La Voz de Asturias

La Tevergana, una confitería rural que triunfa en toda España con sus delicias de chocolate

Sabe bien

Manuel Noval Moro Redacción
La Tevergana

Teresa García García decidió abrir el negocio en San Martín con su familia después de escuchar a mucha gente que visitaba el pueblo preguntando por un sitio para comprar algo de la zona

14 Jul 2026. Actualizado a las 05:00 h.

Teresa García García, nacida en Gijón de padres teverganos, iba a menudo a casa de sus abuelos en San Martín y se encontró con que mucha gente que visitaba el pueblo le preguntaba por algún sitio donde comprar productos de la zona para llevar. Fue a principios de este siglo. Por entonces, había estudiado en la Escuela de Hostelería de Gijón y trabajado en pastelerías y confiterías, tanto en Asturias como en Barcelona, donde adquirió una amplia experiencia. Después de oír aquello varias veces, no tardó en encendérsele la bombilla. «Se me metió en la cabeza ir allí a hacer algo». Y así fue. Sus abuelos tenían una tienda ferretería en el centro, llamada La Tevergana, que ya estaba cerrada. Entonces, la familia dio el paso. Sus padres, su hermana y ella mantuvieron el nombre del local, pero le dieron otro uso. «Empezamos a la tremenda, siendo cafetería, confitería y restaurante y, además, repartiendo a tiendas y elaborando postres para bodas».

Por entonces, apenas tenían competencia en el entorno. Había una panadería y un pequeño horno en Quirós. Empezaron a repartir a todos los concejos cercanos: Villablino y Babia, en la provincia vecina de León, además de Quirós, Somiedo o Belmonte. Poco a poco fueron ampliando el radio de acción hasta Oviedo y Gijón. «Estás en el pueblo muy a gusto, pero está limitado a la época en que hay gente; el día a día es más reducido. Entonces estábamos más volcados en los fines de semana; cuando abrimos, las panaderías y tiendas no trabajaban. Así que incorporamos el pan para completar el servicio de fin de semana».

El suyo es un ejemplo de un negocio que se adapta a los tiempos, que detecta las necesidades de la gente y hace el esfuerzo de ofrecer soluciones con garantías. Con el tiempo, el negocio fue evolucionando precisamente por esa vocación de interpretar lo que se demanda en cada momento. Fueron contactando con distribuidores y otros profesionales, ampliando cada vez más el mercado. Hoy, además de lo que venden directamente en su propia tienda, cuentan con dos días de reparto en ciudad y otros cinco distribuidores que abarcan cada vez más territorio.

Teverganas, unas delicias de chocolate con frutos secosCedida

Y, como ocurrió en tantos otros casos, la pandemia del coronavirus fue para La Tevergana un punto de inflexión. Fue a partir de las restricciones de movilidad de 2020 cuando dieron el salto más importante en ventas y también en popularidad. «A algunos les vino mal, pero para nosotros fue una suerte; ahí estuvo el cambio, porque seguimos vendiendo y, durante la Semana Santa en la que quedaron bloqueadas las ciudades y permanecieron abiertos los lugares con menos población, hicimos muchos dulces de Pascua y figuras de chocolate. Lo pusimos en Facebook y empezaron a llegarnos mensajes de gente conocida que lo quería para sus padrinos o sus ahijados», explica Teresa García. Al terminar aquella Semana Santa se dio cuenta de que la inmensa mayoría de sus ventas había llegado por internet. De una forma rudimentaria, pero a través de la web. «Entonces decides dar un paso más: dimos el salto a la tienda online, que está funcionando mejor de lo que esperábamos».

Y lo que tampoco esperaban era el producto que acabaría dándoles más fama: unas delicias de chocolate con frutos secos, especialmente la variedad de almendras enteras con chocolate con leche. Actualmente consumen una media de 500 kilos de chocolate a la semana, al que añaden almendra marcona procedente de una cooperativa de agricultores de Murcia para elaborar un producto cada vez más demandado. «Nos llegan pedidos de toda España y nos las piden mucho cadenas de supermercados y tiendas de barrio». Lo curioso es que cuentan con productos muy elaborados para los que esperaban una mayor aceptación y, sin embargo, las que triunfan son las delicias. «Llevaremos seis años con ello y, la verdad, esto era lo que menos esperábamos que triunfase. Era como un producto de relleno, una variedad más por la que nos habían preguntado. Se hizo, fue gustando y cada vez nos fueron pidiendo más. No sé si por la almendra, que tostamos nosotros aquí, o porque las coberturas tienen un sabor característico. El caso es que fue una sorpresa; hubo un crecimiento exponencial. La gente pide más cosas, pero lo que más triunfa es lo de chocolate», asegura.

Algunos de los productos elaborados en La TeverganaCedida

Ahora sus delicias se venden en tiendas de toda España. En Asturias, por supuesto, pero también en lugares como León o Madrid. El año pasado entró en La Tevergana una pareja que venía a comprar las delicias. El caso es que las conocían porque las adquirían habitualmente en la tienda situada debajo de su casa. «Y cuando les pregunté de dónde eran, resultó que eran de Burgos», relata. Además, el producto está empezando a hacerse habitual en los aeropuertos.

En los años que han pasado desde que abrieron La Tevergana, la zona ha evolucionado. Tanto en Teverga como en los municipios del entorno hay más turismo y la población se ha recuperado ligeramente. Además, han abierto hornos y panaderías en los concejos cercanos. El turismo sigue siendo estacional, pero ha crecido mucho y en los meses de julio y agosto hay mucho más movimiento. Por otra parte, las fiestas se mantienen y no es raro que sus productos formen parte de la mesa de los vecinos durante las celebraciones. En las comidas vecinales nunca les faltan encargos de empanadas, tartas y postres. «La gente sigue haciendo cosas en casa, pero siempre hay algo que se encarga, y nos tienen en cuenta».

Toda esta evolución se ha trasladado también a su establecimiento, que ha seguido adaptándose a los tiempos. Para impulsar el crecimiento de la confitería decidieron cerrar el restaurante y convertir lo que antes era el comedor en una sala de envasado. La cafetería abre solo por las mañanas y dedican las tardes a la elaboración. «Te vas adaptando a lo que te lleva la actividad, porque si ya es difícil avanzar estando como estamos, si encima te cierras en banda te estás limitando continuamente». Vistos los resultados, esta forma de afrontar su trabajo ha sido todo un acierto.


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