Así sobrevivió el Acuario de Gijón al apagón: «Sólo lo notamos menos de un segundo, pero fueron horas muy intensas»
Gijón
Alejandro Beneit, director de este centro marino, explica cómo se vivió internamente ese día en un centro del que de la energía depende la vida de muchos animales
05 May 2025. Actualizado a las 13:09 h.
Hace escasos días, como todo el mundo sabe, un apagón masivo dejó sin corriente eléctrica a todo el país, a Portugal y a ciertas regiones de Francia. Este hecho inédito pilló por sorpresa a una gran parte de la población. Sin embargo, a quien no cogió desprevenido este problema energético fue al Acuario de Gijón. «Tenemos un grupo de electrógenos de gran capacidad. Sólo notamos el apagón menos de un segundo, que es lo que tarda en arrancar. Yo lo noté en la lámpara, que se me fue un momento y me vino otra vez», explica Alejandro Beneit, director de este centro marino.
De todos modos, que contasen con esta fuente de energía alternativa no significa que la jornada en este recinto fuese tranquila. La primera de las incógnitas era el consumo de estos generadores pues, tal y como afirma Beneit, «nunca habían estado tanto tiempo funcionando», aunque apunta que estos «se arrancan todos los lunes cinco minutos para ver que funcionan». Añade que estos generadores «cuentan con un depósito de gasoil de 700 litros, pero ni siquiera teníamos muy claro el consumo que tenía, que era mucho más alto de lo que nos podíamos imaginar», afirma el directivo.
Primero de todo, cabe destacar que la energía es esencial para que los animales que están en el acuario puedan sobrevivir: «Los tanques necesitan energía para que los animales sobrevivan, porque necesitan bombas para mover el agua, reciclarla y, sobre todo, meter oxígeno. Entonces todo ese sistema está alimentado de buena energía», apunta. Además, explica que a nivel humano fueron horas «muy intensas» porque había que «tomar muchas mediciones continuamente para ver si todo iba bien» y las condiciones seguían siendo óptimas para los animales.
«Bajamos todo el consumo eléctrico posible y hubo dos personas buscando gasoil, que fue bastante complejo»
Con esta situación y sin saber el tiempo que duraría el corte de electricidad, desde el acuario comenzaron a tomar medidas para tratar de poder autoabastecerse lo máximo posible. «Hubo un equipo de emergencia, que éramos seis personas, que nos quedamos aquí. El resto del personal salió del edificio, clientes incluidos, que fueron muy rápidos, y después gente de oficina y no esencial. Bajamos todo el consumo eléctrico posible de ordenadores, de oficinas, de luces por todos los sitios, para que durara lo más posible el grupo de electrógenos y hubo dos personas buscando gasoil, que fue bastante complejo», asevera Beneit.
Este último fue el mayor problema que se encontraron durante un día tan complicado: «Se vivió con mucha tensión porque no encontrábamos gasoil, el consumo seguía bajando y no teníamos un horizonte temporal de cuándo iba a venir la luz. Desde el principio ya empezamos a buscar y no encontramos. Me dijeron que la mayoría de las gasolineras no tenían grupos electrógenos y no podían funcionar y una que tenía, la Guardia Civil no dejaba entrar. Finalmente, pude contactar con el concejal Jorge Palacio y a través de ellos EMTUSA nos facilitó el combustible. No llegamos ni mucho menos hasta el límite, todavía teníamos 250 litros», cuenta el director.
«Teníamos muchas dudas también del tiempo que era capaz de funcionar el grupo de electrógenos porque se sobrecalentó»
Además de este problema para conseguir combustible, el otro inconveniente con el que se encontraron el lunes fue con la temperatura de estos generadores: «Teníamos muchas dudas también del tiempo que era capaz de funcionar porque se sobrecalentó. Tuvimos que abrir todas las puertas para meterle ventilación adicional y que bajara la temperatura porque es una habitación entera. El grupo es muy grande y nunca había funcionado más de 20 minutos seguidos porque nunca había hecho falta», explica Beneit.
Sin embargo, pese a todos estos problemas que se encontraron durante el camino, ningún animal se vio afectado por el apagón y de ello tienen mucha culpa el equipo humano que trabaja en el Acuario de Gijón, al que su director se muestra «muy agradecido», pues «toda la plantilla se ofrecía a venir a ayudarnos y fueron quienes mantuvieron todo esto con vida y sin ningún problema», sentencia Alejandro Beneit.