Dulce Gallego: «Sopeso presentarme a la secretaría general del PSOE en Gijón»
Gijón
La exconcejala y expresidenta de la EMA medita su candidatura animada por su voluntad de volver a la vida política y por la iniciativa de un grupo de militantes que buscan «un perfil integrador» y ajeno «al fragor de la batalla» del último año
06 Oct 2017. Actualizado a las 05:00 h.
Dulce Gallego sopesa presentar su candidatura a la Secretaría General de la Agrupación Socialista de Gijón. La exconcejala, expresidenta de la Empresa Municipal de Aguas (EMA) y destacada feminista está muy cerca de postularse al cargo después de cuatro años de forzoso distanciamiento de la vida pública, como consecuencia del proceso judicial contra ella y otros directivos de la EMA por unos delitos de los que fue absuelta. En su decisión final pesarán tanto su determinación de reintegrarse al ejercicio directo de la política como la petición recibida «por parte de compañeros y compañeras que consideran», según Gallego, «que puedo jugar un papel integrador»; algo que los militantes que han tomado esta iniciativa parecen considerar prioritario en la mayor agrupación asturiana, muy dividida a lo largo del proceso que desembocó en las primarias y el relevo de Javier Fernández por el sanchista Adrián Barbón.
Otro momento clave fue el homenaje que se le ofreció el pasado mes de agosto, donde se sintió «muy arropada». Durante el tiempo que ha durado un proceso judicial que ha vivido como «una santificación de la persecución política con dinero público», se centró en estudios relacionados con su formación en Trabajo Social, y ese era el terreno -además de su permanente vinculación al feminismo- donde en principio pensaba plasmar su gana de seguir poniendo en práctica sus ideas. Pero se siente liberada «de un lastre enorme», cree que la experiencia la ha «endurecido y fortalecido» y se ve con fuerzas para considerar un terreno más orgánico para su actividad.
Según la exedil socialista, los argumentos empleados para tentarla con su candidatura van en esa dirección. «Consideran que yo doy el perfil de alguien que concite acuerdos, que no haya estado en el fragor de la batalla y que tenga buenas relaciones con todas las partes», explica. En el caso de que finalmente diese el paso, esa sería también su primer objetivo: «Integrar, empezar a pegar». Dulce Gallego aprecia la puesta en marcha de «mecanismos novedosos» en el interior del PSOE como los que se han activado en los procesos de primarias y han permitido «testar a las bases»; pero también cree junto a esa «querencia por los bases y los militantes hay que articular la presencia de muchas personas con experiencia, gente que sabe y que ha ocupado puestos intermedios, y de las que el partido no debería descapitalizarse».
Integración sería también el mantra de puertas afuera de la Casa del Pueblo: con la sociedad en general, con el electorado de izquierda y hacia los grupos que lo representan. «Lo principal es ahora replantesarse el futuro para esta ciudad, no mirarse el propio ombligo, y más cuando se ha pasado unas primarias. Tenemos ahora legitimidad interna y toca cuidar la legitimidad también fuera».
En esto último, como en otros aspectos, estaría en sintonía con el mensaje lanzado en su toma de posesión por el flamante secretario general, Adrián Barbón. «Es otra prioridad definir el partido hacia fuera cuando el electorado se aleja», reflexiona. Y respecto a la relación con los dos partidos de izquierda locales, Xixón Sí Puede e Izquierda Unida, cree que es «un reto grande, un trabajo colectivo» que es «imprescindible». «La izquierda es mayoría en esta ciudad y no puede estar sometida a ninguneo, así que tenemos que sentarnos y reflexionar, sumar los que somos», proclama Gallego, que también dice ser consciente de que «ese trabajo colectivo de la izquierda no es trabajo de un día, y seguramente ni siquiera de cara a las próximas elecciones».
No cree que su presencia como concejala en corporaciones vinculadas a un momento del PSOE que formaciones como XsP rechazan frontalmente como socio político pudiera ser una dificultad, en caso de que algún día liderase la agrupación gijonesa. Personalmente, no tiene empacho en confesar que le duele más el distanciamiento con IU a raíz de la reprobación del teniente de alcalde Fernando Couto propuesta al pleno por el PSOE y rechazada con la abstención de la coalición y XsP.
«No esperaba nada de Podemos, que está actuando como muleta de la derecha más reaccionaria de la ciudad, pero me sorprendió y me desilusionó la abstención de IUI. No solo porque estuvieron en el consejo de la EMA cuando yo fui presidenta, compartimos gobierno e hicimos muy buenas políticas para Gijón, sino también porque Foro los echó del consejo durante su primer mandato», explica.
Prefiere Dulce Gallego, con todo, centrarse en el recuerdo de esas «buenas políticas» para recordar que, en su opinión, «Gijón está paralizado de iniciativas que hagan la ciudad evolucionar» y recalcar que es necesaria de la proyección del partido como reanimador de la vida de una ciudad que «ha cambiado» desde que, en 2011, el PSOE dejó la alcaldía. «Tampoco valen las mismas soluciones de entonces. Habría que aprovechar las mejores cosas de aquel modelo y seguramente cambiar otras. El modelo de la EMA, por ejemplo, de gestión pública del agua no debería tocarse, porque es emblemático, pero quizá sí en otros ámbitos habría que combinar la gestión privada y la responsabilidad pública», comenta la exedil, a la que le quedará «siempre un perfil municipalista». «Y más» -añade- en un momento en el que todo parece dirimirse en lo global».
Estas y otras muchas reflexiones andan estos días en la cabeza de Dulce Gallego, cocinando una decisión que tendrá que definir a no mucho tardar. Sí hay algo que, a cambio, tiene muy claro. «A pesar de estos terribles cuatro años y medio que pasé y pasaron conmigo mis familares, creo en la política. De la política no me retira nadie».