La Voz de Asturias

Diez trucos para ser el más listo del supermercado

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Seguramente ya has oído hablar de estos consejos, pero ya va siendo hora de aplicarlos de forma conjunta y comprobar en primera persona los resultados en el bolsillo

20 Feb 2018. Actualizado a las 10:39 h.

Ir al supermercado puede ser una tarea semanal o mensual que pase sin pena ni gloria en tu lista de quehaceres, pero seguramente no te has dado cuenta de todo lo que estás perdiendo o dejando de ahorrar por no tener los cinco sentidos activados- y en algún caso, necesariamente desactivados- cuando estás haciendo la compra.

No te vamos a desvelar secretos milagrosos porque seguro que ya conocías estos trucos para ahorrar en la cesta de la compra, pero nunca está de más recordarlos por si se te habían olvidado o por si aún no te habías animado a practicarlos.

1. En un listado para no ser olvidado

Una lista ayuda a no olvidarnos de nada de lo que tenemos que comprar, pero también debemos tomarlo como unas instrucciones de las que no salirnos. Si no está en la lista, no irá a la cesta. Esta norma puede romperse en caso de que nos encontremos alguna oferta que no se puede dejar pasar, pero eso lo veremos en el punto cuatro.

2. Mejor después de haber comido

Es un gran error ir al supermercado con el estómago vacío. ¿Por qué? Porque todo es susceptible de meterse en la cesta... y en nuestro estómago. Cierto es que si vamos a la compra justo después de comer, no querremos meter nada en el carro por la sensación de saciedad. Como en muchos aspectos de la vida, en el medio está la virtud. Ir a hacer la compra a media manaña o a media tarde es la mejor opción para no caer en tentaciones -o en rechazos-.

3. El ahorro que suponen las marcas blancas

“Marca blanca no, que es peor”. Pero, ¿la has probado? En muchas ocasiones tenemos la idea equivocada sobre la calidad de las marcas blancas. No solo nos permiten ahorrar hasta un 40% dependiendo del producto, sino que hasta pueden descubrirnos productos que dan mejores resultados o ser más eficaces que los de renombre. Que salgan en televisión no quiere decir que sean mejores artículos, sino que tienen más dinero para promocionarse.

4. Que no se te escapen las ofertas

“Compre dos y llévese la segunda unidad al 70%” o “llévese tres por el precio de dos”. Son dos reclamos que se siguen viendo año tras año y, si funcionan, es por algo. Aprovechar las ofertas de este tipo supone mucho ahorro al bolsillo. Es aconsejable valorar si la oferta se debe a una fecha de caducidad próxima o a un defecto del packaging y decidir si nos conviene o no. Porque comprarlo solo porque está de oferta, no es lo correcto.

5. Mira más allá de la altura de tus ojos

Sí, no es una leyenda urbana, los productos más caros o que el supermercado quiere que compres estarán a la altura de tus ojos y las gangas o productos en los que hay menor interés en la venta, estarán muy abajo, donde tus piernas sienten pereza por agacharse, o muy arriba, donde ni poniéndote de puntillas aciertas a leer lo que pone en el precio. Localiza el producto que te interese y mira todos los que hay a su alrededor, ya que pararse a decidir entre uno y otro se nota. Por cierto, mirar junto al precio lo de “el kilo sale a...” es también un dato importante a tener en cuenta. Seguro que el más caro de ese “kilo sale a...” lo tienes a la altura de los ojos.

6. ¿Quiere hacerse socio? ¡Siempre sí!

¿Quién no va a decir que sí a ahorrar y disfrutar de promociones exclusivas? Muchos declinan la oportunidad por pereza, pero a la larga es ventajoso pertenecer al club de fidelización de un supermercado si eres de los que acude al mismo asiduamente. No solo te permitirá ahorrar en los productos, sino que en muchas ocasiones las promociones se extienden a combustible o a descuentos en ocio, por ejemplo.

7. La temporada no solo importa en la moda

No solo nos guiamos por las temporadas para vestirnos a la moda. En el supermercado también hay temporadas y muy variadas. Ten en cuenta si los productos frescos están o no en su época de recolección, ya que esto influirá tanto en el precio como en el sabor. No te aconsejamos comprar un melón en enero o unas alcachofas frescas en julio.

8. Acumular bolsas, ¿para qué?

La mayoría de las veces no llevamos nuestras propias bolsas al supermercado por pereza o por descuido, pero ahora empezaremos a hacerlo con más frecuencia porque desde el 1 de marzo de este año se empezarán a cobrar todas las bolsas de plástico que se proporcionen al cliente en línea de cajas. Toca adaptarse a la cultura de la reutilización, algo poco instaurado por el momento en España.

9. ¿Y si pruebas a prepararlo tú mismo?

No queremos que te obsesiones en elaborarlo tú todo, pero tampoco hay que comprarlo todo hecho en el supermercado. ¿Qué tal si algún día te planteas hacer tú mismo la pizza? Pero preparando en casa la masa y todos los ingredientes... Lo mismo con el gazpacho; prueba a comprar los ingredientes y a prepararlo en casa. Mancharás más, sí, pero te sabrá mucho mejor y tu bolsillo también lo notará.

10. Ya que me pongo, me pongo

Uno de los placeres de la vida es abrir la nevera y el congelador y darte cuenta de que tienes comida casera en tápers para salvarte de un apuro. Calentar y listo. Para disfrutar de estas satisfacciones tendremos que haber dedicado algún día a cocinar en grandes cantidades para luego guardar y congelar en porciones. Lo agradeceremos tanto a nivel alimenticio como económico, ya que nos habremos ahorrado más de una visita al supermercado.

¿Te ha surgido un imprevisto y ninguno de estos ahorradores trucos te salva del apuro? Que no cunda el pánico porque siempre hay soluciones alternativas y rápidas como los minicréditos al instante de Viaconto que te permiten disponer de hasta 600 euros en pocos pasos y sin salir de casa.

 


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