Archipiélago de las Azores
Opinión
12 Mar 2026. Actualizado a las 05:00 h.
De Canarias, de Madeira, de…las Azores, da igual cuales sean vuestros nombres, no por eso dejáis de ser archipiélagos. Islas independientes, bañadas por el mismo mar, acariciadas por vientos oceánicos, sometidas a fluctuantes mareas y con turismo de alto rango.
Así en este océano inmenso de nuestra querida España, surgen y vuelan en el incierto viento de la política española, uno tras otros, archipiélagos de islas, islotes y pequeños meandros.
La izquierda, antes con grado de solidez y equilibrio con dos partidos de referencia: PCE Y PSOE, ahora fragmentada y dividida en tantos condados y marquesados, cuantos pendones ondea los listillos de turno. Son tantos y, cada uno, que la coordinación se torna en reto de deseo y éste en cesión de nombre y, poco más.
Uno de ellos «SUMAR», lo dice todo. En la realidad se queda en la suma de elementos, como indica su definición. Pero si sumamos: berzas, alcachofas, tomates, guisantes…El sumando solo tiene de común que son productos de huerta. Nada más.
Así está hoy, el archipiélago en un banquete sano de huerta, pero troceado en lotes de cultivo propio, sin el olor del páramo, la fragancia del romero o la vitalidad del olivo. Así está mi piel de toro sometida al capricho de tanto reino de taifas, envueltos en el estandarte de su egoísmo.
¿Cuándo daremos el paso al frente, de dejar en la mochila de la memoria, los ecos del olvido y retomemos unidos los valores que nos han hecho fuertes hasta entregar el cuerpo, porque el alma sigue en vilo?
Practiquemos, sin mirar atrás, la virtud de la unidad, el esfuerzo y la generosidad. Así, sí, este archipiélago aún vivo en este mar proceloso llevará a buen puerto el ser de su DESTINO.