Sergio Álvarez : «Nos oponemos a que Cimavilla se convierta en Benidorm»
Gijón
El recientemente reelegido presidente de la asociación de vecinos Gigia insiste en que el asfaltado de Tránsito de las Ballenas es «provisional» y limitado a ese tramo
13 Feb 2021. Actualizado a las 05:00 h.
Sergio Álvarez fue reelegido el jueves pasado como presidente de la asociación de vecinos Gigia de Cimavilla. El barrio histórico y pesquero por excelencia de la ciudad aborda a medio y largo plazo un lavado de cara en cuanto a la accesibilidad, uno de sus grandes debes históricos. Álvarez resalta que polémicas medidas como el asfaltado de Tránsito de las Ballenas son eventuales hasta que sea realidad la plataforma única, necesaria para hacer más sencillo el día a día de los vecinos. El presidente de Gigia cree que uno de los riesgos que puede poner en peligro el mantenimiento de la esencia de esta zona de Gijón es la gentrificación y sobreexplotación turística.
-¿Qué prioridades tiene para esta nueva etapa al frente de la asociación de vecinos?
-Las prioridades las dividimos en tres líneas de actuación. La primera tiene que ver con que siempre y desde que entramos se fomentó la participación. Es algo que queremos seguir teniendo muy presente. Que los vecinos estén involucrados en las demandas que traslademos y actividades que hagamos. Ahora, con la pandemia, es un poco difícil y son todo obstáculos para poder reunirnos, pero hay que buscar siempre alternativas para no apoltronarse. Otra de esas líneas es la recogida de frutos. Esta junta directiva lleva cinco años ya trabajando y exponiendo las necesidades del barrio, a través de documentos como Cimavilla Existe y demás. Deseamos que se vayan materializando esos resultados, caso del tema de movilidad y accesibilidad. Está muy bien que nos oigan, escuchen y den la razón, pero también queremos ver cómo se hace realidad. Una tercera línea pasa por seguir haciendo actividades socioculturales en el barrio.
-¿Actividades de qué tipo?
-Tenemos, por ejemplo, un proyecto que es la Casa de la Memoria, que trata de recuperar la tradición e historia de la zona a través de testimonios de gente, fotografías, oficios del barrio… tenemos una comisión que lidera Anina Hood, que colabora con nosotros diariamente. Se trata de archivar cómo era Cimavilla.
-¿Cómo ha afectado la pandemia al trabajo de la asociación?
-Es muy complejo, porque a nivel asociativo el punto fuerte es la reunión e interacción. Nosotros, por ejemplo, hacíamos diariamente actividades en la Casa del Chino. Perder ese contacto es duro y frustrante, porque parece que te quedas solo con la parte ‘mala’, por así decirlo, de una asociación como esta, caso de las reuniones con políticos, las demandas y quejas… lo gratificante es la cercanía con los vecinos y con la pandemia eso se pierde, aunque hemos tratado de llevar a cabo otras acciones que, si bien no cubren del todo ese vacío, algo hacen.
-La revisión del plan especial del barrio ha sido uno de los elementos que más de cabeza ha traído a la asociación de vecinos en los últimos meses ¿Cómo ven su evolución?
-La verdad es que del plan no sabemos absolutamente nada. Conocemos lo que se ha publicado en la prensa y lo que ha dicho el concejal de Urbanismo al respecto. Tenemos muy claras las reivindicaciones que tenemos y lo que deseamos que se haga en el barrio. Si en ese plan entran y son factibles todas nuestras demandas no estaremos en contra. Ahora, si el plan va con otras miras de tipo turístico u orientadas a gentrificar el barrio, nos opondremos.
-Se suele decir que vivir en Cimavilla es lo más parecido a hacerlo en un pueblo dentro de la ciudad ¿Qué factores pueden poner en riesgo que el barrio siga manteniendo esa esencia?
-Los elementos que más en peligro ponen la supervivencia de esa esencia tienen que ver con considerar Cimavilla como una zona turística, con el riesgo de gentrificarlo. Un ejemplo sería el de convertir todos los bajos del barrio en apartamentos turísticos. Si se usara para viviendas de nuevos inquilinos, todavía, pero no está bien si lo que se pretende es darles uso de pisos de veraneo. Eso no quiere decir que estemos en contra del turismo. Lo que pretendemos es un modelo sustentable. Por ejemplo, la hostelería de Cimavilla es muy sostenible, porque un elevado número de los dueños tienen negocios o trabajan en ellos, lo que es una manera de revitalizar el barrio. A lo que nos oponemos es a una masificación que convierta Cimavilla en Benidorm.
-¿Cuáles son los ‘debes’ fundamentales que se necesitan abordar en Cimavilla para mejorar su movilidad?
-La prioridad es la plataforma única, que no equivale a una peatonalización, sino que se trata de poner aceras y tránsito de vehículos a la misma altura, por accesibilidad. Las calles son irregulares, pendientes, las aceras no tienen el ancho suficiente… una plataforma única permitiría pacificar el tráfico, no perder entradas y salidas para no aislarnos más. Cimavilla sufre más de quince cortes de tráfico al año. Eso equivale a no tener acceso al barrio más de una vez al mes. Son cosas que abordar y es que esa es nuestra bandera. Hacer ver que aquí vive gente y no somos la maqueta de Gijón donde todo el mundo viene a divertirse.
-El asfaltado de Tránsito de las Ballenas ha causado bastante polémica. ¿Cómo ven esta medida?
-A golpe de vista es un dolor y los vecinos somos conscientes de ello. Pero es que estamos muy contentos de que no guste a nadie. Estaríamos tristes si a todos les agradara, por el riesgo de pensar ‘¡a ver si entonces va a quedar así!’ Pero, al igual que no nos gusta a nosotros, tampoco al Ayuntamiento. Se trata de una medida provisional. Cuando abordamos el arreglo de los adoquines, que estaban en muy mal estado, es cierto que a un futuro medianamente largo se va a hacer una plataforma única. Tránsito de las Ballenas era una de las calles principales que se iban a abordar con la plataforma. Cambiar y renovar adoquinado es una inversión importante. El Ayuntamiento lo que planteaba es que quitar todo ese adoquín y poner uno nuevo para que este mismo año se hiciese una plataforma única era absurdo. Nosotros lo que les preguntamos fue cuánto se iba a demorar, porque ese trozo estaba muy mal. La gente tiene que pensar que por ahí pasan vecinos y vecinas todos los días, bicicletas, motos, coches… y el riesgo para la seguridad vial es exagerado, tanto ahí como en el Camín de la Fontica y demás. La alternativa provisional que se daba era el asfaltado. Nosotros lo que planteamos fue que solo fuera ese tramo, provisionalmente y con el compromiso firme de la plataforma única. Aunque yo entiendo las críticas de la gente, porque hay que reconocer que es un horror.
-¿Cómo valoran la solución adoptada finalmente para Tabacalera?
-Nosotros cuando leemos el proyecto de uso de Tabacalera, la verdad es que nos pusimos contentos, porque se hablaba de Cimavilla como la protagonista, que iba a interactuar con el equipamiento y viceversa, crear sinergias… nosotros pensamos que contaban con nosotros a la hora de ser partícipes del edificio. Creemos que el equipamiento es tremendamente positivo para Gijón. Lo que no percibimos en el documento, ni por parte del Ayuntamiento, es la manera en la que se materializa esa sinergia y ese protagonista del barrio en Tabacalera. Los vecinos si sabemos cómo materializarlo. Las fiestas del barrio tienen que estar dentro de la dinámica de ese edificio. Que la asociación de festejos tenga ahí un taller de elaboración y almacenamiento, que pudiera visitarse durante el verano y permitiese a la gente participar; nos parecería una gran idea que estuvieran ahí FETEN o el festival de cine… después sí que es verdad que si nos preguntan a los vecinos y vecinas que vivimos aquí por otras cosas que nos gustaría que tuviese, a lo mejor diríamos un consultorio médico o un espacio para mayores.