Ha aparecido Virgilio
Opinión
31 Jan 2021. Actualizado a las 05:00 h.
Ha aparecido Virgilio. A punto de cumplir 30 días sepultado bajo una inmensa lengua de nieve, por fin, han encontrado el cuerpo del operario de carreteras al que sorprendió un alud, junto a su compañero, César, la tarde de Año Nuevo. El hombre se encontraba en el llamado sector dos, varios metros por debajo de la carretera, en una canal de difícil acceso, no muy lejos de donde se toparon con la cabina de la máquina fresadora. Gracias al trabajo de los perros y durante la labor de paleo pudieron dar con él, se encontraba enterrado entre la nieve, a unos cinco metros de la superficie.
El mayor despliegue de efectivos y medios, junto a una meteorología favorable (lluvia, aumento de temperatura, humedad) que ha ayudado a que mucha nieve se vaya, aunque en algunos puntos siga habiendo acumulaciones ingentes, han conseguido poner fin a esta pesadilla. Trabajando juntos y coordinados toda labor da su fruto, porque nadie pone en duda la valía ni el desempeño profesional de todos los que han participado en el rescate, pero sí me asaltan dudas en la dirección y el mando de todos ellos, y sobre todo, en el desempeño de los políticos, que otra vez, como acostumbran, no han sabido estar a la altura.
Los familiares, amigos y conocidos podrán descansar y despedir a Virgilio como se merecía, como el hombre bueno que era. Ese hijo, que día tras día, no importaba nada, estaba ahí, en la brecha, junto a unos amigos, buscando a su padre sin descanso. Siempre con amabilidad y educación, siempre en su sitio, siempre bien; capaz de mantener la compostura, con ánimo y fuerza. Este hombre, digno heredero de su padre, al que desde aquí quiero mandarle todo el ánimo del mundo, mucha fuerza y declararle mi admiración.
También, cómo no, dar las gracias a todos los miembros del operativo de rescate que han hecho posible, en ocasiones en condiciones de mucho peligro, que se haya encontrado al operario: bomberos, la Unidad Canina de Rescate del Principado, GREIM, Servicio Cinológico de la Guardia Civil y los trabajadores de carreteras. Porque, a veces, a los héroes e ídolos los tenemos cerca y no los sabemos ver.
Todo ha terminado, esperemos que se tomen medidas y nada parecido se vuelva a repetir. Descanse en paz, Virgilio.