Fernández, es el todo, es el ADN que define el sentimiento y el ser cangués. El cangués vive la Descarga con el cuerpo y con el alma. Durante su desarrollo llega a aislarse por completo. Mecánicamente lanza un volador tras otro pleno de vivencias. Sube con ellos, terminando lleno de una plena paz interior que puede romper en gritos de júbilo o en lágrimas de alegría y sentimiento. Los que la ven y la escuchan vienen a sufrir una especie de transustanciación que les hace vivir simultáneamente en ayer y el hoy tanto con los que tiene a su lado como con los que ya se fueron y que cada año, hacia las ocho de la tarde del día 16 de julio, se asoman por un furaquín n´el cielo para ver la Descarga.
-Sus vivencias como corresponsal de La Voz de Asturias tampoco faltan en esta obra. ¿Cómo aparece reflejada esa etapa en el periódico?
-La Voz está en la base y el arranque de todo esto. Algunos apuntes de determinadas redacciones del libro han salido de notas escritas a mano para La Voz que posteriormente dictaba a las teclistas. Yo he vivido todas las fiestas y todas las Descargas de la mano de La Voz. Con las prisas como compañera inseparable de las explosiones, las urgentes opiniones de los responsables de esto a aquello, la redacción apresurada pasadas ya las nueve ante las urgentes demandas de Lorenzo Cordero, Dionisio, Luis José Ávila, María, Mayte Díaz o un tal Ángel Falcón, de todos los cuales, y de otros tantos, guardo grandísimo recuerdos. Y cómo no, de las andanza con Jose Vallina revelando las fotos de la Descarga en la bañera de casa o de aquella vez que para pasmo de todos apareció con un maletón de un montón de kilos que permitía mandar las fotos directamente al periódico una vez reveladas. Nosotros mandábamos los carretes por el ALSA por lo cual, la inmediatez de la información dependía del horario de los mismos y también ha motivado que no disponga casi de fotos de aquellos años. Al menos durante 48 años, uno arriba uno abajo, la crónica de la Descarga siempre estuvo en La Voz de Asturias. Tanto es así que terminé siendo Mera «el de La Voz».
-¿Qué descubrió en todo ese tiempo?
-A mí mismo, a los asturianos en general y los cangueses en particular. Precisaría el descubrimiento del mundo minero, del que traía una idea bastante equivocada fruto de la política de aquellos tiempos. Tuve y tengo entre ellos grandes amigos
-¿Qué fue lo que más le llamó la atención de Cangas?
-Su todo, su forma de ser, de sentir y de festejar. ¡Ah!, y el caldo de berzas. Me recibieron con los brazos abiertos y por ello les sigo aún agradecido. Con ellos he vivido los mejores años de mi vida
-¿Qué anécdotas destacarías?
-Es difícil pues el libro está concebido en clave de humor, ácido en algunos casos, pero humor. En el plano de añoranzas y sentimientos señalaría «Mi primera Descarga», y en el de anécdotas quizás «El Arbolón en Madrid» que narra cómo unos cangueses, al mando de Villabol, recrearon en la Glorieta de Bilbao el traslado y la puesta del Arbolón en Cangas en las vísperas del día del Señor Sam Pedro y que terminó en la comisaría con «indulto» y posterior confraternización. O el subtitulado «Pito roz» que describe como un grupo de osados cangueses se trasladan a un pueblo, roban dos gallos del corral y de paso arrasan la panera invitando posteriormente al agraviado a una gran cena.
-¿Cómo ve ahora Cangas?
-Con mucha preocupación, como a toda la comarca. La despoblación no cesa, los jóvenes no tienen salida, las propuesta son más de salón y perspectivas de rentabilidad política que de realidades; el partidismo impide la unidad de acción frente a los gobiernos y entre los jóvenes priva el individualismo y el ¡sálveme yo! El actual movimiento ciudadano puede ayudar aunar ideas y proyectos si se olvidan las rencillas internas.
-Para finalizar, ¿tiene en mente algún otro proyecto?
-Sí, pero más que en mente amasándose. En la misma línea que Añoranzas berzocaniegas y Añoranzas festivas canguesas avanza Remembranzas canguesas que recoge el vivir de los cangueses desde el inicio de los setenta con ellos mimos como protagonistas. Mientras, seguiré contado el vivir y el hacer de los cangueses en mi blog De acebo y jara.