La Voz de Asturias

El Menéndez Pidal que retrató «La Voz de Asturias»

Gijón

J. C. G. Gijón

Momentos de la vida de un sabio en el archivo de La Voz

La presentación del retrato inédito del filólogo y medievalista en el CCAI en el 50 aniversario de su muerte rescata una colección de fotografías publicadas en la histórica cabecera de prensa

26 Oct 2018. Actualizado a las 08:40 h.

El pintor húngaro Emery Tausz Torday (Budapest, 1897-París, 1987) pintó en 1956 a un Ramón Menéndez Pidal de severo gesto estudioso: una imagen estilizada de un sabio que escribe ante una biblioteca repleta de libros junto al busto de su hija, asomado a una ventana abierta. Esa imagen es el centro de la pequeña exposición que, en tono íntimo, recuerda desde ayer en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón (CCAI) el medio siglo de la muerte del gran filólogo y estudioso de la literatura española. Y forma parte también del patrimonio de los gijoneses después de la donación realizada al Muséu del Pueblu d'Asturies por la hija del pintor, María Eva Tausz Szucs que se exhibirá a modo de homenaje junto a algunos libros y recortes hemerográficos sobre la vida de uno de los grandes intelectuales españoles del pasado siglo. Pero hay también otro tipo de imágenes -fotográficas estas- que reconstruyen la vida de quien siempre se consideró un hombre de fuerte raigambre asturiana. Provienen todas ellas del archivo de la cabecera histórica de La Voz de Asturias, que alberga también el Muséu del Pueblu d'Asturies.

Retrato de Ramón Menéndez Pidal de Emery Tausz

Fueron todas ellas publicándose a lo largo de años en las páginas del periódico, y documentan momentos tanto solemnes como íntimos de toda la vida del sabio, desde su juventud hasta su fallecimiento en noviembre de 1968. El joven filólogo pateando campos y aldeas para llegar a las fuentes más remotas del romance, el estudioso concentrado en su trabajo en el mismo estudio de Chamartín donde lo retrata Emery Tausz, el académico en actos solemnes rodeado de algunos de los grandes nombres de la literatura y la filología españolas del siglo XX, el hombre ilustre que recibe la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid, pero también el esposo que coge de la mano en un momento de intimidad a su mujer, María Goyri, o que posa en un momento de relajo junto a su perro... Fragmentos de una vida que dejó uno de los mayores legados de la academia española del pasado siglo.


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