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El túnel de viento de la Universidad de Oviedo se convierte en una plataforma de ensayo única para motos eléctricas de carreras

Economía Social

La Feria de la Ciencia y la Innovación, organizada por FICYT, sirve de punto de encuentro para un proyecto innovador de dos equipos de investigación

21 Oct 2025. Actualizado a las 05:00 h.

La Feria de la Ciencia y la Innovación de Asturias, organizada por la Fundación para el Fomento en Asturias de la Investigación Científica y la Tecnología (FICYT - Consejería de Ciencia, Industria y Empleo del Principado de Asturias), ha posibilitado el desarrollo de un proyecto innovador vinculado a la mejora del rendimiento de motos eléctricas de carreras. Dos grupos de investigación de la Universidad de Oviedo, participantes en el certamen, se han aliado para crear una plataforma de ensayo única en su tipo, por su capacidad de generar datos reales y aplicables a la mejora del rendimiento de las motos eléctricas en las carreras.

El grupo de investigación de Ingeniería Fluidodinámica y Energética, ha puesto el túnel del viento que construyó (con las propias manos de sus profesores, investigadores y alumnos) en el Campus de Mieres a disposición de un proyecto singular para colaborar con el equipo Wolfast Uniovi Racing Team, dedicado al diseño de motocicletas eléctricas de competición en el Campus de Gijón.

El equipo Fórmula Windy, que se incluye en el grupo de investigación de Ingeniería Fluidodinámica y Energética, atesora gran experiencia en la simulación numérica de todo tipo de fenómenos físicos relacionados con los fluidos. Concretamente, el túnel de viento de la Universidad de Oviedo, una instalación ya conocida que ocupa alrededor de cuatrocientos metros cuadrados, se inauguró en 2021 para la investigación, docencia y pruebas de infraestructuras y edificios frente a las fuerzas del viento. Y es que esta instalación en forma de túnel, con cuatro ventiladores de 180 kilovatios de potencia máxima, genera un flujo controlado de aire, que permite simular su movimiento alrededor de infraestructuras u objetos, lo que facilita el estudio, por ejemplo, de los efectos aerodinámicos que pueden producir fuertes rachas de viento en puentes, edificios, torres eólicas, captadores de energía solar y otras estructuras. Esta es la razón por la que empresas de sectores muy diversos acuden regularmente a este grupo para solicitar el desarrollo de numerosos estudios técnicos más allá del mundo del motor. Este enfoque multidisciplinar ya ha consolidado a este túnel aerodinámico de la Escuela Politécnica de Mieres como infraestructura de alto valor tecnológico e industrial para empresas y proyectos tecnológicos a nivel internacional. El equipo investigador cuenta, además, con financiación del Gobierno del Principado de Asturias dentro de la convocatoria de ayudas para Grupos de Investigación (Grupines) que gestiona la Agencia Sekuens en colaboración con FICYT.

Por su parte, el equipo Wolfast Uniovi Racing Team, dedicado al diseño de motocicletas eléctricas de competición, es el representante de la Universidad de Oviedo en la competición internacional Motostudent, un desafío bianual entre universidades de todo el mundo, que está incluido en el calendario de la Federación Internacional de Motociclismo. El objetivo es que cada equipo universitario diseñe una moto de competición, bajo unos condicionantes técnicos y económicos determinados. En paralelo, debe construir un prototipo a escala real de dicha moto, lo que implica una precisión milimétrica, y hacerlo competir en un circuito de velocidad. No se trata solo de ser el equipo más rápido en la pista, sino también conseguir el prototipo más eficiente, en términos de rendimiento, y ha de incorporar, a su vez, una innovación tecnológica relevante.

La Universidad de Oviedo ha participado en las siete ediciones de la competición, lo que lo convierte en uno de los equipos más veteranos de este campeonato, en el que ya acumula resultados muy destacables. No obstante, el fin último del equipo, más que los resultados, es capacitar a los estudiantes y fomentar así su empleabilidad.

A pesar de pertenecer a estos ámbitos de investigación aparentemente tan dispares, en la edición de 2024 de la Feria de la Ciencia surgió esta colaboración tan singular y productiva. Ambos grupos de investigación iniciaron lo que hoy se traduce en una innovación real aplicada sobre el terreno, en este caso, el de las pistas de carreras.

«Aunque trabajábamos con maquetas y simulaciones por ordenador, gracias a la impresión en 3D, sentíamos que tenía que ser posible mejorar la aerodinámica de nuestra moto de otra forma. Entonces, al conocer el proyecto de Antonio surgió la pregunta: ¿y si fabricamos prototipos reales para probar en vuestro túnel del viento?», explica Álvaro Noriega, investigador del área de Ingeniería Mecánica del departamento de Construcción e Ingeniería de Fabricación de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón y responsable del Wolfast Uniovi Racing Team.

El encuentro en la feria de divulgación científica derivó en la necesidad de adaptar el túnel de viento para acoger motocicletas a escala, un reto que el experimentado equipo que lidera Antonio Navarro Manso, investigador del grupo de Fluidodinámica y uno de los artífices del túnel, asumió con entusiasmo. El resultado ha sido «una plataforma de ensayo sofisticada y única en su tipo, capaz de generar datos reales y aplicables a la mejora de rendimiento de las motos en las carreras, aparte del gran aporte visual», declara Antonio Navarro.

Impacto tangible y conocimiento compartido

Tras los ensayos aerodinámicos de este prototipo de moto novedoso en el túnel se evidenció una reducción de la resistencia al avance, lo que repercutió en una mejora directa en los tiempos por vuelta en pista. Además, esta mejora es susceptible de ser transferida a vehículos de calle, lo que contribuiría a mejorar la eficiencia energética y aumentar su autonomía.

«Esto no se logra sin personal cualificado capaz de interpretar las complejidades aerodinámicas de un vehículo en competición», recalcan los responsables de ambos grupos, subrayando la necesidad de investigación avanzada y formación especializada en estos proyectos.

Además del impacto técnico, ambos investigadores coinciden en que espacios como la Feria de la Ciencia «son un punto de encuentro real entre investigadores de distintos ámbitos que es imprescindible para abrir horizontes, descubrir enfoques alternativos al compartir tanto los éxitos como los errores que no siempre llegan a publicarse. A veces, conocer los fracasos ajenos ayuda tanto como los logros», apuntan.

Más información sobre los grupos de la Universidad de Oviedo:

 


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