La Voz de Asturias

Bienestar y salmón

Opinión

Pelayo Melón
Salmón en un río asturiano

19 Feb 2021. Actualizado a las 05:00 h.

El bienestar animal es el estado en que se encuentran los animales que disfrutan de unas condiciones de vida adecuadas a sus necesidades y gozan de buena salud.

El respeto al bienestar animal se fundamenta en el hecho de que todos los animales son sensibles, y por tanto se debe tener en cuenta especialmente cuando están bajo el cuidado de los humanos. Estas preocupaciones incluyen cómo se sacrifica a los animales destinados a la alimentación, cómo se usan en la investigación científica, cómo se mantienen (mascotas, en zoológicos, granjas, circos, etc.) y cómo las actividades humanas afectan a las especies silvestres. Como postura moral, el bienestarismo animal defiende que, si bien es lícito que los humanos posean y utilicen animales para alimento, experimentación científica, vestimenta o entretenimiento (pesca deportiva por ejemplo), se les debe evitar, como seres sintientes que son, cualquier sufrimiento innecesario.

Y los peces

Dado que no se puede medir lo que experimentan los peces, dependemos de métodos indirectos para calibrar el bienestar de los mismos. Las necesidades de bienestar son requerimientos que afectan de manera negativa cuando no se satisfacen o empeoran, y positivamente cuando se satisfacen o mejoran. Por ejemplo, necesidades vitales como el oxígeno y la temperatura, donde la deficiencia provoca miedo e incomodidad, lo que a su vez estimula a los peces a evitar ambientes peligrosos. De modo que, se puede asumir que el grado de satisfacción de las necesidades de bienestar está íntimamente ligado al bienestar de los peces, y que las observaciones de las características de los mismos y el medio ambiente pueden indicarnos el grado de satisfacción. Pero, cuando los usamos como objeto de entretenimiento con el único fin que el del disfrute personal (pesca sin muerte) se tienen presentes todas estas premisas.

Salmón del Atlántico, «pesca sin muerte» (C&S) y bienestar

Especie anádroma singular por su complejo ciclo de vida, mundialmente conocida por su pesca recreativa y espectacular lucha tras ser clavado al anzuelo. Podríamos destacar la peculiaridad de que no se alimenta en su segunda etapa fluvial y sus reservas de energía son utilizadas para su mantenimiento corporal, migración y crecimiento de gónadas; las hembras necesitan aproximadamente seis veces más energía que los machos para el desarrollo de las mismas y la producción de huevos (Jonsson et al., 1997). Actualmente diferentes trabajos intentan valorar los posibles efectos adversos asociados al derroche de energía innecesario, producido durante un evento de captura y suelta, ante los malos resultados cosechados en diferentes ríos donde la mencionada modalidad es obligatoria. Otros factores, como la zona de enganchado, tiempo de lucha y tamaño del ejemplar pueden ocasionar heridas profundas con graves secuelas. La exposición al aire es dañina y potencialmente letal para todos los peces salmónidos vinculada a numerosos factores como temperatura y calidad del agua, tiempo de recuperación, manejo humano, tiempo de retención y condiciones climáticas entre otros. Además, la vulnerabilidad a la C&S y el manejo asociado puede oscilar dependiendo de la etapa de migración, estado del pez y la pericia del pescador.

Diferentes estudios exponen comportamientos atípicos de migración en los ejemplares capturados y liberados, observando rápidos movimientos corriente abajo posteriores a la devolución a su medio, retrasos en la migración ascendente y detenciones en los movimientos aguas arriba del punto de liberación. Sin embargo, movimientos descendentes y retardos en la migración ascendente de unos pocos días raras veces se observaron en grupos de control no anzuelados en condiciones similares del hábitat. Las razones alterantes de los patrones migratorios después de un evento de C&S no son conocidas, pero diferentes autores sugieren que los movimientos y los retrasos aguas abajo pueden resultar de una recuperación física lenta después de la tensión producida durante el esfuerzo extenuante al que se ven sometidos los ejemplares cuando son extraídos de su medio. Incluso, el estrés y las perturbaciones fisiológicas causadas pueden tener efectos nocivos sobre la reproducción de los peces y reducir potencialmente la calidad del desove. Una reducción en la distancia de migración lleva asociado no llegar a zonas potencialmente favorables. Por lo tanto, está práctica puede derivar en un aumento de la mortalidad de juveniles dependiendo de la densidad local en algunas áreas, vinculado a la supresión de los movimientos de los adultos, pudiendo concentrar los desoves en subconjuntos del hábitat menos favorables y aumentando la competencia juvenil (territorialidad).

Parámetros ambientales altamente limitantes, bien documentados e intrínsecamente ligados al bienestar de los peces merecen una mención especial. Para el salmón y otras especies de salmónidos, la temperatura del agua juega un papel crucial en varios procesos fisiológicos. Las altas temperaturas del agua afectan a los peces y los hacen particularmente vulnerables, la cantidad de oxígeno disuelto en los cursos de agua disminuye proporcionalmente con el aumento de temperatura. Por lo tanto, la temperatura del agua afecta sobre la supervivencia del salmón liberado tras un evento de captura. Regímenes de 17-18°C hacia arriba, aumentan las tasas de mortalidad, y se pronostica que serán superiores al 20% desde 20°C hacia arriba. Diferentes administraciones con una dilatada experiencia en el manejo de la especie aplican estrictos protocolos de aguas cálidas partiendo de observaciones empíricas y basándose en diferentes trabajos científicos (Influence of water temperatures on recreational Atlantic salmon fisheries, T Van Leeuwen et al. 2020).

Es evidente que la salud, la función fisiológica y el comportamiento de los salmones sometidos a un evento de C&S se puede ver comprometido y, por consiguiente, su bienestar afectado. Entonces, porqué determinados colectivos y sus portavoces nos exponen que la «pesca sin muerte» es una modalidad conservacionista. No pretenderán inducir la creencia de que esta modalidad es inocua con la especie, fruto de una falacia coordinada, para aprovechar el gran desconocimiento en la materia y la eco-inercia contemporánea. Instaurar la «pesca sin muerte» a cambio del disfrute personal es lícito y respetuoso con el bienestar animal. Ustedes decidirán.


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