La Voz de Asturias

Cazadores de cabezas, artistas por la cara

Gijón

J. C. Gea Gijón

Diecisiete caricaturistas europeos participan en Gijón en el X Congreso de la disciplina, que concluirá con una sesión benéfica en el café Dindurra el próximo viernes

03 Nov 2016. Actualizado a las 05:00 h.

El ambiente en el sótano del hotel Alcomar de Gijón se parece al de un scriptorium en un monasterio medieval. Diecisiete hombres y mujeres se pasan la mayor parte del día allí aislados, dibujando como si les fuera la vida en ello (de hecho les va, al menos por lo que respecta a sus ingresos). Dibujan o pintan entre largos silencios como monjes volcados ilustrando manuscritos. Solo que los monjes no resolvían sus creaciones a velocidad-luz, no escuchaban en bucle el Kind of Blue de Miles Davis durante horas y no se dedicaban a convertirse en caricaturas entre sí, o convertir en caricatura en dos trazos a cualquiera que se les ponga a tiro. Un caricaturista no es, al fin y al cabo, un religioso que pinta miniaturas. Pero tampoco «un hippy que te para en Las Ramblas o en el paseo marítimo de Fuengirola para sacarse unas perras e ir tirando».

Nada de eso: «Somos artistas y también profesionales que viven de esto», defiende el gijonés Rafael Leafar, promotor del X Congreso Internacional de Caricaturistas que se celebra por primera vez en Gijón, después de haber recalado antes en otras dos ciudades españolas. El concilio de caricaturistas, que reúne a profesionales españoles, franceses, belgas o lituanos, entre otras nacionalidades, se plantea cada año varios objetivos; el primero y principal de ellos mantener, mientras se disfruta dibujando a destajo, el contacto y el intercambio profesional entre autores de la Sociedad Internacional de Artistas de Caricatura (ISCA, en sus siglas inglesas) a base de talleres, competiciones alguna hora de asueto para pasear la ciudad o disfrutar de su mesa. «Aunque», confiesa Rafael Leafar, «no hay forma de que se tomen ni un chupito, solo quieren volver aquí, levantarse temprano, empezar a dibujar y estar así el máximo tiempo posible. A veces hasta las cuatro de la mañana».

A ello se entregan con verdadera concentración en el sótano del Alcomar. Los propios compañeros de congreso son las víctimas más a mano para cazar cabezas. Las caricaturas de cada uno de los participantes van acumulándose en las paredes del salón de convenciones. capturados con la variedad de técnicas y estilos que definen a cada uno de estos veloces, intuitivos pero también muy diestros creadores: desde el clásicos grafito o la difícil acuarela hasta los pasteles, las tabletas digitales, los modelos en 3D virtual o en 3D real transformados en pequeños muñequitos; desde el enfoque más humorístico o satírico hasta la caricatura más «seria», que se acerca mucho al retrato pictórico en su profundidad y ambición. «Siempre con amor y con humor», precisa el caricaturista gijonés.

Además, se celebran talleres en los que los caricaturistas desvelan a sus colegas técnicas y secretos de taller, y competiciones en las que, en duelo de todos contra todos, se miden la rapidez para atrapar un rostro que se proyecta un momento en la pantalla, decidir quién ha conseguido el mayor parecido con el modelo o destacado en un aspecto u otro de la ejecución.

Romper estereotipos

El segundo objetivo es precisamente «romper estereotipos» sobre los caricaturistas y difundir cuánto hay en cada uno de los que participan en el congreso o están asociados a ISCA de profesionalidad y de valía artística. Según Rafael Leafar, urge «acabad con a la imagen bohemia o de mero practicante de un 'hobby'» que tienen que sacudirse estos creadores, cuya práctica se desarrolla en publicaciones especializadas o eventos sociales de todo tipo, o da lugar a cuidadas ediciones y portafolios. Algunos de ellos se muestran en una de las mesas de la sala.

Y el tercero, y no menor, de los objetivo para cerrar esta semana es recibir el calor del público... y de paso cazar de nuevas cabezas que transformar en trazos, pinceladas, renderizados o incluso siluetas negras instantáneamente recortadas como las que resuelve con sorprendente maestría la holandesa Jeanet Willems. Ese encuentro se producirá el viernes por la tarde en el café Dindurra. «Quise que fuese en un local emblemático de Gijón, cargado de referencias culturales y al mismo tiempo céntrico y concurrido. Allí estaremos toda la tarde del viernes haciendo caricaturas con cualquiera que lo desee, niños incluidos», explica Rafael.

Además, se buscará darle al acto una vertiente benéfica. Aunque las caricaturas serán gratuitas, explica el organizador del encuentro, «si el 'cliente' ha quedado satisfecho admitimos un pago que será destinado a dos entidades benéficas especialmente relacionadas con la juventud», y gijonesas de pura cepa, como Mar de Niebla y Fundación Siloé.  

 

 

 

 


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